Cultura

Para voltear a ver lo ignorado

Rafael del Río ofrece una exposición en la que se detiene en los cadáveres de animales tirados en los bordes de las carretera

GUADALAJARA, JALISCO (30/SEP/2013).- En la búsqueda de otras formas de expresión, Rafael del Río atendió lo marginal, se detuvo en lo ignorado y encontró la belleza en la muerte de animales tirados en los márgenes de las carreteras, franja que para él es como un cementerio abierto.

El próximo 4 de octubre, y hasta principios de enero de 2014, el Museo Taller José Clemente Orozco (Aurelio Aceves 27, Colonia Arcos Vallarta) albergará la exposición "SER-es-SAGRADO-s", que incluye 34 fotografías que Del Río ha reunido desde hace 10 años, cuando encontró una libélula ahogada en una tarja.

Insectos, perros, palomas, caballos, vacas y cerdos muertos de distintas maneras forman parte de la propuesta del artista: voltear a ver algo que en lo que normalmente nadie se detiene. Encontrar la belleza en esos pequeños universos que el expositor ha observado desde un sentido plástico, pero que también invita al visitante a voltear a ver al otro desde otra perspectiva que le genere interés y conocimiento.

"Lo primero que empecé a hacer es agarrar la carretera con la idea de que es un cementerio abierto, con muchos animales muertos. Lo último que he hecho tiene que ver con trabajar los microcosmos o los pequeños submundos que están ahí y no los volteamos a ver".

La instalación también forma parte de los intereses del fotoperiodista, que cuenta con más de 15 años de experiencia. En la muestra también hay imágenes de algunas intervenciones que Del Río realizó con cigarras y cucarachas muertas, pero también con huesos que encontró en la playa y piedras que sugieren la forma de un rostro humano. Algunas de estas piezas surgieron a partir de ejercicios que Del Río hizo en conjunto con el artista plástico Abel Galván.

Al ser la fotografía un instrumento de comunicación, Del Río quiso incorporar nuevas formas de tratar sus propias ideas. Una de esas formas fue no dejar la pieza tal y como la ofrece la realidad, sino hacer una recreación, crear una escenografía, pintarla para después presentarla, pues al detenerse en estos detalles también buscó contar una historia.

El expositor argumenta que luego de conformar la exposición, encontró una reflexión sobre los alrededores de la muerte en los animales. Su objetivo fue crear diálogos, encontrar la belleza en donde impera la putrefacción.

"Hay una estética plástica; el planteamiento de fondo que implica la vida. (Este es) Un ejercicio en donde están los animales pero también los otros".

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