Cultura
''Juntos, construir una metáfora''
Álvaro Morales acaba de publicar en España un libro sobre arquitectura y los procesos participativos en la creación del concepto de una obra
GUADALAJARA, JALISCO (22/DIC/2012).- Con apenas unas cuantas semanas de haber recibido el premio México Design otorgado por la revista que lleva dicho nombre -junto con su socio, Miguel Echauri-, el arquitecto Álvaro Morales estrena además el libro La Metáfora Colectiva, publicado por la Editorial Académica Española. La edición, tanto impresa como en su versión electrónica, se suma a la lista bibliográfica de este autor que cuenta con tres publicaciones anteriores sobre poesía.
Morales, coautor de destacadas obras de arquitectura pública en esta ciudad como el Puente Matute Remus (conocido también como el atirantado) o bien el nodo Patria-Acueducto, entre otros, confiesa que él siempre ha tenido la necesidad de escribir, por ello, si bien sus primeros tres libros han sido sobre poesía, ahora ha tocado el turno para hacer este, el primero sobre arquitectura. "De hecho es mi tesis de maestría de la Universidad Complutense de Madrid y por eso salió en España, porque allí le publicaron su tesis doctoral a mi director de tesis que es Ernesto Ganuza", explica respecto a la editorial.
El libro, la tesis que sostiene, es las maneras en las que puede participar la gente en la configuración del hábitat, pero no tanto como esta idea de 'yo te pregunto lo que quiero saber para que lo único que hagas es reafirmar lo que yo quiero proponer', sino como la participación de la gente desde la concepción y el proceso de diseño", ahonda.
Con el subtítulo de "Metodología participada en la arquitectura y el urbanismo", el libro surge también por la influencia de Tomás R. Villasante "que es como la máxima autoridad que existe en el mundo en cuanto a participación, él fue asesor de los presupuestos participativos en Brasil que es donde mejor se han llevado a cabo", explica Morales, quien fue su alumno. "Entonces él fue mi asesor y con él trabajé la idea de estos procesos participativos para meterlos en la configuración del hábitat".
Morales cuenta que también contó con la asesoría de Urbiratan de Souza "que es la persona que operó los presupuestos participativos en Porto Alegre y fue el operador de esto desde que el partido de los trabajadores ganó allá las elecciones, pero estuvo en España cuando yo estaba haciendo la maestría y por eso trabajamos en el libro".
Con dos de sus poemarios publicados en México pero el tercero en España, y ahora este nuevo título, se da una polaridad entre ambos contenidos. "Siempre he tenido esta parte de inquietud por la literatura, por plasmar las ideas no solo de la arquitectura física sino también la de las ideas, de la reflexión, del pensamiento, y creo que más que de arquitectura, lo que he escrito tiene que ver con la ciudad, no tanto con el urbanismo sino con la ciudad", reitera.
-Pero por técnico que este nuevo libro sea, la veta de poeta siempre va a estar ahí.
-Es muy curioso, el libro se llama La Metáfora Colectiva, entonces desde el título alude a la poesía y es lo que podemos lograr entre todos en un proceso participativo, no en la definición de una obra porque yo no voy a negociar con nadie una estructura, el peralte de una viga, no voy a negociar con nadie ciertas cosas, hay partes que como un profesional serio y responsable no puedes negociar, pero lo que sí y lo que intenta decir este libro, es que juntos podemos construir una metáfora o lo que se llamaría en otros términos el concepto de la obra. Eso sí lo podemos hacer juntos pero en esta gran metáfora que nos envuelve a todos y que es capaz de ser la plataforma sobre la cual vamos a diseñar una obra y que tiene mucho más que ver con lo metafísico que con lo físico.
-¿Se refiere al alma de la arquitectura?
-Sí. Eso es lo que yo sí creo que puede hacerse de manera compartida. La estética no porque es un compromiso tuyo, personal, sino para qué queremos profesionistas ¿no? Lo técnico tampoco se comparte, pero quizás esta alma sí, sí la podemos crear entre todos y eso es un poco lo que plantea el libro.
-En un momento tan fuerte para España y para el libro también, ¿qué futuro le puede preveer?
-En España, a pesar de todo, hay una preocupación por la cultura que no encuentras en otros lados. Yo he publicado dos libros de poesía aquí en México y uno en España, el de allá lo presenté en Madrid, en un auditorio para mil 200 personas que se llenó. En cambio, cuando he presentado los libros de poesía aquí, en el FCE, van cuatro amigos míos, mi familia y párale de contar. Esa es la gran diferencia, el consumo cultural que hay en España aunque estén ahorita en una situación terrible, es muy superior al que hay en México. Entonces tristemente España es una mejor plataforma, normalmente lo que pasa es que primero lo publican allá y luego llega a México.
-¿No le dan ñáñaras que solamente llegue a México en formato electrónico?
-No, no me da nada porque no había opción, es decir, o lo publicaba así o no lo publicaba y a mí eso de lo electrónico no me preocupa, las cosas van a seguir siendo y ya. Yo sigo comprando libros impresos y nunca he leído uno electrónico pero hay gente que sí y evidentemente yo pienso que no va a desaparecer el libro impreso, pero el electrónico cada vez va a tener más adeptos.
-¿Y en poesía hay novedades?
-Tengo el tercero y el cuarto libros ya en archivos, básicamente ya están hechos. Lo que últimamente no he tenido es tiempo para moverme en el mundo editorial. Además me da mucha flojera andar pidiendo que me publiquen, entonces en algún momento se dará.
-¿Y qué está leyendo de poesía ahorita?
-La poesía la leo muy diferente a lo demás. Nunca he tenido la costumbre de tomar un libro de poesía en la primera página y terminarlo, y tengo mucha, mucha, mucha, entonces siempre que voy pasando por el librero digo 'hace mucho que no leo a Miguel Hernández' -de quien he de tener unos seis libros- entonces lo tomo y leo. De repente me acuerdo de algo de Pessoa y lo tomo y lo leo. Entonces ¿qué estoy leyendo de poesía? Todo lo que me sigue atrayendo, los clásicos, pero también de lo nuevo que se hace aquí en Guadalajara. Siempre estoy leyendo una novela y algo de poesía. O sea, compro más libros de literatura que de arquitectura.
-¿Y la arquitectura?
-Es muy curioso, la arquitectura siempre es en mi caso, mi cotidianidad, mi sustento, mi hacer diario. Yo me paro ante el mundo como arquitecto. Quizás sea la única de las cosas que me creo un poco más, o sea, si me gritan arquitecto en la calle, sí volteo, si me gritan poeta, volteo a buscar a quién le gritan. Y soy más arquitecto, le dedico muchas horas al día y esta es también muy satisfactoria porque tiene una condición muy especial. Por ahí Guillermo Samperio decía que el arquitecto que proyecta y edifica una obra es el único ser que puede habitar su propia fantasía, entonces esa característica que tiene la arquitectura de que yo puedo comer, soñar, dormir y cenar en mi fantasía, es maravillosa pero también uno de sus más grandes retos o compromisos. Si tienes la posibilidad de habitar tu fantasía, también tienes el compromiso también tienes el reto que sea propia y que sea algo que esté de acuerdo con tus fantasías internas, entonces eso, la arquitectura es buenísima para sacar tus obsesiones. Y es una de las profesiones más obsesivas que existen, bueno, creo que todos los que creen mucho en lo que hacen son obsesos, pero el arquitecto, que es el que me toca más de cerca, es terriblemente obsesivo. Vive, come y duerme con la arquitectura.
-Con la fortuna de que esto trae beneficios. Es un momento en el que le premian en la ciudad y le publican en una importante patria.
-Sí. Yo he dicho que lo realmente importante de los premios es que son una manera de recordar los afectos, o sea la gente que se pone contenta y que te lo manifiesta, Pero los premios son muy veleidosos. Esto te toca porque alguien dijo 'ese está haciendo bien las cosas'.
Ana Guerrerosantos
Morales, coautor de destacadas obras de arquitectura pública en esta ciudad como el Puente Matute Remus (conocido también como el atirantado) o bien el nodo Patria-Acueducto, entre otros, confiesa que él siempre ha tenido la necesidad de escribir, por ello, si bien sus primeros tres libros han sido sobre poesía, ahora ha tocado el turno para hacer este, el primero sobre arquitectura. "De hecho es mi tesis de maestría de la Universidad Complutense de Madrid y por eso salió en España, porque allí le publicaron su tesis doctoral a mi director de tesis que es Ernesto Ganuza", explica respecto a la editorial.
El libro, la tesis que sostiene, es las maneras en las que puede participar la gente en la configuración del hábitat, pero no tanto como esta idea de 'yo te pregunto lo que quiero saber para que lo único que hagas es reafirmar lo que yo quiero proponer', sino como la participación de la gente desde la concepción y el proceso de diseño", ahonda.
Con el subtítulo de "Metodología participada en la arquitectura y el urbanismo", el libro surge también por la influencia de Tomás R. Villasante "que es como la máxima autoridad que existe en el mundo en cuanto a participación, él fue asesor de los presupuestos participativos en Brasil que es donde mejor se han llevado a cabo", explica Morales, quien fue su alumno. "Entonces él fue mi asesor y con él trabajé la idea de estos procesos participativos para meterlos en la configuración del hábitat".
Morales cuenta que también contó con la asesoría de Urbiratan de Souza "que es la persona que operó los presupuestos participativos en Porto Alegre y fue el operador de esto desde que el partido de los trabajadores ganó allá las elecciones, pero estuvo en España cuando yo estaba haciendo la maestría y por eso trabajamos en el libro".
Con dos de sus poemarios publicados en México pero el tercero en España, y ahora este nuevo título, se da una polaridad entre ambos contenidos. "Siempre he tenido esta parte de inquietud por la literatura, por plasmar las ideas no solo de la arquitectura física sino también la de las ideas, de la reflexión, del pensamiento, y creo que más que de arquitectura, lo que he escrito tiene que ver con la ciudad, no tanto con el urbanismo sino con la ciudad", reitera.
-Pero por técnico que este nuevo libro sea, la veta de poeta siempre va a estar ahí.
-Es muy curioso, el libro se llama La Metáfora Colectiva, entonces desde el título alude a la poesía y es lo que podemos lograr entre todos en un proceso participativo, no en la definición de una obra porque yo no voy a negociar con nadie una estructura, el peralte de una viga, no voy a negociar con nadie ciertas cosas, hay partes que como un profesional serio y responsable no puedes negociar, pero lo que sí y lo que intenta decir este libro, es que juntos podemos construir una metáfora o lo que se llamaría en otros términos el concepto de la obra. Eso sí lo podemos hacer juntos pero en esta gran metáfora que nos envuelve a todos y que es capaz de ser la plataforma sobre la cual vamos a diseñar una obra y que tiene mucho más que ver con lo metafísico que con lo físico.
-¿Se refiere al alma de la arquitectura?
-Sí. Eso es lo que yo sí creo que puede hacerse de manera compartida. La estética no porque es un compromiso tuyo, personal, sino para qué queremos profesionistas ¿no? Lo técnico tampoco se comparte, pero quizás esta alma sí, sí la podemos crear entre todos y eso es un poco lo que plantea el libro.
-En un momento tan fuerte para España y para el libro también, ¿qué futuro le puede preveer?
-En España, a pesar de todo, hay una preocupación por la cultura que no encuentras en otros lados. Yo he publicado dos libros de poesía aquí en México y uno en España, el de allá lo presenté en Madrid, en un auditorio para mil 200 personas que se llenó. En cambio, cuando he presentado los libros de poesía aquí, en el FCE, van cuatro amigos míos, mi familia y párale de contar. Esa es la gran diferencia, el consumo cultural que hay en España aunque estén ahorita en una situación terrible, es muy superior al que hay en México. Entonces tristemente España es una mejor plataforma, normalmente lo que pasa es que primero lo publican allá y luego llega a México.
-¿No le dan ñáñaras que solamente llegue a México en formato electrónico?
-No, no me da nada porque no había opción, es decir, o lo publicaba así o no lo publicaba y a mí eso de lo electrónico no me preocupa, las cosas van a seguir siendo y ya. Yo sigo comprando libros impresos y nunca he leído uno electrónico pero hay gente que sí y evidentemente yo pienso que no va a desaparecer el libro impreso, pero el electrónico cada vez va a tener más adeptos.
-¿Y en poesía hay novedades?
-Tengo el tercero y el cuarto libros ya en archivos, básicamente ya están hechos. Lo que últimamente no he tenido es tiempo para moverme en el mundo editorial. Además me da mucha flojera andar pidiendo que me publiquen, entonces en algún momento se dará.
-¿Y qué está leyendo de poesía ahorita?
-La poesía la leo muy diferente a lo demás. Nunca he tenido la costumbre de tomar un libro de poesía en la primera página y terminarlo, y tengo mucha, mucha, mucha, entonces siempre que voy pasando por el librero digo 'hace mucho que no leo a Miguel Hernández' -de quien he de tener unos seis libros- entonces lo tomo y leo. De repente me acuerdo de algo de Pessoa y lo tomo y lo leo. Entonces ¿qué estoy leyendo de poesía? Todo lo que me sigue atrayendo, los clásicos, pero también de lo nuevo que se hace aquí en Guadalajara. Siempre estoy leyendo una novela y algo de poesía. O sea, compro más libros de literatura que de arquitectura.
-¿Y la arquitectura?
-Es muy curioso, la arquitectura siempre es en mi caso, mi cotidianidad, mi sustento, mi hacer diario. Yo me paro ante el mundo como arquitecto. Quizás sea la única de las cosas que me creo un poco más, o sea, si me gritan arquitecto en la calle, sí volteo, si me gritan poeta, volteo a buscar a quién le gritan. Y soy más arquitecto, le dedico muchas horas al día y esta es también muy satisfactoria porque tiene una condición muy especial. Por ahí Guillermo Samperio decía que el arquitecto que proyecta y edifica una obra es el único ser que puede habitar su propia fantasía, entonces esa característica que tiene la arquitectura de que yo puedo comer, soñar, dormir y cenar en mi fantasía, es maravillosa pero también uno de sus más grandes retos o compromisos. Si tienes la posibilidad de habitar tu fantasía, también tienes el compromiso también tienes el reto que sea propia y que sea algo que esté de acuerdo con tus fantasías internas, entonces eso, la arquitectura es buenísima para sacar tus obsesiones. Y es una de las profesiones más obsesivas que existen, bueno, creo que todos los que creen mucho en lo que hacen son obsesos, pero el arquitecto, que es el que me toca más de cerca, es terriblemente obsesivo. Vive, come y duerme con la arquitectura.
-Con la fortuna de que esto trae beneficios. Es un momento en el que le premian en la ciudad y le publican en una importante patria.
-Sí. Yo he dicho que lo realmente importante de los premios es que son una manera de recordar los afectos, o sea la gente que se pone contenta y que te lo manifiesta, Pero los premios son muy veleidosos. Esto te toca porque alguien dijo 'ese está haciendo bien las cosas'.
Ana Guerrerosantos