Economía

Prevén reestructuración del FMI tras escándalo

La detención del director del organismo puede desencadenar una serie de cambios, lo cual es un viejo tema pendiente

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (16/MAY/2011).- La detención en Nueva York del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), el francés Dominique Strauss-Kahn, por supuestos delitos sexuales, puede desencadenar una importante reestructuración del organismo, uno de los viejos temas pendientes en la institución multilateral.

Mientras tanto, el número dos del FMI, John Lipsky, quedó temporalmente a cargo de la institución.

Según explicó el portavoz del fondo, Bill Murray, “de acuerdo con los procedimientos normales en el FMI”, Lipsky ejerce las funciones de director gerente cuando el titular no se encuentra en Washington, la sede de la institución multilateral.

El consejo directivo del fondo, agregó Murray, tiene previsto celebrar en las próximas horas una sesión informal para recibir información sobre los acontecimientos en torno a Strauss-Kahn.

Por el momento, indicó el portavoz, el número tres del FMI, Nemat Shafik, reemplazará a Strauss-Kahn en la reunión de ministros de Finanzas de la zona euro hoy en Bruselas.

Shafik es el director gerente adjunto encargado de la supervisión de los trabajos del FMI en una serie de países europeos.

Strauss-Kahn, considerado hasta ahora un más que probable candidato presidencial en las elecciones en Francia, en 2012, quedó detenido el sábado en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy, cuando se encontraba a punto de volar hacia París.

El alto funcionario ha sido acusado formalmente de intento de violación, acto sexual delictivo y retención ilegal, en el supuesto asalto sexual contra una camarera del hotel donde se alojaba en el centro de Nueva York.

Sus abogados han subrayado que Strauss-Kahn se declarará no culpable en su comparecencia inicial ante un juez.

Pero John Lipsky se encuentra también de salida, tras anunciar el pasado jueves que abandonará la institución cuando concluya su mandato, en agosto.

En cualquier caso en Washington, donde se encuentra la sede central del FMI, se daba por seguro que Strauss-Kahn renunciaría también a su puesto este verano (junio-septiembre) para regresar a su país como candidato en las elecciones presidenciales del año próximo.

Se crean así las circunstancias perfectas para acometer unas reformas que los países en desarrollo exigen desde hace años y que la institución, creada en la Conferencia de Bretton Woods en 1944, ha sido hasta ahora muy lenta en contemplar.

Un pacto entre Estados Unidos y los países europeos establece que el cargo de director gerente del FMI recaiga en un europeo, mientras que el puesto de presidente del Banco Mundial, su institución hermana, corresponde a un estadounidense.

Pero los países en desarrollo reclaman un reparto de las cuotas de poder dentro del Consejo directivo de la organización que reflejen la creciente importancia de las economías emergentes y que, por primera vez, el director del FMI proceda de un país no Occidental.

Este tipo de cambios podría tener, a su vez, efectos profundos en la política de la institución financiera.

Algunos países en desarrollo vieron con escasa simpatía la participación del FMI en los paquetes de rescate en la crisis financiera comenzada en Grecia, al considerar que las naciones europeas se veían tratadas con guante de seda.

La detención de Strauss-Kahn llega, precisamente, en un momento delicado en las negociaciones sobre el ajuste de los planes de rescate para Grecia, Irlanda y Portugal.
Agencias

A detalle: ¿Quién vendrá?

El próximo jefe del FMI puede bien no ser un europeo, dada la fuerte presión de países emergentes como China, India y Brasil por el aumento de su peso económico y prioridades que se reflejan en el Fondo con sede en Washington.

Si Washington insiste en que el número dos del FMI continúe siendo un estadounidense, como establece la tradición, Europa tendría una buena mano en la partida.

Pero si Washington se mantiene al margen, es posible que el próximo director gerente del FMI, por primera vez en la historia, provenga de cualquier otro continente menos del Viejo.

Telón de fondo:  Sarkozy, el más beneficiado

El arresto de Dominique Strauss-Kahn por acusaciones de agresión sexual corre del camino al mayor rival del mandatario francés, Nicolas Sarkozy, para la carrera presidencial de 2012, aumentando sus posibilidades de lograr un segundo mandato.

La noticia de que el jefe del FMI fue acusado de intentar abusar sexualmente a una mucama en un hotel de Nueva York conmocionó ayer al mundo, y a menos que el caso termine rápido y lo muestre como inocente, pocos imaginan a Strauss-Kahn como el candidato presidencial socialista.

El ex ministro de Finanzas se declarará no culpable de los cargos de cometer un acto sexual criminal, intento de violación y retención ilegal. Funcionarios franceses dicen que debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Pero aunque al final sea absuelto, el caso —y la sórdida publicidad que ya está generando— podría fácilmente empañar la campaña del Partido Socialista francés.

La gravedad de los delitos significa que la reputación de Strauss-Kahn no será apoyada por la cultura francesa de ignorar el comportamiento sexual de los políticos, tal como ocurrió en 2008 cuando emergió ileso de un escándalo por mantener un romance con una economista del FMI.

Los políticos franceses también estaban conmocionados. La líder socialista Martine Aubry dijo que la noticia era como un “rayo”. Francois Bayrou, un opositor de centro de  Strauss-Kahn, sostuvo: “Si se prueba que los hechos son ciertos, es algo degradante para todas las mujeres. Es terrible para la imagen de Francia”.
Reuters

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