Cultura

Oriol Sans retoma la batuta de la Filarmónica

El director de orquesta catalán eligió un programa compuesto por piezas de Mozart, Ravel, Dukas y Sibelius

GUADALAJARA, JALISCO (07/NOV/2012).- Oriol Sans regresa este viernes y domingo a la ciudad para tomar la batuta de  la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), después de que lo hizo el mes pasado en un concierto didáctico que enamoró de música a los asistentes.

Esta vez, el catalán será el director huésped del conjunto estatal para presentar el programa 4 de la tercera temporada.        

El concierto, a llevarse a cabo en el Teatro Degollado contempla las piezas: Obertura La flauta mágica, de Mozart; Ma Merel’Oye (Mamá la oca), de Ravel; Poema Sinfónico El aprendiz de brujo, de Dukas; y Sinfonía No. 5, de Sibelius.  

Estas visita de Oriol para dirigir la OFJ es ya la tercera, puesto que antes, el 11 de marzo, en el tercer repertorio de la primera temporada del año, dirigió a los músicos de la orquesta en una presentación ofrecida en el patio de Palacio de Gobierno. Mozart, Mendelssohn, Mussorgsky y Ravel fueron los compositores elegidos.  

Generosa sesión


Aquel jueves 11 de octubre, cuando ofreció el concierto didáctico, Sans, quien reside en Estados Unidos, leyó en voz alta: “Las cuerdas de la guitarra, al sonar, eran como lamentos de un alma que no pudiera más con el peso de la amargura”. Luego, nada más mover su mano y la batuta, los músicos de la Filarmónica comenzaron a tocar la segunda de las Danzas fantásticas del compositor español Joaquín Turina.

Esa vez, el director interactuó con el público; antes de cada pieza, reveló datos de la melodía, como quién la compuso, dónde era frecuente escucharla y el año en que fue creada.

El hilo conductor de las piezas que se escucharían en el Teatro Degollado sería la amalgama entre danza y literatura, explicó Oriol al inicio. El público, compuesto significativamente por niños y jóvenes, escuchó atento. Y así, la OFJ interpretó el vals y la polonesa de la ópera Eugene Onegin, de Tchaikovsky; la Suite número 1 de Peer Gynt, de Edvard Grieg; El Carnaval romano, de Hector Berlioz; y Danzas fantásticas, de Joaquín Turina.

Con el micrófono en la mano derecha y la batuta en la izquierda, Sans relató, por ejemplo, que Berlioz ganó en 1830 un premio otorgado por el rey de Francia para pasar un año en Roma y aprender de los músicos de la capital italiana. “Lo que empezó siendo una tortura para él, terminó por ser una de las mejores experiencias de vida”, dijo.

Después, indicó que El carnaval romano tiene un solo para corno inglés. “¿Saben dónde se ubica el corno inglés?”, preguntó a los asistentes. “A un lado de los oboes”, respondió el director de orquesta; al tiempo, el músico a cargo del instrumento se puso de pie y lo mostró. Enseguida, la pieza estrenada en París en 1844 se escuchó en el Degollado.

Y para introducir la Suite número 1 de Peer Gynt, de Grieg, Sans contó que en el siglo XIX los dramaturgos contrataban compositores para acompañar de música las obras de teatro. Para el caso, el escritor Henrik Ibsen recurrió a Grieg.

La Suite número 1 de referencia, añadió el director, se divide en cuatro: La mañana; Muerte de Ase; Danza de Anitra; y En la cueva del rey de las montañas.

En el movimiento número tres, explicó, además de las cuerdas, hay otro instrumento que resalta. Al finalizar la ejecución de la pieza, Oriol preguntó de cuál se trató y asistentes gritaron, acertando: “¡El triángulo!”.

En cambio, el director de orquesta en Michigan, Estados Unidos, refirió sobre el vals (acto dos) de la ópera Eugene Onegin, de Tchaikovsky, que se tocaba en zonas rurales y no en palacios. Durante la ejecución de la pieza, algunos pies y manos se movieron al ritmo de la música.

“¡Vamos a por la última pieza!”, anunció finalmente Sans. Tocaría turno a su compatriota, el español Joaquín Turina y sus Danzas fantásticas, las cuales, precisó, están concebidas en tres pasajes literarios de la novela de José Más La Orgía.

El ibérico explicó que, en la partitura, cada danza está encabezada por epígrafes, que pueden ser “una imagen de cómo se inspiró el compositor”; leyó cada uno de ellos antes de comenzar a ejecutar las melodías:

El primer número, Exaltación, recuerda a la jota aragonesa: “Parecía como si las figuras de aquel cuadro incomparable se movieran dentro del cáliz de una flor”.

Ensueño contiene el ritmo vasco del zorcico: “Las cuerdas de la guitarra, al sonar, eran como lamentos de un alma que no pudiera más con el peso de la amargura”.

Y Orgía es una farruca andaluza: “El perfume de las flores se confundía con el olor de la manzanilla, y del fondo de las estrechas copas, llenas del vino incomparable, como un incienso, se elevaba la alegría”.

Al finalizar el concierto didáctico, Sans se despidió agradecido por las muestras de cariño de jóvenes y adultos que se acercaron al escenario para halagarlo y aplaudirle; “Fue muy inspirador”, le confesó una chica veinteañera de cabello morado.

PERFIL
Catalán musical


Desde 2010, Oriol Sans es director de música de la Life Sciences Orchestra, de la Universidad de Michigan, Estados Unidos. A lo largo de su carrera, ha sido invitado a encabezar a los músicos de otras tantas orquestas en Europa y América.

Oriol tiene estudios en instituciones como la Universitat Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, y el Conservatorio de Barcelona.

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