Cultura
La monotonía no existe en Diéresis
La galería abre sus puertas a una exposición que permanecerá hasta el 8 de marzo, nutrida con jóvenes talentos
GUADALAJARA, JALISCO (05/FEB/2014).- El pasado domingo fue diferente en la galería Diéresis. El puente no importaba cuando se trata de romper con la monotonía, con darle espacio a los nuevos talentos. Las protagonistas de la jornada, dos exposiciones (La conspiración de las bestias y El negro Nirvana), y un performance (La sinfonía triste).
La jornada comienza en punto de las 19:30 horas. Quienes se aventuraron a buscar algo diferente yendo a la galería, son recibidos con las notas de Beeethoven, provenientes del piano de Lilia Graciela Zepeda. Cuando el recital llegaba a lo que parece ser su punto culminante, un hombre interrumpe con su presencia de forma intempestiva las hermosas notas. El performance de La sinfonía triste comenzaba en ese instante.
El hombre era Héctor Miranda. No se queda quieto. Comienza a mezclar agua y cemento en una carretilla, donde ya había ladrillos, ante los presentes, que perplejos, observaban la escena. Entonces, el hombre tomó la mezcla, y se dirigió al piano. No tardó en verter parte del contenido sobre el instrumento, ante la sorpresa de los presentes. No se detuvo hasta que el piano quedó lleno. Pero en ese proceso, el instrumento tampoco dejó de tocarse, pese a que su sonido se volvía cada vez más espeso y muerto.
Los artistas explicarían, posteriormente, que el acto intenta mostrar a la sociedad en crisis, sumida en lo cotidiano, como la rutina se convierte en una pesada mezcla que acaba con la belleza, pero incluso en esa situación, los genios, como Beethoven, mantienen intacta la chispa creativa.
Por su parte, La conspiración de las Bestias, de Emanuel Tovar, es un grito ante los peligros de la rutina. La obra se compone de ilustraciones y cultura, en materiales que le recuerdan a los espectadores como el tiempo se va, muchas veces, enmedio de preocupaciones.
“La conspiración de las Bestias es un retrato de lo ordinario y de lo cotidiano que puede ser la misma vida. Las bestias son todos aquellos que no encajan que no entran en un patrón determinado ni en un sistema establecido”, aseguró Tovar.
Pero la galería tiene espacio para todo tipo de expresiones. El mejor ejemplo es El negro nirvana, una exposición que marca su propia linea. Que tiene su propio espíritu. La muestra, a cargo de Cristian Franco, se compone de una serie de cuadros fabricados a base de papel reciclado. El creativo explica que está estructura para recordar que todo es efímero. Que todo “lo nuevo” ya fue parte de algo, ya sufrió y se transformó, para volver a estar vigente. Un proceso que afecta incluso a obras como documentos y libros.
La sorpresa aguarda a los visitantes
Para los paseantes y curiosos, las exposiciones en Diéresis están montadas en el primero y segundo piso de la galería y que permanecerán hasta el 8 de marzo.
Lejos de lo que tradicionalmente se espera de una “exposición”, en ambas predominan los materiales alternativos.
Hay esculturas hechas a base de llantas de tractor, y en la exhibición incluso hay espacio para partituras de canciones. Por allí, perdida, una escoba sosteniendo un negativo a color, además de una infinidad de ilustraciones utilizando diversos tipos de papel, algunas plasmadas a mano con grafito. El resto, invita a ser descubierta, con paciencia y sorpresa por los visitantes.
Cabe destacar que ambas actividades, así como el perfomance de apertura, forman parte de de las actividades del programa de Pre Zona Maco, una antesala a la feria de arte que se realizará del 5 al 9 de febrero en el Distrito Federal y que tiene como objetivo la difusión de nuevo talento, así como la muestra de obras en gran formato.
La jornada comienza en punto de las 19:30 horas. Quienes se aventuraron a buscar algo diferente yendo a la galería, son recibidos con las notas de Beeethoven, provenientes del piano de Lilia Graciela Zepeda. Cuando el recital llegaba a lo que parece ser su punto culminante, un hombre interrumpe con su presencia de forma intempestiva las hermosas notas. El performance de La sinfonía triste comenzaba en ese instante.
El hombre era Héctor Miranda. No se queda quieto. Comienza a mezclar agua y cemento en una carretilla, donde ya había ladrillos, ante los presentes, que perplejos, observaban la escena. Entonces, el hombre tomó la mezcla, y se dirigió al piano. No tardó en verter parte del contenido sobre el instrumento, ante la sorpresa de los presentes. No se detuvo hasta que el piano quedó lleno. Pero en ese proceso, el instrumento tampoco dejó de tocarse, pese a que su sonido se volvía cada vez más espeso y muerto.
Los artistas explicarían, posteriormente, que el acto intenta mostrar a la sociedad en crisis, sumida en lo cotidiano, como la rutina se convierte en una pesada mezcla que acaba con la belleza, pero incluso en esa situación, los genios, como Beethoven, mantienen intacta la chispa creativa.
Por su parte, La conspiración de las Bestias, de Emanuel Tovar, es un grito ante los peligros de la rutina. La obra se compone de ilustraciones y cultura, en materiales que le recuerdan a los espectadores como el tiempo se va, muchas veces, enmedio de preocupaciones.
“La conspiración de las Bestias es un retrato de lo ordinario y de lo cotidiano que puede ser la misma vida. Las bestias son todos aquellos que no encajan que no entran en un patrón determinado ni en un sistema establecido”, aseguró Tovar.
Pero la galería tiene espacio para todo tipo de expresiones. El mejor ejemplo es El negro nirvana, una exposición que marca su propia linea. Que tiene su propio espíritu. La muestra, a cargo de Cristian Franco, se compone de una serie de cuadros fabricados a base de papel reciclado. El creativo explica que está estructura para recordar que todo es efímero. Que todo “lo nuevo” ya fue parte de algo, ya sufrió y se transformó, para volver a estar vigente. Un proceso que afecta incluso a obras como documentos y libros.
La sorpresa aguarda a los visitantes
Para los paseantes y curiosos, las exposiciones en Diéresis están montadas en el primero y segundo piso de la galería y que permanecerán hasta el 8 de marzo.
Lejos de lo que tradicionalmente se espera de una “exposición”, en ambas predominan los materiales alternativos.
Hay esculturas hechas a base de llantas de tractor, y en la exhibición incluso hay espacio para partituras de canciones. Por allí, perdida, una escoba sosteniendo un negativo a color, además de una infinidad de ilustraciones utilizando diversos tipos de papel, algunas plasmadas a mano con grafito. El resto, invita a ser descubierta, con paciencia y sorpresa por los visitantes.
Cabe destacar que ambas actividades, así como el perfomance de apertura, forman parte de de las actividades del programa de Pre Zona Maco, una antesala a la feria de arte que se realizará del 5 al 9 de febrero en el Distrito Federal y que tiene como objetivo la difusión de nuevo talento, así como la muestra de obras en gran formato.