Economía

Vegetales mexicanos no satisfacen requisitos de EEUU

La FDA, sospecha que esta planta empacadora, es uno de los sitios donde se originó al brote infeccioso generado por productos extranjeros

SAN MIGUEL ALLENDE, MÉXICO.- Al final de un camino de tierra en el norte de México, los vegetales que pasan por cintas transportadoras están al descubierto, protegidos apenas por un techo de metal corrugado.

La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos ( FDA, según su sigla en inglés) sospecha que esta planta empacadora, sus depósitos de McAllen, Texas, y una hacienda mexicana son algunos de los sitios donde se originó al brote infeccioso generado por productos extranjeros más grave registrado en Estados Unidos en la última década. Afectó a por lo menos 1.400 personas con una forma poco común de salmonela.

Un ejecutivo de la planta confirmó a la AP que los trabajadores que procesan los pimientos no tienen que separarlos según el estado sanitario en que se encuentran, lo que puede explicar cómo fue que una forma tan inusual de salmonela haya dado lugar a un brote de esa magnitud.

La AP comprobó que mientras que algunos productores mexicanos de frutas y vegetales respetan estrictas normas sanitarias, muchos no lo hacen, pero de todos modos pueden exportar sus productos a Estados Unidos sin dificultades.

Los gobiernos de México y Estados Unidos no fijan requisitos sanitarios ni a los productores ni a los empacadores y distribuidores, que mezclan frutas y vegetales de exportación con otros menor calidad.

Algunas haciendas y plantas procesadoras siguen normas sanitarias rigurosas, que son certificadas por compañías privadas, y pueden vender sus productos a cadenas de supermercados estadounidenses que exigen esa certificación.

Pero no hay listas públicas de las cadenas que requieren que se cumpla con normas sanitarias, por lo que es imposible saber si los productos que se venden en determinado sitio han sido certificados o no.

La FDA cuenta con 625 inspectores que revisan apenas el uno por ciento de los vegetales y frutas importados. Por ello, corresponde a los supermercados y a los restaurantes asegurarse de que los productos que usan son confiables.

Los mejores productores mexicanos cuentan con plantaciones rodeadas por alambrados, que irrigan con agua fresca, y empacan sus vegetales en plantas inmaculadas, cuyos empleados usan uniformes protectores que los cubren de pies a cabeza. Sin embargo, abundan los campos sin alambrados, por los que los animales silvestres se pasean libremente y en los que se emplea agua que no ha sido procesada, incluso aguas residuales.

La salmonela puede estar en la cáscara o penetrar el vegetal. Es eliminada si se cocina el producto, pero si sólo se lo lava, no hay garantías de que desaparezca.

La empacadora Agrícola Zaragoza es una de las plantas que no han sido certificadas, según admitió su administrador Emilio García en una entrevista con la AP. Indicó que allí se lavan vegetales de productores certificados y no certificados, lo que deja abierta la posibilidad de contaminación. No quiso dar detalles acerca de los productores con los que trabaja.

La FDA sospecha que pimientos que pasaron por esa planta causaron el último brote, aunque no descarta que también haya habido tomates contaminados. Admite que probablemente nunca se sepa a ciencia cierta cuál fue el origen.

César Fragoso, presidente de la organización Sistema Producto Chile, dijo que la mayoría de las haciendas venden sus pimientos a distribuidores sin saber a qué país serán exportados. Por esa razón, señaló, pocos se molestan en buscar la certificación.

Además, muchas partidas pasan por las manos de varios distribuidores antes de llegar a su destino final, lo que aumenta las posibilidades de contaminación y hace que resulte más difícil buscar el origen de un brote. Un ex empleado de la FDA, William Hubbard, afirmó que se resuelven totalmente solo el 10% de los brotes.

Es común que los distribuidores reciban productos de distintos sitios, de varias haciendas y, en algunos casos, de distintos países, expresó.

El gobierno estadounidense comprobó que el origen del último brote habrían sido pimientos procedentes de dos haciendas del estado mexicano de Tamaulipas. Ambos fueron exportados a través de una planta de Agrícola Zaragoza del vecino estado de Nuevo León. Los pimientos hicieron una escala en los depósitos de Agrícola Zaragoza en McCallen, donde la FDA encontró los primeros pimientos contaminados.

Este tipo de brotes es bastante común, aunque en menor escala, según el Centro por una Ciencia en el Interés del Público, que vigila la calidad de los productos alimenticios. El centro dijo que hubo al menos 3.000 brotes entre 1990 y el 2006, causados por vegetales, frutas y pescados contaminados, dentro y fuera de Estados Unidos.

Uno de esos casos fue un brote de hepatitis relacionado con unos cebollines mexicanos que mataron a cuatro personas e intoxicaron a 650 en Pensilvania en el 2004. Dos años después hubo un brote de E. coli que mató a tres personas e infectó a 300, cuyo origen fueron espinacas de California.

El Senado estadounidense analiza un proyecto de ley que exigiría a la FDA que fije regulaciones para los productos alimenticios importados. En México hay una ley de ese tipo, pero varios expertos dijeron que rara vez se la cumple. El Departamento de Agricultura de México no respondió a solicitudes de entrevista con sus funcionarios.

Kathy Means, vicepresidenta de la Asociación de Comerciantes de Productos Alimenticios de Estados Unidos, dijo que la vigilancia de la calidad de los alimentos es responsabilidad de la industria alimenticia y que la mayoría de los compradores exigen a los productores que se sometan a auditorías. Pero los compradores no siguen las mismas normas.

Esto no está regulado por el gobierno, de modo que todo depende de lo que disponga la firma, manifestó.

En la granja de seis hectáreas de Alfonso Alvarez en el estado de Jalisco, cuyos sembradíos están alambrados, los tomates crecen en invernaderos y son irrigados con agua de un pozo profundo. Los trabajadores usan redecillas en los cabellos, guantes y delantales, y hay carteles en los que se les recuerda que deben lavarse las manos cuando van al baño.

Alvarez le vende sus productos a una firma canadiense que los distribuye en Estados Unidos y Canadá. La distribuidora exige que los productos sean certificados por una empresa privada estadounidense.

Los que queremos penetrar el mercado estadounidense y dar a conocer nuestra marca sabemos que debemos satisfacer sus parámetros, declaró Alvarez.

Alvarez y otros productores proponen que Estados Unidos cree un programa de certificación para granjas y plantas empacadoras.

Los que producen al aire libre van a arruinarnos a los que producimos en invernaderos, y eso no es justo, dijo Alvarez.

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