Cultura
Jesús Amigo dirigirá concierto de contrastes
El programa 4 de la Orquesta Filarmónica de Jalisco incluye una obra reconocida de Manuel de Falla, y una sinfonía poco valorada de Max Bruch
GUADALAJARA, JALISCO (26/JUN/2013).- Con obras de España, Ucrania y Alemania, el español Jesús Amigo dirigirá por primera vez a la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Luego de escuchar al conjunto en el concierto que ofreció el domingo pasado en el Teatro Degollado, el director huésped comenzó esta semana con los ensayos para el programa 4 de la segunda temporada del año.
Los del próximo viernes 28 y domingo 30 de junio, a las 20:30 y 12:30 horas respectivamente, serán conciertos de contrastes en cuanto a la popularidad de las obras. En primer lugar se escuchará El sombrero de tres picos (Suite no.1), de Manuel de Falla (1876-1946), a quien Amigo se refirió como “el compositor español por excelencia”, y cuya música, por tanto, ha tenido una importante difusión.
Para la segunda mitad –en cambio— la orquesta tocará una pieza que ha sido poco programada en los repertorios sinfónicos, afirmó el director vasco. Es la Sinfonía no. 3 de Max Bruch, un compositor alemán que fue bastante longevo (1838-1920), y que sin embargo escribió su obra maestra a la edad de 28 años: el Concierto para Violín no.1 en Sol menor.
Quizá por la gran popularidad de esa pieza, dijo el director huésped, el resto de la producción musical de Bruch ha sido “injustamente olvidada”; pero la que tocará por primera vez la Orquesta Filarmónica de Jalisco –añadió— es una “sinfonía fantástica: con una fuerza, unos ritmos y unas melodías maravillosas”.
En el medio de estas dos obras se escuchará la pieza más contemporánea, en la que además actuará como solista el propio compositor: el Concierto doble para piano, trompeta y orquesta, del maestro ucraniano Anatoly Zatin (1954), quien además se encargará de hacer sonar el piano.
Este concierto fue escrito en 1986 a petición del trompetista Vladimir Kafelnikov, que en ese entonces era solista de la Filarmónica de San Petersburgo. Y de hecho era él quien originalmente vendría a Guadalajara para actuar al lado de Zatin –explicó el gerente de la orquesta, Roberto Torres— pero se vio imposibilitado a causa de un accidente. En su lugar se presentará el joven trompetista Jonah Levy, quien es originario de Chicago.
Bello y difícil
Hizo especial énfasis en la pieza de su coterráneo, Manuel de Falla, a la cual se refirió como “una obra de gran belleza, pero de mucha dificultad”. Y esto al contrario a lo que generalmente se piensa –añadió Amigo— “ya que para el oyente es muy fácil escuchar, porque son ritmos muy arraigados y fáciles de identificar. Pero no hay que olvidar que Falla –quizá el único compositor que logró integrar el folclor del flamenco en el lenguaje sinfónico clásico— compuso en una época de grandes compositores, y utiliza un lenguaje que es complejo a la hora de interpretarlo”.
Aun así, es una obra que Jesús Amigo conoce a la perfección, pues es casi una regla que cada concierto que ofrece fuera de España, le piden programar algo del no muy amplio repertorio español.
“Aunque es un poco tópico yo me siento muy a gusto, porque es un repertorio que tengo muy asimilado: lo he hecho cientos de veces y creo que siempre se puede aportar algo, sobre todo a una orquesta que no la ha interpretado anteriormente”. En particular “detalles de tradición que yo he podido vivir desde pequeño”.
Abierto a la música contemporánea
La obra del compositor ucraniano, Anatoly Zatin, fue una propuesta de la OFJ al director huésped, y éste aseguró que aceptó encantado porque siempre le ha gustado dirigir repertorio nuevo.
Así lo hizo durante más de diez años al frente de la Orquesta de Extremadura, donde encargó numerosas obras a diversos compositores, y se interesó por investigar acerca del repertorio del siglo XX menos frecuente.
“Creo que la música contemporánea es una asignatura que no podemos olvidar ni las orquestas ni los directores”, afirmó Amigo. “A veces el público es reacio a escuchar cosas que no conocen y les cuesta ir a conciertos que incluyen ese tipo de obras (…), Pero hay que estar abiertos, no se puede estar de espaldas a la creación actual. Si en la época de Mozart el público no hubiera ido cuando se estrenaba la obra, pues igual se hubiera perdido un gran compositor”.
Y sin embargo aceptó que no es cosa fácil en la situación actual de España, donde las orquestas –que en su totalidad son públicas— han visto disminuir sus presupuestos drásticamente a causa de la crisis económica. Además de la reducción de salarios, en los repertorios se han reducido también las obras por las que hay que pagar derechos de autor, y los públicos tienen que conformarse con las obras del dominio público, como las de Mozart, Schubert, Haydn y Beethoven.
EL DATO
Sobre la orquesta
La primera impresión de Jesús Amigo sobre la Filarmónica de Jalisco es que se trata de una “orquesta profesional”, y que como todas, tiene que esforzarse mucho “para interpretar una obra que no ha interpretado hasta ahora”.
PERFIL
Maestro Amigo
Entre muchos otros países –como Italia, Alemania, Israel y China— Jesús Amigo había trabajado anteriormente en México, específicamente dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional.
Quien fuera director fundador de la Orquesta de Extremadura –y su titular hasta fechas recientes—, es alguien que desde muy pequeño estuvo estrechamente ligado a la música: en un primer momento gracias a su padre, quien era primer violín de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, y luego a través de sus estudios de piano, composición y flauta en el Conservatorio de la misma ciudad.
Los del próximo viernes 28 y domingo 30 de junio, a las 20:30 y 12:30 horas respectivamente, serán conciertos de contrastes en cuanto a la popularidad de las obras. En primer lugar se escuchará El sombrero de tres picos (Suite no.1), de Manuel de Falla (1876-1946), a quien Amigo se refirió como “el compositor español por excelencia”, y cuya música, por tanto, ha tenido una importante difusión.
Para la segunda mitad –en cambio— la orquesta tocará una pieza que ha sido poco programada en los repertorios sinfónicos, afirmó el director vasco. Es la Sinfonía no. 3 de Max Bruch, un compositor alemán que fue bastante longevo (1838-1920), y que sin embargo escribió su obra maestra a la edad de 28 años: el Concierto para Violín no.1 en Sol menor.
Quizá por la gran popularidad de esa pieza, dijo el director huésped, el resto de la producción musical de Bruch ha sido “injustamente olvidada”; pero la que tocará por primera vez la Orquesta Filarmónica de Jalisco –añadió— es una “sinfonía fantástica: con una fuerza, unos ritmos y unas melodías maravillosas”.
En el medio de estas dos obras se escuchará la pieza más contemporánea, en la que además actuará como solista el propio compositor: el Concierto doble para piano, trompeta y orquesta, del maestro ucraniano Anatoly Zatin (1954), quien además se encargará de hacer sonar el piano.
Este concierto fue escrito en 1986 a petición del trompetista Vladimir Kafelnikov, que en ese entonces era solista de la Filarmónica de San Petersburgo. Y de hecho era él quien originalmente vendría a Guadalajara para actuar al lado de Zatin –explicó el gerente de la orquesta, Roberto Torres— pero se vio imposibilitado a causa de un accidente. En su lugar se presentará el joven trompetista Jonah Levy, quien es originario de Chicago.
Bello y difícil
Hizo especial énfasis en la pieza de su coterráneo, Manuel de Falla, a la cual se refirió como “una obra de gran belleza, pero de mucha dificultad”. Y esto al contrario a lo que generalmente se piensa –añadió Amigo— “ya que para el oyente es muy fácil escuchar, porque son ritmos muy arraigados y fáciles de identificar. Pero no hay que olvidar que Falla –quizá el único compositor que logró integrar el folclor del flamenco en el lenguaje sinfónico clásico— compuso en una época de grandes compositores, y utiliza un lenguaje que es complejo a la hora de interpretarlo”.
Aun así, es una obra que Jesús Amigo conoce a la perfección, pues es casi una regla que cada concierto que ofrece fuera de España, le piden programar algo del no muy amplio repertorio español.
“Aunque es un poco tópico yo me siento muy a gusto, porque es un repertorio que tengo muy asimilado: lo he hecho cientos de veces y creo que siempre se puede aportar algo, sobre todo a una orquesta que no la ha interpretado anteriormente”. En particular “detalles de tradición que yo he podido vivir desde pequeño”.
Abierto a la música contemporánea
La obra del compositor ucraniano, Anatoly Zatin, fue una propuesta de la OFJ al director huésped, y éste aseguró que aceptó encantado porque siempre le ha gustado dirigir repertorio nuevo.
Así lo hizo durante más de diez años al frente de la Orquesta de Extremadura, donde encargó numerosas obras a diversos compositores, y se interesó por investigar acerca del repertorio del siglo XX menos frecuente.
“Creo que la música contemporánea es una asignatura que no podemos olvidar ni las orquestas ni los directores”, afirmó Amigo. “A veces el público es reacio a escuchar cosas que no conocen y les cuesta ir a conciertos que incluyen ese tipo de obras (…), Pero hay que estar abiertos, no se puede estar de espaldas a la creación actual. Si en la época de Mozart el público no hubiera ido cuando se estrenaba la obra, pues igual se hubiera perdido un gran compositor”.
Y sin embargo aceptó que no es cosa fácil en la situación actual de España, donde las orquestas –que en su totalidad son públicas— han visto disminuir sus presupuestos drásticamente a causa de la crisis económica. Además de la reducción de salarios, en los repertorios se han reducido también las obras por las que hay que pagar derechos de autor, y los públicos tienen que conformarse con las obras del dominio público, como las de Mozart, Schubert, Haydn y Beethoven.
EL DATO
Sobre la orquesta
La primera impresión de Jesús Amigo sobre la Filarmónica de Jalisco es que se trata de una “orquesta profesional”, y que como todas, tiene que esforzarse mucho “para interpretar una obra que no ha interpretado hasta ahora”.
PERFIL
Maestro Amigo
Entre muchos otros países –como Italia, Alemania, Israel y China— Jesús Amigo había trabajado anteriormente en México, específicamente dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional.
Quien fuera director fundador de la Orquesta de Extremadura –y su titular hasta fechas recientes—, es alguien que desde muy pequeño estuvo estrechamente ligado a la música: en un primer momento gracias a su padre, quien era primer violín de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, y luego a través de sus estudios de piano, composición y flauta en el Conservatorio de la misma ciudad.