Cultura

Íride Martínez adorna su papel de 'Norina' en la ópera bufa

Norina es el rol con el que la costarricense hizo su debut profesional en 1994 en el Teatro dell'Opera de Roma

LONDRES, INGLATERRA (13/SEP/2010).- Íride Martínez borda su papel de Norina en la ópera bufa "Don Pasquale", de Gaetano Donizetti, con la que debutó en la Royal Opera House de Londres.

Norina es el rol con el que la costarricense hizo su debut profesional en 1994 en el Teatro dell'Opera de Roma y le va como un guante tanto a su voz de soprano de coloratura como a sus grandes cualidades de actriz.

Martínez se entrega en cuerpo y alma a su histriónico papel: el de la supuesta hermana del doctor Malatesta, una doncella bella y pura, que, una vez firmado ante notario el contrato matrimonial, se transforma en la despilfarradora y mandona esposa del viejo solterón Don Pasquale.

Se trata de una divertida treta ideada por el doctor para burlarse de Don Pasquale y obligarle, en su total desesperación por el inesperado comportamiento de la astuta joven, a la que creía inocente, a aceptar su boda con su sobrino Ernesto, al que había antes desheredado.

Como "La hija del regimiento" o "El elixir de Amor", otras de las óperas bufas de Donizetti, "Don Pasquale" rezuma musicalidad, pudiéndose comparar al compositor con su compatriota Rossini, pero también contiene una vena sentimental ausente en las óperas cómicas de este último.

Donizetti juega con musical precisión con los distintos personajes; el intrigante  Malatesta, cuya estratagema comprende inmediatamente y está dispuesta a seguir Norina para así conseguir su objetivo; el joven enamorado Ernesto, sincero en sus efusiones líricas, y sobre todo Don Pasquale, víctima merecedora del engaño del que es objeto por su tacañería y su salacidad de viejo verde.

En este "revival" de la producción de Jonathan Miller, todos los intérpretes están magníficos tanto desde el punto de vista musical como el histriónico.

Martínez dispara sus coloraturas como fuegos de artificio sin el menor esfuerzo mientras que el barítono italiano Paolo Gavanelli está muy divertido en su debut como Don Pasquale tras haber interpretado en este mismo teatro varios roles verdianos como Simon Boccanegra y Falstaff.

El tenor británico Barry Banks canta con voz tan bella y fresca como clara de dicción al enamorado Ernesto, rol que hizo ya en la Metropolitan Opera neoyorquina, y el barítono surafricano Jacques Imbrailo hace también las delicias del público como el camaleónico doctor Malatesta.

Por el fallecimiento, este verano, del veterano director Charles Mackerras, que fue precisamente quien propuso a Martínez para el rol de Norina, ha tenido que sustituirle el italiano Evelino Pidò, especializado en el repertorio italiano y viejo conocido del Covent Garden.

Pidò dirigió con brío, elegancia y perfecto cálculo de los tiempos a la orquesta de la Royal Opera House, y su compenetración con los cantantes fue total.

La producción de Miller, que se vio por primera vez aquí en 2004 tras su estreno en el teatro del Maggio Musicale florentino, utiliza como decorado la sección de una especie de casa de muñecas de varias plantas en la que transcurre la acción.

Todos los personajes, incluidos los mudos sirvientes que se dedican a escuchar tras las puertas lo que hacen los amos, reciben un divertido tratamiento de 'commedia dell'arte' (comedia del arte).

Al final de la primera noche -"Don Pasquale podrá verse en fechas distintas hasta el próximo 21 de septiembre-, el público aplaudió con entusiasmo a todos los intérpretes.

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