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Messi y Giovani, calidad con trayectorias diferentes

La Selección mexicana y los argentinos, se verán las caras en los octavos de final del Mundial de Sudáfrica 2010

Pretoria, SUDÁFRICA (25/JUN/2010).- Lionel Messi dirige a Argentina desde el campo.

Giovani dos Santos a México. Los dos son jóvenes, talentosos y prometedores. Ambos se formaron en la Masía, la escuela de fútbol del Barcelona. Cada uno tuvo una trayectoria diferente, emblema de la cantera blaugrana el argentino, rebotado de la misma el mexicano. Los dos se verán las caras el próximo domingo en el Soccer City de Johannesburgo por un puesto en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica.

Messi ha dado un golpe de mano en el Mundial. Ha pasado de generar dudas sobre su implicación con la albiceleste a convertirse en el depositario de las esperanzas de todo su país. Y, gracias a su calidad, va camino de convertirse en el jugador del torneo.

No ha marcado ningún tanto, pero casi todos los goles de Argentina han pasado por sus botas, auténticos generadores de fútbol ofensivo, clave en la apuesta atacante de Diego Armando Maradona.

Tampoco ha logrado ningún gol Giovani, pero sus internadas por la banda han iluminado el juego del México de Javier Aguirre, clasificado para octavos gracias a una histórica victoria contra Francia en la que el ahora jugador del Galatasaray tuvo mucho que ver.

El de Rosario es el ojo derecho de Maradona, que se ve reflejado en él. No para de hacer comparaciones entre el Messi actual y el Maradona que condujo a Argentina a su segundo Mundial en 1986.

El mexicano forma parte de los preferidos de Aguirre, indiscutible en la alienaciones del "vasco", materia de debate incluso en el Parlamento del país.

Los dos se han estrellado contra la madera de los arcos sudafricanos y se les resiste el gol. El Soccer City será escenario de un duelo a distancia entre estos dos productos de la cantera barcelonista que, con el tiempo, han visto sus trayectorias separarse.

Messi es un producto "cien por cien" de la Masía. A ella llegó con 14 años fruto de la casualidad, de la obligación de recibir un tratamiento médico que le llevó a Lleida y, de ahí, sólo hay un paso para el vivero azulgrana.

En la escuela amoldó su talento argentino al particular estilo de juego del Barça, mucho toque, fútbol construido a partir del balón, ataque, el ideario que introdujo en el ADN del club Johan Cruyff en los años 80.

Su personalidad introvertida, su carácter reservado, se adaptaron como un guante a una filosofía que persigue construir grupo por encima de las individualidades y Messi fue uno de los principales exponentes de una generación de futbolistas que lo han ganado todo con la zamarra blaugrana.

Creció tanto como futbolista que el año pasado, con 22 primaveras, fue elegido mejor futbolista del mundo, ganó el Balón de Oro y llegó al Mundial dispuesto a tomar las riendas de Argentina.

Dos años más joven es Giovani, que no soportó tan bien el corsé de la cantera, tener que medirse con otros jóvenes, no gozar de las ventajas de ser un niño prodigio.

Con Franck Rijkaard llegó al primer equipo y disputó sus primeros minutos entre los mejores. Pero no tuvo paciencia, pidió más y con la llegada de Josep Guardiola se vio sin hueco en un equipo que lo ganaba todo.

Excéntrico y personalista, se hizo notar por algunas salidas de tono, como la que montó en un aeropuerto cuando le obligaron a deshacerse de unas cremas que superaban la capacidad permitida en los aviones.

Hijo del futbolista brasileño Zizinho, que acabó su carrera en México, Gioani dio muestras de querer ser una estrella demasiado pronto, un perfil que no cuadraba en el formalismo barcelonista.

Así que fue invitado a dejar el club, e inició un periplo por distintas entidades en las que ha pasado sin demasiada gloria.

El Tottenham Hotspurs inglés fue su primer destino, luego recaló en el Ipswich Town, también inglés, antes de regresar a los Spurs. Le costó hacerse hueco en la liga inglesa y en enero pasado vio como Rijkaard acudía a su rescate y le convertía en la piedra angular del Galatasaray que está formando.

Giovani espera que el Mundial de Sudáfrica sea su trampolín definitivo hacia el estrellato que persigue. Una victoria contra Argentina sería un espaldarazo enorme.

Messi es ya una estrella pero Sudáfrica puede catapultarle a lo más alto de la historia.

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