Cultura
Fallece el escultor Joaquín Arias, el creador de La Minerva
Arias Méndez, el escultor que le dio forma a La Minerva, falleció el pasado domingo, dejando tras de sí una obra que apostó a la creatividad
GUADALAJARA, JALISCO (29/ENE/2013).- A juzgar por sus obras, fue un amante de México, con sus símbolos, luchas y héroes. Joaquín Arias Méndez, el escultor que le dio forma a La Minerva, falleció el pasado domingo, dejando tras de sí una obra que apostó a la creatividad.
Nació en el Estado de México en el año de 1913, pero casi toda su vida y obra la desarrolló en San Luis Potosí, en donde creó los monumentos a la Revolución y al Maestro, entre muchos otros. Ayer, se realizó la ceremonia con la que se despidieron a los restos mortales del artista.
¿Qué perdemos con la muerte de este artista? El arquitecto Sergio Zepeda, fundador de la facultad de diseño del Centro Universitario de Arte de Arquitectura y Diseño (CUAAD), dice contundentemente: “Perdemos a un artista relevante, es una pérdida para la cultura, sobretodo de las generaciones que aún tenían respeto por la creatividad, más que por la ocurrencia; que eran más dedicadas al estudio que a la puntada, que a lo comercial”.
La Minerva fue creada durante el periodo del gobernador Agustín Yáñez (1953-1959) y fue traída en tres partes desde Aguascalientes. La obra escultórica se debe al arista Pedro Medina (originario de Aguascalientes) y fue esculpida en bronce por Joaquín Arias.
Serio, Zepeda recuerda que la obra de Joaquín Arias estuvo principalmente inspirada en héroes nacionales. En el caso de La Minerva, dice, que la desproporción de la cabeza se llegó a tomar como un error; sin embargo, cuenta que el canon de aquel entonces indicaba que cuando el monumento se va a ver desde muy abajo, hay que desproporcionarle esta parte del cuerpo.
El arquitecto dice que este punto se asimiló con el tiempo, ya que la ciudad tuvo una correspondencia mutua con el artista, al darle el reconocimiento debido por esta obra.
Para calificar el trabajo que Joaquín Arias hizo con La Minerva, dice el arquitecto, hay que recordar el contexto de la época. En aquel entonces las glorietas eran parte del México postrevolucionario; si una ciudad no tenía, esto mostraba su pobreza. Sergio Zepeda dice que en ese tiempo se ubicó en el ingreso a la ciudad con todos los cánones de la escultura clásica, con lo que la obra cumplió la expectativa de lo que se pretendía con ella.
Sergio Zepeda espera que las nuevas generaciones de escultores tomen el ejemplo del fallecido y que, como dijo en un principio, apuesten siempre por la creatividad.
Nació en el Estado de México en el año de 1913, pero casi toda su vida y obra la desarrolló en San Luis Potosí, en donde creó los monumentos a la Revolución y al Maestro, entre muchos otros. Ayer, se realizó la ceremonia con la que se despidieron a los restos mortales del artista.
¿Qué perdemos con la muerte de este artista? El arquitecto Sergio Zepeda, fundador de la facultad de diseño del Centro Universitario de Arte de Arquitectura y Diseño (CUAAD), dice contundentemente: “Perdemos a un artista relevante, es una pérdida para la cultura, sobretodo de las generaciones que aún tenían respeto por la creatividad, más que por la ocurrencia; que eran más dedicadas al estudio que a la puntada, que a lo comercial”.
La Minerva fue creada durante el periodo del gobernador Agustín Yáñez (1953-1959) y fue traída en tres partes desde Aguascalientes. La obra escultórica se debe al arista Pedro Medina (originario de Aguascalientes) y fue esculpida en bronce por Joaquín Arias.
Serio, Zepeda recuerda que la obra de Joaquín Arias estuvo principalmente inspirada en héroes nacionales. En el caso de La Minerva, dice, que la desproporción de la cabeza se llegó a tomar como un error; sin embargo, cuenta que el canon de aquel entonces indicaba que cuando el monumento se va a ver desde muy abajo, hay que desproporcionarle esta parte del cuerpo.
El arquitecto dice que este punto se asimiló con el tiempo, ya que la ciudad tuvo una correspondencia mutua con el artista, al darle el reconocimiento debido por esta obra.
Para calificar el trabajo que Joaquín Arias hizo con La Minerva, dice el arquitecto, hay que recordar el contexto de la época. En aquel entonces las glorietas eran parte del México postrevolucionario; si una ciudad no tenía, esto mostraba su pobreza. Sergio Zepeda dice que en ese tiempo se ubicó en el ingreso a la ciudad con todos los cánones de la escultura clásica, con lo que la obra cumplió la expectativa de lo que se pretendía con ella.
Sergio Zepeda espera que las nuevas generaciones de escultores tomen el ejemplo del fallecido y que, como dijo en un principio, apuesten siempre por la creatividad.