Cultura

Sin curadores ni museógrafos

La galería Salaveinte22 expone experimento de arte relacional para reflexionar sobre la curaduría y la museografía en condiciones extremas

GUADALAJARA, JALISCO (02/JUN/2013).- La galería Salaveinte22 abrió puertas el pasado viernes con la exposición ''No soy curador; no soy museógrafo ¿y qué?'', un experimento de arte relacional lanzado a modo de reto a la comunidad artística local en la que se invitó a 22 artistas para reflexionar sobre la curaduría y la museografía en condiciones extremas.

En el espacio de Salaveinte22, ubicado sobre la calle José Guadalupe Zuno 2022, en la Colonia Lafayette, la muestra denominada No soy curador; no soy museógrafo ¿y qué?, exhibe la obra de 10 artistas (de 22 invitados) siete días antes de la inauguración, que fueron citados para el montaje sin conocer el espacio. Sin límite de piezas ni una temática en específico. Lo inusual es que entre ellos decidieron hacer la museografía y la curaduría de la exposición. Las redes sociales fueron el medio para el experimento, algunos de los artistas fueron invitados por Facebook; vía cuentas personales o por el buscador de la página. Al final, menos de la mitad respondieron a la invitación.

Al entrar en la sala, puede apreciarse que no hay un orden en específico; sin embargo, las obras confluyen en el espacio. Objeto de amor, de Alejandra Saldaña, encierra en un cuadro un montón de preservativos, algunos "usados", sobre paquetes abiertos y puños de servilletas. La temática puede o no invadir el trabajo de Jonathan Martínez, que en Anatomía de un malentendido presenta una serie de imágenes fotográficas acerca de una mujer con moretones en el cuerpo desnudo. Sobre el piso hay una serie de dados. Ella se ha jugado la suerte. Hay una obra que parece haber dejado a medio montar. Es El mexicano enano, que representa el esfuerzo del nacional que programa su tiempo a un mínimo de esfuerzo y para que le reditúe al máximo de utilidad económica. Al centro de la galería, recordando el tema de The Smiths, un material a forma de bisteces se hacen nombrar "Meat is murder".

En otra de las salas del recinto, cuatro hojas en blanco puestas a manera de cruz, pueden significar cualquier cosa. No lleva título. En la esquina hay una obra de arte objeto a manera de "electrocardiomapa", y al dar la vuelta a la primera sala, puede encontrarse con otra obra de Saldaña, que ha fotografiado a una mujer que ha llorado por 32 días. La apreciación de la muestra es enteramente libre. Cada paso es una nueva apreciación. No hay un camino definido ni una composición, y será por eso acaso que más de la mitad declinó a la invitación de exponer en estas condiciones. Alguien dejó un mensaje por ahí: "Yo expongo si y solo si, expone Gabriel".

"La sociedad actual es polifacética. El mundo exige tomar riesgos para acertar en el blanco. No soy curador; no soy museógrafo ¿y qué?, es una reflexión del artista autónomo en colaboración. Conocer y dominar técnicas le ofrece herramientas para la interacción; sin embargo eso mismo es peligroso, ya que en la comunicación se antepone el ego", explica un comunicado de la recién inaugurada galería.

EL INFORMADOR / ROBERTO CONTRERAS

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