Economía

La crisis, oportunidad para las empresas familiares

La pausa comercial ofrece a algunas la posibilidad de asociarse y fortalecer su recuperación, dice especialista de KPMG

CIUDAD DE MÉXICO (21/JUN/2010).- Este año, y posiblemente el próximo tendrán que invertirse en México a recuperar la producción, las ventas y los clientes que las empresas tenían a mediados de 2008, previo a la crisis de la que México aún está lejos de reponerse, pese al optimismo gubernamental.

“Hay ciertos signos de recuperación, pero 2010 será un año de transición empresarial, y 2011 ofrece prospectos de crecimiento interesantes”, explica Víctor Esquivel, socio a cargo de Práctica de Asesoría Financiera de KPMG en México.

El especialista estuvo en Guadalajara para reunirse con empresarios locales y de la región Pacífico, de Tijuana a Morelia, interesados en conocer las perspectivas económicas para recuperar el ímpetu empresarial lastimado por la recesión que se vivió.

“Aunque el problema financiero que enfrentamos es de origen foráneo, la economía real y las exportaciones se vieron afectadas por una fuerte desaceleración”, explica Esquivel.

No fuimos los únicos. Pone de ejemplo a Chile, que por la crisis perdió 40% del volumen de sus exportaciones. Sin embargo, su condición económica ha hecho que este país se esté recuperando con una agilidad ejemplar. México, aunque más lentamente, también comienza a levantarse. “Ya registramos ciertos signos de recuperación”.

Las dificultades financieras no afectaron por igual a todos los sectores, explica. Entre los menos afectados están los dedicados a los servicios de salud, educativos, bancarios, particularmente en áreas no bancarizadas, y productos de consumo para necesidades básicas. “Por el contrario, el turismo resultó muy afectado, y ahora apenas empieza a levantarse”.

El Gobierno ha instaurado mecanismos de impulso empresarial, incluso con un ambicioso programa de infraestructura, “pero hay que reconocer que México esta en el lugar internacional 70 en infraestructura”, dice Esquivel. “Los proyectos en el sector no están suficientemente maduros”, aunque ayuda el esfuerzo por darle transparencia informativa a los planes, y que se invite al sector privado a invertir en este sector, así como la apertura a que las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) destinen parte de sus recursos a la infraestructura.

“Hoy tenemos proyectos ambiciosos”, dice, que generan requerimientos en ingenierías y tecnologías. Y esto genera que haya interés internacional por invertir en México.

Este interés, y la ralentización de la dinámica empresarial ofrece la oportunidad de repensar la estrategia de muchas empresas nacionales, particularmente de las que siguen estando en poder de una sola familia.

¿Tiempo de asociarse?


¿Qué están haciendo las empresas en México en este tiempo, ante la caída de ventas? Fundamentalmente, consolidar sus procesos, costos y servicio a sus clientes. “La crisis hizo que se detuviera el crecimiento de los negocios”, señala el experto de KPMG. Las empresas han aprovechado esta pausa para trabajar hacia adentro.

Pero éste también es un momento oportuno para valorar la posibilidad de convertir la empresa familiar en una más compleja, competitiva y ambiciosa.

“Esto no es un paso indispensable para todas las empresas familiares”, señala Esquivel. “Hay algunas a las que no les gustará, pero hay otras que este paso resulta fundamental para la consolidación de su negocio”.

Guadalajara y el resto de la zona Pacífico del país se indetifica por una mayor proporción de empresas familiares, negocios que suelen enfrentar dificultades cuando se transfiere la dirección y la propiedad a hijos y nietos que no tienen las mismas cualidades que los fundadores.
“Invitar a un socio inversionista, a uno que conozca otros mercados y domine la operación del sector es como un proceso de sucesión de la propiedad empresarial”, explica el directivo de KPMG, porque la sociedad permite ampliar la escala del negocio.

“Lo recomendable es seguir un camino gradual: de la empresa familiar a la institucionalización, y luego a convertirla en empresa pública que cotice en Bolsa”, dice.

Mantener el control familiar de la empresa, por miedo a asociarse, puede amenazarla. “Sabemos que muy pocas sobreviven a la tercera generación. De acuerdo con el banco Mundial, menos de 20% lo logra”. Adicionalmente, el riesgo para esta compañías es la llegada creciente de grandes operadoras, que a menudo disputan el mercado que se tiene.

Asociarse puede ser la oportunidad ideal para atraer talento y contactos. Y la crisis brinda la oportunidad de valorarlo.

PERFIL

Para renovar los negocios

Víctor L. Esquivel


Es socio a cargo de la Práctica de Asesoría Financiera de KPMG Cárdenas Dosal en México.
Ha participado en más de 80 transacciones corporativas involucradas en la fusión y adquisición de compañías, y más de 25 inversiones de fondos de capital privado o de riesgo.

Tiene amplia experiencia en la preparación y colocación de ofertas de capital y deuda en el mercado mexicano, y en registros públicos y privados en Estados Unidos.

Ha asesorado a empresas de diversas industrias y fondos de inversión en la identificación de riesgos y oportunidades de la empresa por adquirirse, enfocándose en la evaluación de las utilidades, estructuración de transacciones, identificación de posibles ajustes al precio de compra, necesidad de representaciones y garantías y otros comentarios a los contratos de compra-venta, así como otros asuntos importantes que tienen impacto en la valuación de la operación.

KPMG Cárdenas Dosal es una asociación mexicana de miembros de la red KPMG de firmas independientes afiliadas con KPMG International, una entidad suiza.

KPMG Internacional no proporciona ningún servicio de cliente. Cada firma miembro es una entidad legal distinta y separada.

DILEMA

Estadísticamente, la mayor parte de las empresas familiares no sobrepasan a la tercera generación de directivos. El dilema está en encontrar el momento oportuno para institucionalizar una compañía, atrayendo talento, contactos, capital y nuevos mercados.

Lo conveniente es que el dilema pueda ser valorado fríamente.

Ciertamente, los propietarios pierden libertad para gestionar su negocio, pero en cambio, si se elige bien con quien ampliar las operaciones, se alcanzan niveles que la fortalecen ante la cada vez mayor y más atrevida competencia internacional.

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