Cultura
Noche y distorsión
Inauguran la exposición ''La visita de los monos guarros'', de Octavio Grimaldi Tavi
GUADALAJARA, JALISCO (04/JUL/2013).- El miércoles pasado fue inaugurada la exposición La visita de los monos guarros, autoría de Octavio Grimaldi "Tavi", en la Galería de Arte Estación Juárez. Una docena de piezas en pequeño y mediano formato que destacan por la diversidad de técnicas que se mezclan para generar una serie de imágenes cuyo eje temático son los eventos distorsionados que surgen del roce social nocturno, entre la fiesta y la embriaguez, unidos por el símbolo de un perro.
"Una visita inesperada, fortuita, se convierte al culminar, en una vivencia extraña. La mente la recrea de forma difusa, intentándola explicar. Los roces sociales a veces no son tan normales. El evento común da pie a la más desesperante inquisitud mental", expone un texto al inicio de la galería ubicada en la Estación Juárez del Tren Ligero.
La línea de la exposición de Grimaldi bien puede entenderse como la visión de las noches de parranda, y puede seguirse desde La exposición de la gente (acrílico sobre lienzo), que muestra la visión distorsionada de la aglomeración en la fiesta. Ebrios, expuestos, con el símbolo del perro al centro de la imagen. Esa misma distorsión se consigue en Aglomeración en el concierto (carbón, tinta aguada), donde la aglomeración o amontonamiento da la totalidad de un bizarro. Sucede igual en Brutalidad en la cena (pastel y carboncillo), que muestra el caldero de donde un grupo de alucinados tragan en plena embriaguez, con un cucharón o con la mano, sobre el símbolo del perro.
Como es evidente, la noche juega un papel especial en la muestra. La clarificación del noctívago (pastel, carbón y pintura de esmalte) puede ser el transcurso para La alucinación de los beodos (acuarela, gouache, tinta), que se abalanzan sobre la mesa rebosante de botellas y pasan al Augurio del desenlace, en la que dos figuras fantasmagóricas son tragadas por el abismo. Al final, La partida con destino incierto (serigrafía a dos tintas) es ese momento en que, al amanecer, exhaustos, no hay rumbo fijo adonde ir...
EL INFORMADOR / ROBERTO CONTRERAS
"Una visita inesperada, fortuita, se convierte al culminar, en una vivencia extraña. La mente la recrea de forma difusa, intentándola explicar. Los roces sociales a veces no son tan normales. El evento común da pie a la más desesperante inquisitud mental", expone un texto al inicio de la galería ubicada en la Estación Juárez del Tren Ligero.
La línea de la exposición de Grimaldi bien puede entenderse como la visión de las noches de parranda, y puede seguirse desde La exposición de la gente (acrílico sobre lienzo), que muestra la visión distorsionada de la aglomeración en la fiesta. Ebrios, expuestos, con el símbolo del perro al centro de la imagen. Esa misma distorsión se consigue en Aglomeración en el concierto (carbón, tinta aguada), donde la aglomeración o amontonamiento da la totalidad de un bizarro. Sucede igual en Brutalidad en la cena (pastel y carboncillo), que muestra el caldero de donde un grupo de alucinados tragan en plena embriaguez, con un cucharón o con la mano, sobre el símbolo del perro.
Como es evidente, la noche juega un papel especial en la muestra. La clarificación del noctívago (pastel, carbón y pintura de esmalte) puede ser el transcurso para La alucinación de los beodos (acuarela, gouache, tinta), que se abalanzan sobre la mesa rebosante de botellas y pasan al Augurio del desenlace, en la que dos figuras fantasmagóricas son tragadas por el abismo. Al final, La partida con destino incierto (serigrafía a dos tintas) es ese momento en que, al amanecer, exhaustos, no hay rumbo fijo adonde ir...
EL INFORMADOR / ROBERTO CONTRERAS