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El Masters, un torneo con mucho dinero y prestigio en juego

La Copa de Maestros es, además de un torneo, una celebración de la excelencia

LONDRES, INGLATERRA (23/NOV/2010).- No vino Groucho Marx ni apareció por la pista El Zorro. El serbio Novak Djokovic, siempre atrevido (“¿juego con las piernas o con las manos?”, le dijo al público tras ver en un palco a Maradona), pisó el cemento de la Copa de Maestros sin ninguno de sus disfraces: allí, antes de ganar 6-3 y 6-3 al checo Berdych, no estaban el bigote postizo, las gafas retro, ni el antifaz y la capa negras.

El número tres del mundo se toma con seriedad la cita. Los mejores tenistas opositan a maestro de maestros. Hay partidos como finales cada jornada. Y hay una bolsa de premios que exige concentración absoluta: asciende a 120,000 dólares (más de 87,000 euros) si juegan los tres primeros partidos; a 95,000 (más de 69,000) si compiten en dos; y a 70,000 si sólo lo hacen en el primero.

Los euros, hasta más de 1,156.000 para el campeón invicto, tienen su correlación en puntos: 200 por victoria en el grupo; 400 por ganar una semifinal y 1,500, más que un Master 1000, si se vence en el torneo sin haber conocido la derrota.

Es el tesoro de Londres. La Copa de Maestros aporta 225 millones de libras, más de 256 de euros, a la economía británica entre efectos directos e indirectos, según Barclays. A lo largo de ocho días convoca a 260,000 espectadores, que ocupan el complejo del O2 Arena como quien acude a la ópera.

Por ahí se mueve desde el viernes Fernando Verdasco. ¿Qué impulsa a un tenista de su nivel, el número nueve, a prescindir de una semana de descanso por esperar a una lesión en Londres? “La primera motivación”, contesta Tomás Carbonell, su agente; “es que históricamente ha habido muchas retiradas en este torneo, antes y durante. La probabilidad de jugar es de entre el 30% y el 40%, en ese caso ganas puntos, prestigio y, por qué no decirlo, dinero”, prosigue sobre los 70,000 dólares (casi 50,000 euros), que tienen asegurados su representado y el ruso Youzhny.

“Es mucho dinero, pero más ganaría cualquier top 10 en una exhibición, lo que hace la diferencia son los puntos, que dan un empujón tremendo al ranking, y en cierta manera valen doble, porque duran todo el año al no restarse hasta diciembre. Eso quita mucha presión para 2011”, expuso Carbonell.

La diferencia entre estar o no en Londres es abismal. Aunque cada contrato es un mundo, aquellos jugadores que no han ganado un “Grand Slam” reciben unos 200,000 dólares de sus patrocinadores por acabar el año como noveno del mundo. El octavo, sólo un puesto por delante, ya recibe 400,000. Ese pequeño paso es clave: representa lucir la marca en la cita más prestigiosa de la temporada y abre la puerta a un mundo único.

Están, por ejemplo, los vestuarios, una habitación individual con ducha con una foto a tamaño natural de su ocupante y código de la alarma. Ahí se encuentra un espejo gigantesco enmarcado en bombillas, igual que el de una estrella de cine; sobre el cristal, el nombre del tenista serigrafiado.

Esto es la Copa de Maestros: además de un torneo, una celebración de la excelencia.

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