Economía
Mexicanos vacacionan con o sin dinero
Para no sentirse “fracasados”, miles de personas salen a las playas o ciudades que el boom publicitario les vende
CIUDAD DE MÉXICO.- Vacacionar en Semana Santa pareciera una obligación. La publicidad genera un ánimo de “perdedor” en el que se queda. El bombardeo de imágenes, todas alusivas a la playa, lo puede llevar a pensar si en verdad estaría mejor en una hamaca frente al mar, con una cerveza fría en una mano y en la otra un “vuelve a la vida”.
Viva donde viva, se encontrará con un mensaje comercial ideal, al menos para que se imagine en bañador, sorteando olas. Los preparativos son invasivos para las “mentes citadinas”. Semanas antes de la llamada Semana Mayor, el boom publicitario sobre las vacaciones aparece “hasta en la sopa”. Anuncios de radio, tv, espectaculares e internet hablan del mismo tema, hasta los twitteros que sí salieron mandan links de lo que ven desde sus hamacas.
En los centros comerciales los maniquíes lucen bikinis, shorts y sandalias. En los supermercados existe invariablemente una zona donde juntan todos los artículos que no les deben faltar a los vacacionistas: pelota gigante de cuatro colores, flotantes, trajes de baño, hieleras, cervezas, sandalias, goggles, bronceador, cámaras y pilas. Los comerciales animan a los que se deciden a última hora. “Seis meses sin intereses viajando con...”
Los que se quedaron dicen que disfrutarán la ciudad más que nunca. Aunque algunos reconocen que, cada vez que les restriegan en la cara imágenes de lo bien que se está en la playa, se preguntan si fue buena idea quedarse con más de 27 de grados centígrados y con los cortes al suministro de agua.
En los días siguientes veremos y escucharemos historias de bañistas. Las pasarán en los noticieros, las publicarán los periódicos y las redes sociales, creando esa sensación que le hará pensar que afuera de la ciudad hay un mundo más divertido.
Y sí, otros millones desearían que los miles de autos que salen por hora de las casetas nunca regresaran; otro sueño no cumplido. Los mismos miles por hora regresarán antes del 11 de abril. Con crisis económica o sin ella, las vacaciones de Semana Santa nunca fallan. El Consejo Empresarial Turístico ha dicho que nunca perderán dinamismo en México, pues a pesar de que los precios aumentan hasta 10% en estas fechas, las reservaciones hoteleras nunca bajan de 90%.
Los destinos tradicionales, como Acapulco, Veracruz, Puerto Vallarta, Cancún, Ixtapa y Cozumel, llegan a una ocupación hotelera de 100%. Las ciudades coloniales siguen compitiendo entre sí, sobre todo el Distrito Federal, la propia Guadalajara, Puebla, Oaxaca y Mérida, donde la ocupación de cuartos de hotel alcanza hasta 75 por ciento.
Viva donde viva, se encontrará con un mensaje comercial ideal, al menos para que se imagine en bañador, sorteando olas. Los preparativos son invasivos para las “mentes citadinas”. Semanas antes de la llamada Semana Mayor, el boom publicitario sobre las vacaciones aparece “hasta en la sopa”. Anuncios de radio, tv, espectaculares e internet hablan del mismo tema, hasta los twitteros que sí salieron mandan links de lo que ven desde sus hamacas.
En los centros comerciales los maniquíes lucen bikinis, shorts y sandalias. En los supermercados existe invariablemente una zona donde juntan todos los artículos que no les deben faltar a los vacacionistas: pelota gigante de cuatro colores, flotantes, trajes de baño, hieleras, cervezas, sandalias, goggles, bronceador, cámaras y pilas. Los comerciales animan a los que se deciden a última hora. “Seis meses sin intereses viajando con...”
Los que se quedaron dicen que disfrutarán la ciudad más que nunca. Aunque algunos reconocen que, cada vez que les restriegan en la cara imágenes de lo bien que se está en la playa, se preguntan si fue buena idea quedarse con más de 27 de grados centígrados y con los cortes al suministro de agua.
En los días siguientes veremos y escucharemos historias de bañistas. Las pasarán en los noticieros, las publicarán los periódicos y las redes sociales, creando esa sensación que le hará pensar que afuera de la ciudad hay un mundo más divertido.
Y sí, otros millones desearían que los miles de autos que salen por hora de las casetas nunca regresaran; otro sueño no cumplido. Los mismos miles por hora regresarán antes del 11 de abril. Con crisis económica o sin ella, las vacaciones de Semana Santa nunca fallan. El Consejo Empresarial Turístico ha dicho que nunca perderán dinamismo en México, pues a pesar de que los precios aumentan hasta 10% en estas fechas, las reservaciones hoteleras nunca bajan de 90%.
Los destinos tradicionales, como Acapulco, Veracruz, Puerto Vallarta, Cancún, Ixtapa y Cozumel, llegan a una ocupación hotelera de 100%. Las ciudades coloniales siguen compitiendo entre sí, sobre todo el Distrito Federal, la propia Guadalajara, Puebla, Oaxaca y Mérida, donde la ocupación de cuartos de hotel alcanza hasta 75 por ciento.