Cultura
Tocar es un placer
Estudiar música por gusto es uno de los pasatiempos más formativos, de acuerdo con profesores y especialistas
GUADALAJARA, JALISCO (10/JUL/2012).- El alumno lo intenta de nuevo. Es terco, quiere aprender. El maestro le pide que se mueva para mostrarle. El rechinido de la silla al arrastrarse en el suelo precede a los sonidos acompasados, amables y tristes de Sonata Claro de Luna, de Beethoven. Al escuchar absorto el ejemplo impecable, el joven se anima y pide al profesor intentarlo de nuevo. Lo hace mejor. La sonrisa es todo lo que cabe en su cara.
El método que utiliza el profesor Mario Alberto Baltazar se llama Principia Alef, como el nombre de la escuela que anteriormente tenía en la calle Belén entre Angulo y Herrera y Cairo. Mario dice que la música no se lee, se descifra. Con más de 25 años dedicándose a impartir clases de música, han arribado a sus talleres y asistido a sus clases particulares personas que no tocan ningún instrumento ni tienen experiencia. Mario dice que en 20 sesiones ya interpretan a Mozart, a Chopin.
Aprender música por placer, por curiosidad, a la edad que sea, tiene muchas ventajas para las personas que deseen decantarse por agregar una actividad a su vida cotidiana. Desde mejorar la inteligencia, aumentar la autoestima, ayudar a que actividades como el estudio tengan mayor comprensión en los alumnos; así como incentivar las actividades de un grupo son algunas de las ventajas que profesores, científicos y estudiantes de música enumeran al hablar de música o al tocar algún instrumento musical.
Mario Alberto Baltazar le muestra ahora al tímido alumno una pieza que parece disipar el calor del departamento en donde la densidad opresiva se ve acentuada por carpetas, personas e instrumentos. Ahora toca Claro de Luna, de Debussy. Al terminar la pieza, dice que así como Debussy expresó su interior con esa pieza, él y otros más pueden expresarlo también. Hablan de lo bella que es la pieza: “Qué acordes, oye esto”, “¿a poco no está bien misteriosa?”, “¡qué belleza!”.
“Es importantísimo que el arte exprese a uno mismo, aún por medio de otro”, dice Mario cuando el alumno termina el ensayo de otra pieza. El alumno se va de la clase. Baja las escaleras contento y escurridizo. Es su primero sesión.
Emily Naomi está mejor
Para el profesor investigador del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Jesús Gómez Plascencia, los beneficios de tener una formación musical en cualquier persona son muchos. Entre más temprano se inicie, mayor es el estímulo de la inteligencia.
“Simplemente, desde el punto de vista cultural y sin meterse a profundidades neurológicas, (la música) es una actividad más que estimula el desarrollo de la inteligencia. De hecho, para que un niño tenga un desarrollo armónico no nada más debe ser académico, deber ser deportivo, social y cultural. Dentro de lo cultural, desde mi punto de vista el musical es el más importante”.
El sábado, alrededor de las 11:00 horas, Emily Naomi Zavala, de 10 años de edad, espera impaciente a que abran las puertas del ex Claustro de Santa María de Gracia para tomar su clase de flauta. Cuando se enfermó -un virus se le fue a la cabeza y le provocó epilepsia, crisis obsesivo-compulsivas-, ella misma le pidió a su madre, Luz María García, que la llevara. El paidopsiquiatra le recomendó a la madre que la niña necesitaba arte. A un mes de asistir a los talleres su madre, sonriente, la ve mejor.
Neurólogo pediatra, Gómez Plascencia resalta que la música también tiene un aspecto terapéutico específico y hasta esotérico, pensaría uno al escucharlo: “La música, particularmente la de Mozart, tiene ciertas características de ritmo que han sido analizadas digitalmente. Favorece la inteligencia y la retención. Si uno estudia un capítulo con música de Mozart es más posible que grabe más y en menos tiempo que sin escuchar música”.
Añade que como pasatiempo, practicar música es favorable para las personas de mayor edad, ya que una de las maneras de llevar a que el cerebro de los ancianos funcionen mejor es aprender “habilidades cognitivas nuevas”, como aprender otro idioma, tomar clases de ajedrez, aprender a tocar algún instrumento, etcétera.
Hemisferios musicales amateurs
Al igual que Gómez Plascencia, el profesor de la asignatura de Dirección Coral de la Escuela de Artes del Instituto Cultural Cabañas, Joaquín Salvador Berni Chávez, dice que la música es una de las actividades que hace que los dos hemisferios cerebrales se interconecten y provocan mayor apertura de la persona a hacer otro tipo de actividades.
“Cualquier estudio de la música va a ayudar al desarrollo de lo intelectual como lo de lo formativo humanamente. Por ejemplo, ayuda a la autoestima, al desarrollo social, al trabajo en equipo, se hace conciencia al establecer un trabajo en común. Yo trabajo con grupos, el que se sientan como parte de un grupo es algo que les alimenta en donde ellos están construyendo algún sonido”.
Con 19 años de experiencia como profesor de música, Berni ha dado clase a cada uno de los 300 alumnos -desde niños y hasta adultos- que integran la escuela de música ubicada en la parte trasera del Hospicio Cabañas y a los que se les enseña a conocer y respetar la música antes que ser grandes exponentes. A los talleres han llegado personas que le han dicho que los cursos le cambiaron la vida.
Una razón para vivir
El director escolar de la Escuela de Artes, Roberto Torres, informa que las personas que ingresan a los talleres aprenden apreciación musical, solfeo y clases de instrumento. A los talleres llegan niños, jóvenes y amas de casa que quieren experimentar algo nuevo, como María Yolanda López Parra, que aunque no asistió a clases por esta ocasión, todos la recuerdan como la señora que trabaja en el mercado del municipio de Etzatlán y que paga taxi desde su casa para no llegar tarde a sus clases de viernes y sábado.
Torres agrega que en los talleres de fines de semana se imparten clases de casi todos los instrumentos que confirman una orquesta: hay clases de arpa, corno, trompeta, flauta transversal, trombón, tuba, piano, coro, entre otros.
“No todas las personas que vengan a una escuela de artes deben de ser artistas o se van a dedicar al arte. Los talleres cumplen una labor social (para) personas que encuentran una razón para vivir, de motivación”, dice.
Álvaro Abitia, director de la Universidad Libre de Música (ULM), dice que la música es uno de los “hobbies” más maravillosos que hay en la vida, es terapeútica, artística y la repercusión en el desarrollo humano es importante al grado que tocar un instrumento va más allá que el simple hecho de hacerlo.
Pascual Ponce desliza el arco sobre las cuerdas del chelo. Pegado a una pared desnuda, en la soledad de uno de los pasillos interiores del ex Claustro de Santa María de Gracia, (en donde sábados y domingos se ofertan talleres de música) mira algo que no parece ser la tarde que abraza a todo el pesado edificio. Escucha lo que le dice el Concierto número 5, de Goltermann. Con dedos flacos y blancos, toma el arco como si fuera un delicado tulipán, “una extensión del cuerpo”. El chelo emite un sonido chillón, lúgubre, que viaja por los pasillos, entra a los salones, sale del edificio y, bello y débil, se pierde frente a los claxonazos y algarabía del Centro Histórico. Uno de los guardias chupa su cigarro y destaca la destreza de Pascual. No sabe que este hombre alguna vez quiso ser psicólogo. Pascual dice no observar alguna diferencia entre las personas que toman la música como pasatiempo o de manera profesional. “Puedes llegar a disfrutarlo igual”, dice con parquedad y sigue tocando. Las palabras en momentos como este le estorban.
FRASE
"No todas las personas que vengan a una escuela de artes deben ser artistas o se van a dedicar al arte "
Roberto Torres,
director Escuela de Artes del Cabañas
PARA SABER
Selección para empezar
Principia Aleph (clases particulares) principiaalef@hotmail.com.
Escuela de Artes del Centro Cultural Cabañas. Inscripciones a partir del 23 de julio. Informes en la Escuela de Artes de lunes a viernes de 09:00 a 20:00 horas.
Taller experimental de música, en el ex Claustro de Santa María de Gracia. Próximo trámite de ingreso (para jóvenes mayores a los 11 años) 14 y 15 de julio.
Universidad Libre de Música (ULM). Informes en: ulm.mx y al 36162769.
Fermatta. Avenida López Mateos Sur 730. Informes en: http://www.fermatta.edu.mx. Teléfono: 36 30 45 77.
El método que utiliza el profesor Mario Alberto Baltazar se llama Principia Alef, como el nombre de la escuela que anteriormente tenía en la calle Belén entre Angulo y Herrera y Cairo. Mario dice que la música no se lee, se descifra. Con más de 25 años dedicándose a impartir clases de música, han arribado a sus talleres y asistido a sus clases particulares personas que no tocan ningún instrumento ni tienen experiencia. Mario dice que en 20 sesiones ya interpretan a Mozart, a Chopin.
Aprender música por placer, por curiosidad, a la edad que sea, tiene muchas ventajas para las personas que deseen decantarse por agregar una actividad a su vida cotidiana. Desde mejorar la inteligencia, aumentar la autoestima, ayudar a que actividades como el estudio tengan mayor comprensión en los alumnos; así como incentivar las actividades de un grupo son algunas de las ventajas que profesores, científicos y estudiantes de música enumeran al hablar de música o al tocar algún instrumento musical.
Mario Alberto Baltazar le muestra ahora al tímido alumno una pieza que parece disipar el calor del departamento en donde la densidad opresiva se ve acentuada por carpetas, personas e instrumentos. Ahora toca Claro de Luna, de Debussy. Al terminar la pieza, dice que así como Debussy expresó su interior con esa pieza, él y otros más pueden expresarlo también. Hablan de lo bella que es la pieza: “Qué acordes, oye esto”, “¿a poco no está bien misteriosa?”, “¡qué belleza!”.
“Es importantísimo que el arte exprese a uno mismo, aún por medio de otro”, dice Mario cuando el alumno termina el ensayo de otra pieza. El alumno se va de la clase. Baja las escaleras contento y escurridizo. Es su primero sesión.
Emily Naomi está mejor
Para el profesor investigador del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Jesús Gómez Plascencia, los beneficios de tener una formación musical en cualquier persona son muchos. Entre más temprano se inicie, mayor es el estímulo de la inteligencia.
“Simplemente, desde el punto de vista cultural y sin meterse a profundidades neurológicas, (la música) es una actividad más que estimula el desarrollo de la inteligencia. De hecho, para que un niño tenga un desarrollo armónico no nada más debe ser académico, deber ser deportivo, social y cultural. Dentro de lo cultural, desde mi punto de vista el musical es el más importante”.
El sábado, alrededor de las 11:00 horas, Emily Naomi Zavala, de 10 años de edad, espera impaciente a que abran las puertas del ex Claustro de Santa María de Gracia para tomar su clase de flauta. Cuando se enfermó -un virus se le fue a la cabeza y le provocó epilepsia, crisis obsesivo-compulsivas-, ella misma le pidió a su madre, Luz María García, que la llevara. El paidopsiquiatra le recomendó a la madre que la niña necesitaba arte. A un mes de asistir a los talleres su madre, sonriente, la ve mejor.
Neurólogo pediatra, Gómez Plascencia resalta que la música también tiene un aspecto terapéutico específico y hasta esotérico, pensaría uno al escucharlo: “La música, particularmente la de Mozart, tiene ciertas características de ritmo que han sido analizadas digitalmente. Favorece la inteligencia y la retención. Si uno estudia un capítulo con música de Mozart es más posible que grabe más y en menos tiempo que sin escuchar música”.
Añade que como pasatiempo, practicar música es favorable para las personas de mayor edad, ya que una de las maneras de llevar a que el cerebro de los ancianos funcionen mejor es aprender “habilidades cognitivas nuevas”, como aprender otro idioma, tomar clases de ajedrez, aprender a tocar algún instrumento, etcétera.
Hemisferios musicales amateurs
Al igual que Gómez Plascencia, el profesor de la asignatura de Dirección Coral de la Escuela de Artes del Instituto Cultural Cabañas, Joaquín Salvador Berni Chávez, dice que la música es una de las actividades que hace que los dos hemisferios cerebrales se interconecten y provocan mayor apertura de la persona a hacer otro tipo de actividades.
“Cualquier estudio de la música va a ayudar al desarrollo de lo intelectual como lo de lo formativo humanamente. Por ejemplo, ayuda a la autoestima, al desarrollo social, al trabajo en equipo, se hace conciencia al establecer un trabajo en común. Yo trabajo con grupos, el que se sientan como parte de un grupo es algo que les alimenta en donde ellos están construyendo algún sonido”.
Con 19 años de experiencia como profesor de música, Berni ha dado clase a cada uno de los 300 alumnos -desde niños y hasta adultos- que integran la escuela de música ubicada en la parte trasera del Hospicio Cabañas y a los que se les enseña a conocer y respetar la música antes que ser grandes exponentes. A los talleres han llegado personas que le han dicho que los cursos le cambiaron la vida.
Una razón para vivir
El director escolar de la Escuela de Artes, Roberto Torres, informa que las personas que ingresan a los talleres aprenden apreciación musical, solfeo y clases de instrumento. A los talleres llegan niños, jóvenes y amas de casa que quieren experimentar algo nuevo, como María Yolanda López Parra, que aunque no asistió a clases por esta ocasión, todos la recuerdan como la señora que trabaja en el mercado del municipio de Etzatlán y que paga taxi desde su casa para no llegar tarde a sus clases de viernes y sábado.
Torres agrega que en los talleres de fines de semana se imparten clases de casi todos los instrumentos que confirman una orquesta: hay clases de arpa, corno, trompeta, flauta transversal, trombón, tuba, piano, coro, entre otros.
“No todas las personas que vengan a una escuela de artes deben de ser artistas o se van a dedicar al arte. Los talleres cumplen una labor social (para) personas que encuentran una razón para vivir, de motivación”, dice.
Álvaro Abitia, director de la Universidad Libre de Música (ULM), dice que la música es uno de los “hobbies” más maravillosos que hay en la vida, es terapeútica, artística y la repercusión en el desarrollo humano es importante al grado que tocar un instrumento va más allá que el simple hecho de hacerlo.
Pascual Ponce desliza el arco sobre las cuerdas del chelo. Pegado a una pared desnuda, en la soledad de uno de los pasillos interiores del ex Claustro de Santa María de Gracia, (en donde sábados y domingos se ofertan talleres de música) mira algo que no parece ser la tarde que abraza a todo el pesado edificio. Escucha lo que le dice el Concierto número 5, de Goltermann. Con dedos flacos y blancos, toma el arco como si fuera un delicado tulipán, “una extensión del cuerpo”. El chelo emite un sonido chillón, lúgubre, que viaja por los pasillos, entra a los salones, sale del edificio y, bello y débil, se pierde frente a los claxonazos y algarabía del Centro Histórico. Uno de los guardias chupa su cigarro y destaca la destreza de Pascual. No sabe que este hombre alguna vez quiso ser psicólogo. Pascual dice no observar alguna diferencia entre las personas que toman la música como pasatiempo o de manera profesional. “Puedes llegar a disfrutarlo igual”, dice con parquedad y sigue tocando. Las palabras en momentos como este le estorban.
FRASE
"No todas las personas que vengan a una escuela de artes deben ser artistas o se van a dedicar al arte "
Roberto Torres,
director Escuela de Artes del Cabañas
PARA SABER
Selección para empezar
Principia Aleph (clases particulares) principiaalef@hotmail.com.
Escuela de Artes del Centro Cultural Cabañas. Inscripciones a partir del 23 de julio. Informes en la Escuela de Artes de lunes a viernes de 09:00 a 20:00 horas.
Taller experimental de música, en el ex Claustro de Santa María de Gracia. Próximo trámite de ingreso (para jóvenes mayores a los 11 años) 14 y 15 de julio.
Universidad Libre de Música (ULM). Informes en: ulm.mx y al 36162769.
Fermatta. Avenida López Mateos Sur 730. Informes en: http://www.fermatta.edu.mx. Teléfono: 36 30 45 77.