Economía
Obama anuncia la quiebra de Chrysler y su alianza con Fiat
Aseguró que el fabricante estadounidense se declaró en quiebra por culpa de un “pequeño grupo de especuladores”
WASHINGTON.- El presidente estadounidense Barack Obama informó ayer que Chrysler y Fiat formaron una alianza, pero aseguró que el fabricante estadounidense se declaró en quiebra por culpa de un “pequeño grupo de especuladores”.
Según los términos del acuerdo, Fiat facilitará a Chrysler tecnología y plataformas de vehículos pequeños para que el fabricante estadounidense los produzca en Norteamérica. La declaración de quiebra no impide a la empresa seguir operando; por el contrario, de acuerdo con la ley del Gobierno de la Unión Americana la protege para tratar de salvar a la empresa y las fuentes de trabajo.
Durante una declaración desde la Casa Blanca, Obama explicó con duras palabras que, a pesar de que Chrysler ha cumplido con los requisitos impuestos por el Gobierno estadounidense hace un mes, la empresa se declarará en quiebra por culpa de un “pequeño grupo de especuladores”. Se refirió a un reducido grupo de fondos de inversión que se negó a aceptar un acuerdo para canjear la deuda de Chrysler, estimada en seis mil 900 millones de dólares, por dos mil 250 millones de dólares en efectivo.
El acuerdo no afecta a la filial de Chrysler en México.
Los mercados lo vieron positivamente
Chrysler, acorralada, va a la bancarrota
El acuerdo hará que el gobierno estadounidense rescate a la armadora, que ha establecido una alianza con Fiat para desarrollar autos pequeños y económicos
DETROIT/WASHINGTON. En algo que parecía cantado desde hace días, Chrysler LLC pidió ayer la protección del gobierno estadounidense por bancarrota, y anunció un acuerdo con Fiat que cambiará a la industria, después de colapsar por un derrumbe de las ventas de autos y del que no pudo alcanzar un acuerdo para reestructurar su deuda.
Chrysler no consiguió el apoyo total de los tenedores de bonos, pese a las negociaciones de las últimas semanas, que siguieron hasta el último día del plazo que dio el gobierno a la firma para reestructurarse, lo que desencadenó la primera quiebra de una automotriz de importancia en la historia de Estados Unidos.
La medida fue recibida por el presidente estadounidense Barack Obama como un paso crítico para preservar 30 mil empleos en Chrysler, propiedad mayoritaria del grupo Cerberus Capital Group y cientos de miles de empleos más en empresas proveedoras y concesionarios.
Al mismo tiempo, se espera que durante el proceso de bancarrota Chrysler selle una alianza con Fiat. El acuerdo permitirá a la empresa italiana aspirar de 20 a 35% de la propiedad de Chrysler, mientras realiza inversiones en las operaciones estadounidenses y en tecnología para autos pequeños para la armadora de la Unión Americana.
Con el tiempo, Fiat podría llegar a 51% de Chrysler, después de que la automotriz estadounidense pague los préstamos del Tesoro de Estados Unidos.
La combinación de Chrysler y Fiat daría a luz un nuevo grupo con ventas de cuatro millones 160 mil vehículos, al nivel de Toyota, General Motors, Volkswagen y Ford.
El presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, cree que la automotriz necesita producir al menos 5.5 millones de autos por año para sobrevivir.
Lucha de años
Chrysler ha estado luchando en los últimos años para competir en el mercado, pero se ha visto perjudicada por su casi total dependencia de Estados Unidos y una línea dominada por vehículos utilitarios deportivos y camionetas que consumen mucho combustible.
Fundada en 1925 por Walter P. Chrysler, la empresa colocó tres años después la piedra fundacional para el edificio Chrysler, que fue por unos años el más alto del mundo y aún es un referente en el horizonte de Manhattan.
La solicitud de protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras, presentada ante un tribunal de Manhattan, generará una reacción en cadena en toda la industria automotriz, incluyendo a rivales, proveedores, concesionarias y los cientos de miles que viven de la industria.
Como parte de la presentación, el Gobierno estadounidense proveerá a la empresa de tres mil 500 millones de dólares en financiamiento para deudor a Chrysler y hasta cuatro mil 500 millones en financiamiento de salida.
Obama dijo que espera que todo el proceso de quiebra tome entre 30 y 60 días.
La bancarrota es una señal de que Obama está preparado para jugar duro con los prestamistas y probablemente fije el tono de su gobierno para discusiones similares con los acreedores de General Motors, que debe reestructurar sus operaciones antes de que acabe mayo.
Obama manifestó su apoyo a Chrysler y su alianza con Fiat, pero criticó a los inversionistas que no quisieron llegar a acuerdo. “No estoy con ellos. Estoy con los empleados de Chrysler, sus familias y comunidades”.
“No estoy con aquellos que se resisten cuando todos están haciendo sacrificios. Ese es el porqué apoyo los planes de Chrysler de usar nuestras leyes de quiebra para terminar con sus obligaciones pendientes”, agregó.
El presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, dejará la compañía cuando ésta salga de la quiebra. El gobierno tendrá seis miembros del directorio de la nueva empresa y Fiat nombrará a tres.
Los inversionistas reaccionaron positivamente a la noticia. Las acciones de GM subieron 6.08% y las de Ford avanzaron 9.72 por ciento.
Las negociaciones por la deuda fueron encabezadas por un equipo de trabajo para la industria automotriz nombrado por el gobierno de Obama y encabezado por el ex banquero Steve Rattner.
Chrysler, controlada por Cerberus Capital Group, es uno de los rezagados del sector automotor, pero su situación refleja la depresión que afronta una industria con 2.6 billones de dólares de ingresos anuales, que equivalen al Producto Interno Bruto de Francia y que emplea a más de nueve millones de personas en el mundo.
Unas 45 instituciones financieras tienen deudas garantizadas de Chrysler.
La tercera automotriz de Estados Unidos ya había obtenido concesiones de recortes de gastos de sus trabajadores sindicalizados en Estados Unidos y Canadá, y estaba a punto de cerrar un acuerdo con Fiat, dijo una persona involucrada en esas negociaciones. (Reuters)
DULCE Y AMARGO. Gina Russo y su padre Gus, los dos propietarios de Lochmoor Chrysler Jeep observan el anuncio del presidente Obama sobre la bancarrota, junto a empleados de la firma. Un diario al frente anuncia el acuerdo con Fiat.
LO LLAMAN “MOMENTO HISTÓRICO”
Fiat hizo fiesta por la alianza
ROMA. El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, consideró que la alianza con la estadounidense Chrysler es “un momento histórico” para Fiat y para toda la industria italiana.
Calificó este acuerdo como una “solución constructiva e importante a los problemas que afligen, no sólo a Chrysler, sino a toda la industria automovilística mundial”, expresó en un comunicado emitido tras el anuncio del presidente de Estados Unidos Barack Obama sobre la formación de una alianza entre ambas compañías.
Marchionne explicó “Junto a Chrysler trabajaremos para dar valor al enorme potencial de esta alianza y para reintroducir en el mercado norteamericano algunos de nuestros modelos más famosos, incluido Alfa Romeo y el Cinquecento, que ha ganado numerosos premios “, refirió.
Marchionne señaló que el trabajo de Fiat “ apenas ha iniciado “, y agregó que se han “ puesto las bases para un retorno al mercado de una Chrysler fuerte y estable”. (El Universal)
Según los términos del acuerdo, Fiat facilitará a Chrysler tecnología y plataformas de vehículos pequeños para que el fabricante estadounidense los produzca en Norteamérica. La declaración de quiebra no impide a la empresa seguir operando; por el contrario, de acuerdo con la ley del Gobierno de la Unión Americana la protege para tratar de salvar a la empresa y las fuentes de trabajo.
Durante una declaración desde la Casa Blanca, Obama explicó con duras palabras que, a pesar de que Chrysler ha cumplido con los requisitos impuestos por el Gobierno estadounidense hace un mes, la empresa se declarará en quiebra por culpa de un “pequeño grupo de especuladores”. Se refirió a un reducido grupo de fondos de inversión que se negó a aceptar un acuerdo para canjear la deuda de Chrysler, estimada en seis mil 900 millones de dólares, por dos mil 250 millones de dólares en efectivo.
El acuerdo no afecta a la filial de Chrysler en México.
Los mercados lo vieron positivamente
Chrysler, acorralada, va a la bancarrota
El acuerdo hará que el gobierno estadounidense rescate a la armadora, que ha establecido una alianza con Fiat para desarrollar autos pequeños y económicos
DETROIT/WASHINGTON. En algo que parecía cantado desde hace días, Chrysler LLC pidió ayer la protección del gobierno estadounidense por bancarrota, y anunció un acuerdo con Fiat que cambiará a la industria, después de colapsar por un derrumbe de las ventas de autos y del que no pudo alcanzar un acuerdo para reestructurar su deuda.
Chrysler no consiguió el apoyo total de los tenedores de bonos, pese a las negociaciones de las últimas semanas, que siguieron hasta el último día del plazo que dio el gobierno a la firma para reestructurarse, lo que desencadenó la primera quiebra de una automotriz de importancia en la historia de Estados Unidos.
La medida fue recibida por el presidente estadounidense Barack Obama como un paso crítico para preservar 30 mil empleos en Chrysler, propiedad mayoritaria del grupo Cerberus Capital Group y cientos de miles de empleos más en empresas proveedoras y concesionarios.
Al mismo tiempo, se espera que durante el proceso de bancarrota Chrysler selle una alianza con Fiat. El acuerdo permitirá a la empresa italiana aspirar de 20 a 35% de la propiedad de Chrysler, mientras realiza inversiones en las operaciones estadounidenses y en tecnología para autos pequeños para la armadora de la Unión Americana.
Con el tiempo, Fiat podría llegar a 51% de Chrysler, después de que la automotriz estadounidense pague los préstamos del Tesoro de Estados Unidos.
La combinación de Chrysler y Fiat daría a luz un nuevo grupo con ventas de cuatro millones 160 mil vehículos, al nivel de Toyota, General Motors, Volkswagen y Ford.
El presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, cree que la automotriz necesita producir al menos 5.5 millones de autos por año para sobrevivir.
Lucha de años
Chrysler ha estado luchando en los últimos años para competir en el mercado, pero se ha visto perjudicada por su casi total dependencia de Estados Unidos y una línea dominada por vehículos utilitarios deportivos y camionetas que consumen mucho combustible.
Fundada en 1925 por Walter P. Chrysler, la empresa colocó tres años después la piedra fundacional para el edificio Chrysler, que fue por unos años el más alto del mundo y aún es un referente en el horizonte de Manhattan.
La solicitud de protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras, presentada ante un tribunal de Manhattan, generará una reacción en cadena en toda la industria automotriz, incluyendo a rivales, proveedores, concesionarias y los cientos de miles que viven de la industria.
Como parte de la presentación, el Gobierno estadounidense proveerá a la empresa de tres mil 500 millones de dólares en financiamiento para deudor a Chrysler y hasta cuatro mil 500 millones en financiamiento de salida.
Obama dijo que espera que todo el proceso de quiebra tome entre 30 y 60 días.
La bancarrota es una señal de que Obama está preparado para jugar duro con los prestamistas y probablemente fije el tono de su gobierno para discusiones similares con los acreedores de General Motors, que debe reestructurar sus operaciones antes de que acabe mayo.
Obama manifestó su apoyo a Chrysler y su alianza con Fiat, pero criticó a los inversionistas que no quisieron llegar a acuerdo. “No estoy con ellos. Estoy con los empleados de Chrysler, sus familias y comunidades”.
“No estoy con aquellos que se resisten cuando todos están haciendo sacrificios. Ese es el porqué apoyo los planes de Chrysler de usar nuestras leyes de quiebra para terminar con sus obligaciones pendientes”, agregó.
El presidente ejecutivo de Chrysler, Robert Nardelli, dejará la compañía cuando ésta salga de la quiebra. El gobierno tendrá seis miembros del directorio de la nueva empresa y Fiat nombrará a tres.
Los inversionistas reaccionaron positivamente a la noticia. Las acciones de GM subieron 6.08% y las de Ford avanzaron 9.72 por ciento.
Las negociaciones por la deuda fueron encabezadas por un equipo de trabajo para la industria automotriz nombrado por el gobierno de Obama y encabezado por el ex banquero Steve Rattner.
Chrysler, controlada por Cerberus Capital Group, es uno de los rezagados del sector automotor, pero su situación refleja la depresión que afronta una industria con 2.6 billones de dólares de ingresos anuales, que equivalen al Producto Interno Bruto de Francia y que emplea a más de nueve millones de personas en el mundo.
Unas 45 instituciones financieras tienen deudas garantizadas de Chrysler.
La tercera automotriz de Estados Unidos ya había obtenido concesiones de recortes de gastos de sus trabajadores sindicalizados en Estados Unidos y Canadá, y estaba a punto de cerrar un acuerdo con Fiat, dijo una persona involucrada en esas negociaciones. (Reuters)
DULCE Y AMARGO. Gina Russo y su padre Gus, los dos propietarios de Lochmoor Chrysler Jeep observan el anuncio del presidente Obama sobre la bancarrota, junto a empleados de la firma. Un diario al frente anuncia el acuerdo con Fiat.
LO LLAMAN “MOMENTO HISTÓRICO”
Fiat hizo fiesta por la alianza
ROMA. El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, consideró que la alianza con la estadounidense Chrysler es “un momento histórico” para Fiat y para toda la industria italiana.
Calificó este acuerdo como una “solución constructiva e importante a los problemas que afligen, no sólo a Chrysler, sino a toda la industria automovilística mundial”, expresó en un comunicado emitido tras el anuncio del presidente de Estados Unidos Barack Obama sobre la formación de una alianza entre ambas compañías.
Marchionne explicó “Junto a Chrysler trabajaremos para dar valor al enorme potencial de esta alianza y para reintroducir en el mercado norteamericano algunos de nuestros modelos más famosos, incluido Alfa Romeo y el Cinquecento, que ha ganado numerosos premios “, refirió.
Marchionne señaló que el trabajo de Fiat “ apenas ha iniciado “, y agregó que se han “ puesto las bases para un retorno al mercado de una Chrysler fuerte y estable”. (El Universal)