Cultura

Bayreuth descubre a tía Friedelind, la buena de la azarosa saga de las Wagner

El libro arranca de la rivalidad madre-hija -entre Winifred y Friedelind

BAYREUTH, ALEMANIA (26/JUL/2012).- Coincidiendo con el Festival Richard Wagner, la ciudad de Bayreuth (Baviera) descubre estos días a "tía Friedlind", el rostro digno entre la convulsa saga de mujeres emparentadas con el compositor, que optó por emigrar mientras el resto de la familia servía al nazismo.

"Friedlind Wagner, la nieta rebelde de Richard Wagner", se titula el libro presentado en esa ciudad bávara, escrita por Eva Rieger y respaldada por tres sobrinas de la biografiada, Iris, Daphne y Nike, esta última considerada la "disidente" oficial de la familia.

"Fue nuestra tía de América, la que contaba cosas distintas, nada que ver con nuestro pequeño mundo provinciano bávaro", resumió a Efe Daphne Wagner.

"En toda familia tiene que haber de todo. Incluida alguna persona sensata", comentaba Rieger, en medio del destacamento de sobrinas que apoya la promoción del libro.

Rieger, autora de varios títulos relacionados con los Wagner, recupera la figura de una mujer poco conocida del árbol genealógico del compositor, rico en caracteres femeninos de señoras intrigantes en el mejor estilo de culebrón televisivo.

"Tía Friedlind podría haber sido como cualquier otra Wagner. Pero se apartó de lo que a veces llaman irresistible fascinación por el monstruo", añadía la autora, que adopta como propio el término tía, para su biografiada, a pesar de que el título del libro la señale como nieta del genio.

Ni dominante, como Cossima -la segunda esposa del compositor- ni ferviente adoradora de Hitler, como Winifred, la nuera inglesa de Wagner, que resultó más fiel al Führer que cualquier nazi alemán.

El libro arranca de la rivalidad madre-hija -entre Winifred y Friedelind-, tal vez el detonante de su posterior rechazo al nazismo. Es decir, la determinación a no ser como su madre.

Winifred enviudó de Siegfried Wagner con cuatro hijos, de los cuales Friedelind era la mayor. La biografiada creció, como sus hermanos Wieland y Wolfgang entre los jardines de la Verde Colina de Bayreuth y, como ellos, dio trato de "casi tío" a Hitler, los años en que su madre dirigió el festival -de 1931 a 1944-.

Un viaje a Inglaterra le abrió los ojos. En el país natal de su madre escribió artículos para la prensa británica críticos hacia el Tercer Reich, lo que procediendo "de una Wagner" era un hito.

Se exilió, vivió en Estados Unidos y en Inglaterra y no regresó a Bayreuth hasta los años cincuenta. Para entonces, el Bayreuth refundado estaba bajo las riendas de sus dos hermanos y, a la muerte de Wieland, quedaron en solitario para Wolfgang.

"Friedelind nunca se reconcilió del todo con los suyos. Prefirió ser la tía de América para sus sobrinas", apunta la autora.

Eso fue, al menos, para Nike, Daphne e Iris, las tres hijas de Wieland. Otras dos sobrinas, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, hijas de Wolfgang, no tienen tiempo estos días para dedicarse a la promoción del libro.

Las hijas del patriarca, y biznietas del compositor, se deben a su cometido como codirectoras del festival, gestión que heredaron de su padre, como solución salomónica tras una larga guerra de sucesión, en que la gran derrotada fue su prime Nike. Otro capítulo con formato de culebrón en la saga de las Wagner.

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