Deportes
El sueño de equipo cubano unificado
La posibilidad de que Cuba compita con una selección de beisbol unificada podría volverse realidad
GUADALAJARA, JALISCO (20/DIC/2014).- Ahora que, con la venia de santos de la política, los “gusanos” de Miami compartirán la yuca y los tostones con los “compañeros” de La Habana, la gran revolución podría ocurrir en el beisbol cubano que desde 1961 reniega del profesionalismo.
El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos ha dejado a los cubanos de una y otra orilla como a quien gana la lotería y, tras la explosión de júbilo, no tienen idea de cómo usar el premio.
El asunto del bloqueo económico a Cuba por parte de Estados Unidos deberá superar aún muchas barreras para llegar a su fin, pero si esa traba acaba eliminándose, el beisbol de la isla experimentará una reforma total.
Y es que Cuba, un país donde los niños aprenden a jugar pelota antes que a leer, siempre fue el semillero natural para las Grandes Ligas y nadie sabe lo lejos que llegarán los jóvenes talentos cubanos si como en los viejos tiempos tienen el cobijo de las Ligas Mayores, les ponen academias de formación y los miman.
A día de hoy para que un cubano pueda jugar en el mejor beisbol del mundo debe desertar de una delegación o escapar del país y establecerse en una tercera nación para luego tener un permiso de las autoridades estadounidenses y poder firmar su contrato.
Además de abandonar a la familia y de ser tratado como traidor, el pelotero soñador debe jugarse la vida en una lancha y son pocos los que dan el salto.
Los que lo hacen, casi siempre llegan cuando ya no son tan jóvenes como le sucedió al portentoso lanzador Orlando ‘Duke’ Hernández, campeón de la Serie Mundial con los Yanquis de Nueva en 1998, 1999, 2000, o a José Ariel Contreras, quien la ganó con los Medias Blancas de Chicago en 2005, cuando el ‘Duke’ fue su compañero de equipo.
En los últimos años han llegado más bisoños, incluso en este año el novato de la Liga Americana fue un desertor cubano, José Abreu, y la pregunta es, si con llegadas a cuentagotas los cubanos son capaces de brillar en la ‘Gran carpa’, qué sucederá si son contratados de manera masiva y en un proceso ordenado.
Si los legisladores tumban el bloqueo, lo cual está por ver porque los Republicanos no simpatizan con la idea, los peloteros de la isla sentirán que les han quitado el veto de su acceso al firmamento de su deporte y el equipo nacional de Cuba quizás sería por fin la selección de todos los cubanos y no un equipo mutilado.
Dos campeones mundiales podrían volver a representar a Cuba
Quizás la más dolorosa realidad del deporte cubano es que cuenta con varias figuras entre las mejores del mundo y no puede disfrutar de sus triunfos porque ellos decidieron emigrar y con eso perdieron la posibilidad de representar al país.
Este año el atleta de 110 metros vallas Orlando Ortega fue el cuarto más rápido del mundo con tiempo de 13.01 segundos y en 800 metros Yeimer López terminó décimo con 1:43.71, pero ninguno de los dos irá a los Juegos Panamericanos de julio próximo por no estar alineados con la política deportiva de Cuba.
Son dos ejemplos que, como Dayron Robles, campeón olímpico de 110 metros con vallas en 2008, se fueron porque deseaban vivir en otra parte. Hubieran querido seguir en el equipo de Cuba, pero no los dejaron.
Ahora que parece que los Gobiernos de la isla y Estados Unidos han fumado la pipa de la paz y parecen venir tiempos de tolerancia, está por ver si la gran cantidad de atletas de primer orden residentes en el extranjero recibirán el permiso de competir por Cuba.
EL DATO
Otro ejemplo
Si eso pasase, quizás Cuba volverá a tener una potente selección de voleibol como la subcampeona mundial del 2010 cuyos líderes desertaron y eso causó que ese deporte no se clasificara a los pasados Juegos Olímpicos.
Encabezados por Robertlandy Simón, los voleibolistas cubanos son de lo mejor en las ligas de Italia, Turquía, Corea del Sur, Qatar, Brasil y Argentina y muchos han levantado la mano para jugar por Cuba porque sólo querían la independencia económica.
El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos ha dejado a los cubanos de una y otra orilla como a quien gana la lotería y, tras la explosión de júbilo, no tienen idea de cómo usar el premio.
El asunto del bloqueo económico a Cuba por parte de Estados Unidos deberá superar aún muchas barreras para llegar a su fin, pero si esa traba acaba eliminándose, el beisbol de la isla experimentará una reforma total.
Y es que Cuba, un país donde los niños aprenden a jugar pelota antes que a leer, siempre fue el semillero natural para las Grandes Ligas y nadie sabe lo lejos que llegarán los jóvenes talentos cubanos si como en los viejos tiempos tienen el cobijo de las Ligas Mayores, les ponen academias de formación y los miman.
A día de hoy para que un cubano pueda jugar en el mejor beisbol del mundo debe desertar de una delegación o escapar del país y establecerse en una tercera nación para luego tener un permiso de las autoridades estadounidenses y poder firmar su contrato.
Además de abandonar a la familia y de ser tratado como traidor, el pelotero soñador debe jugarse la vida en una lancha y son pocos los que dan el salto.
Los que lo hacen, casi siempre llegan cuando ya no son tan jóvenes como le sucedió al portentoso lanzador Orlando ‘Duke’ Hernández, campeón de la Serie Mundial con los Yanquis de Nueva en 1998, 1999, 2000, o a José Ariel Contreras, quien la ganó con los Medias Blancas de Chicago en 2005, cuando el ‘Duke’ fue su compañero de equipo.
En los últimos años han llegado más bisoños, incluso en este año el novato de la Liga Americana fue un desertor cubano, José Abreu, y la pregunta es, si con llegadas a cuentagotas los cubanos son capaces de brillar en la ‘Gran carpa’, qué sucederá si son contratados de manera masiva y en un proceso ordenado.
Si los legisladores tumban el bloqueo, lo cual está por ver porque los Republicanos no simpatizan con la idea, los peloteros de la isla sentirán que les han quitado el veto de su acceso al firmamento de su deporte y el equipo nacional de Cuba quizás sería por fin la selección de todos los cubanos y no un equipo mutilado.
Dos campeones mundiales podrían volver a representar a Cuba
Quizás la más dolorosa realidad del deporte cubano es que cuenta con varias figuras entre las mejores del mundo y no puede disfrutar de sus triunfos porque ellos decidieron emigrar y con eso perdieron la posibilidad de representar al país.
Este año el atleta de 110 metros vallas Orlando Ortega fue el cuarto más rápido del mundo con tiempo de 13.01 segundos y en 800 metros Yeimer López terminó décimo con 1:43.71, pero ninguno de los dos irá a los Juegos Panamericanos de julio próximo por no estar alineados con la política deportiva de Cuba.
Son dos ejemplos que, como Dayron Robles, campeón olímpico de 110 metros con vallas en 2008, se fueron porque deseaban vivir en otra parte. Hubieran querido seguir en el equipo de Cuba, pero no los dejaron.
Ahora que parece que los Gobiernos de la isla y Estados Unidos han fumado la pipa de la paz y parecen venir tiempos de tolerancia, está por ver si la gran cantidad de atletas de primer orden residentes en el extranjero recibirán el permiso de competir por Cuba.
EL DATO
Otro ejemplo
Si eso pasase, quizás Cuba volverá a tener una potente selección de voleibol como la subcampeona mundial del 2010 cuyos líderes desertaron y eso causó que ese deporte no se clasificara a los pasados Juegos Olímpicos.
Encabezados por Robertlandy Simón, los voleibolistas cubanos son de lo mejor en las ligas de Italia, Turquía, Corea del Sur, Qatar, Brasil y Argentina y muchos han levantado la mano para jugar por Cuba porque sólo querían la independencia económica.