Entretenimiento
Comictlán, el santuario de la ficción
La feria llega a su edición número 16 convertida en una cita indispensable para los amantes de la fantasía y la acción
GUADALAJARA, JALISCO (07/AGO/2011).- Guadalajara es una ciudad donde las ferias abundan para todos los gustos. Hay del libro, de cine, de carros, de flores, de quinceañeras, de mascotas, de esoterismo y claro, de empleo. Pero Comictlán, que se celebra este fin de semana en Expo Guadalajara, es radicalmente distinta, incluso el nombre “feria” podría resultar engañosa.
Creada hace 16 años por iniciativa de Jorge Hidalgo, coordinador general de la Comictlán, el evento se ha convertido en uno de los conceptos de entretenimiento más sólidos en Guadalajara, capaz de convocar a niños, adolescentes y adultos a sus actividades, que van más allá de la venta de cómics y manga (historieta japonesa).
A lo largo de sus tres días de actividades (hoy es el último), en la feria se dan cita actores de doblaje, empresarios de la industria editorial, conferencistas, críticos de novelas gráficas, bailarines y los cada vez más populares cosplayers, quienes se disfrazan de sus personajes favoritos, algunos por puro gusto, otros porque ya ha surgido toda una industria alrededor de ellos con torneos perfectamente organizados e incluso remunerados.
Con los pasillos de Expo Guadalajara tomados por los seguidores de Spider-Man, Naruto, Linterna Verde y Los Caballeros del Zodiaco, Jorge Hidalgo dice en entrevista con este medio estar orgulloso de que los tapatíos hayan hecho suya la Comictlán y adelanta que hay grandes planes para las próximas ediciones.
— ¿Cómo llega Comictlán a 2011, a 16 años de haber comenzado a andar?
— Llega evolucionada, renovada. Vemos que asisten segundas generaciones de aficionados, cosa que nos da mucho gusto a los cómplices, es decir, a los organizadores, que son parte de esto. Llegamos con el mismo entusiasmo con el que comenzamos hace años.
— Cuando comenzó Comictlán se enfrentó al mito de que los cómics eran lectura para niños, ¿qué tanto ha cambiado esa idea?
— Existían muchas ideas alrededor, ciertamente. Se decía por ejemplo que los cómics eran literatura chatarra o que eran monitos para niños, pero actualmente la novela gráfica (historietas recopiladas) maneja un formato mucho más elaborado. El trabajo que se hace a nivel mundial está a la altura de un libro. Actualmente existe un tipo de cómic para cada tipo de persona, ya no son nada más de super héroes, hay dramas, historias infantiles y tramas sobre deportes. Además los autores nacionales ya están creando productos a partir de sus propios personajes, dando a conocer su obra y llamando la atención de los lectores que estaban habituados a los personajes estadounidenses. Creo que el cómic está pasando por un buen momento.
— ¿Cuál es el secreto para “calar” en el gusto del público a través de los años?
— Escuchar las sugerencias del público, a expositores, a conferencistas, y presionarnos entre nosotros para ofrecer un show de calidad. No hay que olvidar que Comictlán nació como un evento itinerante con la intención de realizarse cada año. Recuerdo que arrancamos en una sede pequeña como era la Casa de las palabras de la Universidad de Guadalajara y ahora estamos muy cómodos en Expo Guadalajara, un recinto de punta a nivel nacional y que se adapta a cualquier necesidad que tengamos.
— ¿Qué opina del debate que hay entorno al “cosplay”, entre sus detractores dicen que es una afición dañina y quienes lo practican piden juzgar con mayor conocimiento?
— Creo que todos nacemos con el gusto por disfrazarnos. Muchas niñas desde chiquitas se visten de princesas y muchos niños nos poníamos una toalla y éramos Superman. Siempre que surge un fenómeno nuevo, como el cosplay, de inmediato aparecen las voces críticas. Los que lo atacan señalan que quienes lo realizan viven enajenados o se separan de la realidad, pero nada de eso. También en su momento fueron muy atacados los cómics y el ánime. Lo quiero poner en un término muy práctico, cuando alguien va al futbol se pone la camiseta del equipo favorito, y en el caso del cosplay en lugar de equipo favorito lo que se tiene es un héroe preferido, lo que pasa es que en los deportes es algo mucho más arraigado. En este tipo de entretenimiento ya hay gente que se dedica de forma profesional a disfrazarse de sus personajes preferidos en torneos organizados con premios bien establecidos. Además, en estos momentos hay ya otros fenómenos más que se están gestando en la comunidad amante de la cultura japonesa, como los doramas (novelas coreanas basadas en caricaturas japonesas).
Crónica de una tarde japonesa
El arte de ser un buen “cosplay”
Musen es una apasionada de la cultura japonesa y lo presume con orgullo. Domina el idioma del país del Sol naciente y estudia coreano y chino. Como trabaja de medio tiempo traduce canciones mexicanas (la más reciente, una de Paquita la del Barrio) al japonés, y sorprende al decir que allá tiene gran éxito la música vernácula.
De ojos verdes, fácil de palabra, tez blanca y una sonrisa al exponer sus ideas, Musen, como le gusta que le llamen, participó ayer sábado en Comictlán, la principal feria de cómics y manga del Estado. Allí se transforma de estudiante de la carrera de psicología en una cantante e imitadora de personajes japoneses, además de animar el evento. Viste un traje estilizado de mucama francesa (popularmente llamado “maid”) que confeccionó al lado de su mamá, y afirma que eso no es cosplay, sino una “moda urbana” que en Japón tiene gran aceptación.
Sin embargo, Musen sí sabe lo que es un buen “cosplayer”. “Es un arte, un arte que cuesta y en el que hay gente que le dedica su vida”, detalla mientras recuerda que quien se disfraza no puede ir a la tienda y simplemente comprarse un vestido a su medida. “Los buenos cosplay comienzan en casa. Muchas veces son realizados por costureras profesionales”, afirma, y agrega que “el buen cosplay consiste en que si te vas a disfrazar de tu personaje favorito, respetes el patrón de vestido al máximo, que procures usar materiales de buena calidad y de los mismos colores. Quienes lo hacen de forma chafa desprestigian todo este movimiento”.
Ella prefiere usar las palabras “cultura”, “arte” o “movimiento” para definir al buen cosplay, desechando la idea de que sea una moda. “Si llegan con pelucas chafas o trajes que no se parecen al personaje lo que hacen es abaratar el cosplay y dar una mala imagen”.
Estudiar una licenciatura y disfrutar del ánime y la cultura japonesa son dos cosas compatibles para Musen, quien apunta que “se puede equilibrar la afición con la vida diaria sin problemas. Mucha gente tiene un trabajo que lleva con toda seriedad y en su casa ven ánime. Mucha gente piensa que quienes ven caricaturas japonesas son personas flojas que no tienen otra cosa que hacer, y creo que ese es un estereotipo negativo”.
La joven presume que con su trabajo ha procurado construir un puente entre Japón y México. “Allá nuestra cultura les fascina. De hecho tienen un día dedicado a México en octubre donde los nipones disfrutan de la gastronomía y la música que hacemos”.
Agrega que su sueño es trabajar en una serie japonesa haciendo doblaje. “Si le pones empeño a lo que quieres hacer, siempre se puede”, afirma con una sonrisa,
Musen se despide. A pesar de su aspecto de “maid”, se pierde en un mar de gente con orejas de gato ficticias, antifaces, botas puntiagudas, capas y pelucas de colores. En Comictlán los extraños, los raros, son aquellos que llegan y no están disfrazados.
Navega: www.comictlanevento.com
Creada hace 16 años por iniciativa de Jorge Hidalgo, coordinador general de la Comictlán, el evento se ha convertido en uno de los conceptos de entretenimiento más sólidos en Guadalajara, capaz de convocar a niños, adolescentes y adultos a sus actividades, que van más allá de la venta de cómics y manga (historieta japonesa).
A lo largo de sus tres días de actividades (hoy es el último), en la feria se dan cita actores de doblaje, empresarios de la industria editorial, conferencistas, críticos de novelas gráficas, bailarines y los cada vez más populares cosplayers, quienes se disfrazan de sus personajes favoritos, algunos por puro gusto, otros porque ya ha surgido toda una industria alrededor de ellos con torneos perfectamente organizados e incluso remunerados.
Con los pasillos de Expo Guadalajara tomados por los seguidores de Spider-Man, Naruto, Linterna Verde y Los Caballeros del Zodiaco, Jorge Hidalgo dice en entrevista con este medio estar orgulloso de que los tapatíos hayan hecho suya la Comictlán y adelanta que hay grandes planes para las próximas ediciones.
— ¿Cómo llega Comictlán a 2011, a 16 años de haber comenzado a andar?
— Llega evolucionada, renovada. Vemos que asisten segundas generaciones de aficionados, cosa que nos da mucho gusto a los cómplices, es decir, a los organizadores, que son parte de esto. Llegamos con el mismo entusiasmo con el que comenzamos hace años.
— Cuando comenzó Comictlán se enfrentó al mito de que los cómics eran lectura para niños, ¿qué tanto ha cambiado esa idea?
— Existían muchas ideas alrededor, ciertamente. Se decía por ejemplo que los cómics eran literatura chatarra o que eran monitos para niños, pero actualmente la novela gráfica (historietas recopiladas) maneja un formato mucho más elaborado. El trabajo que se hace a nivel mundial está a la altura de un libro. Actualmente existe un tipo de cómic para cada tipo de persona, ya no son nada más de super héroes, hay dramas, historias infantiles y tramas sobre deportes. Además los autores nacionales ya están creando productos a partir de sus propios personajes, dando a conocer su obra y llamando la atención de los lectores que estaban habituados a los personajes estadounidenses. Creo que el cómic está pasando por un buen momento.
— ¿Cuál es el secreto para “calar” en el gusto del público a través de los años?
— Escuchar las sugerencias del público, a expositores, a conferencistas, y presionarnos entre nosotros para ofrecer un show de calidad. No hay que olvidar que Comictlán nació como un evento itinerante con la intención de realizarse cada año. Recuerdo que arrancamos en una sede pequeña como era la Casa de las palabras de la Universidad de Guadalajara y ahora estamos muy cómodos en Expo Guadalajara, un recinto de punta a nivel nacional y que se adapta a cualquier necesidad que tengamos.
— ¿Qué opina del debate que hay entorno al “cosplay”, entre sus detractores dicen que es una afición dañina y quienes lo practican piden juzgar con mayor conocimiento?
— Creo que todos nacemos con el gusto por disfrazarnos. Muchas niñas desde chiquitas se visten de princesas y muchos niños nos poníamos una toalla y éramos Superman. Siempre que surge un fenómeno nuevo, como el cosplay, de inmediato aparecen las voces críticas. Los que lo atacan señalan que quienes lo realizan viven enajenados o se separan de la realidad, pero nada de eso. También en su momento fueron muy atacados los cómics y el ánime. Lo quiero poner en un término muy práctico, cuando alguien va al futbol se pone la camiseta del equipo favorito, y en el caso del cosplay en lugar de equipo favorito lo que se tiene es un héroe preferido, lo que pasa es que en los deportes es algo mucho más arraigado. En este tipo de entretenimiento ya hay gente que se dedica de forma profesional a disfrazarse de sus personajes preferidos en torneos organizados con premios bien establecidos. Además, en estos momentos hay ya otros fenómenos más que se están gestando en la comunidad amante de la cultura japonesa, como los doramas (novelas coreanas basadas en caricaturas japonesas).
Crónica de una tarde japonesa
El arte de ser un buen “cosplay”
Musen es una apasionada de la cultura japonesa y lo presume con orgullo. Domina el idioma del país del Sol naciente y estudia coreano y chino. Como trabaja de medio tiempo traduce canciones mexicanas (la más reciente, una de Paquita la del Barrio) al japonés, y sorprende al decir que allá tiene gran éxito la música vernácula.
De ojos verdes, fácil de palabra, tez blanca y una sonrisa al exponer sus ideas, Musen, como le gusta que le llamen, participó ayer sábado en Comictlán, la principal feria de cómics y manga del Estado. Allí se transforma de estudiante de la carrera de psicología en una cantante e imitadora de personajes japoneses, además de animar el evento. Viste un traje estilizado de mucama francesa (popularmente llamado “maid”) que confeccionó al lado de su mamá, y afirma que eso no es cosplay, sino una “moda urbana” que en Japón tiene gran aceptación.
Sin embargo, Musen sí sabe lo que es un buen “cosplayer”. “Es un arte, un arte que cuesta y en el que hay gente que le dedica su vida”, detalla mientras recuerda que quien se disfraza no puede ir a la tienda y simplemente comprarse un vestido a su medida. “Los buenos cosplay comienzan en casa. Muchas veces son realizados por costureras profesionales”, afirma, y agrega que “el buen cosplay consiste en que si te vas a disfrazar de tu personaje favorito, respetes el patrón de vestido al máximo, que procures usar materiales de buena calidad y de los mismos colores. Quienes lo hacen de forma chafa desprestigian todo este movimiento”.
Ella prefiere usar las palabras “cultura”, “arte” o “movimiento” para definir al buen cosplay, desechando la idea de que sea una moda. “Si llegan con pelucas chafas o trajes que no se parecen al personaje lo que hacen es abaratar el cosplay y dar una mala imagen”.
Estudiar una licenciatura y disfrutar del ánime y la cultura japonesa son dos cosas compatibles para Musen, quien apunta que “se puede equilibrar la afición con la vida diaria sin problemas. Mucha gente tiene un trabajo que lleva con toda seriedad y en su casa ven ánime. Mucha gente piensa que quienes ven caricaturas japonesas son personas flojas que no tienen otra cosa que hacer, y creo que ese es un estereotipo negativo”.
La joven presume que con su trabajo ha procurado construir un puente entre Japón y México. “Allá nuestra cultura les fascina. De hecho tienen un día dedicado a México en octubre donde los nipones disfrutan de la gastronomía y la música que hacemos”.
Agrega que su sueño es trabajar en una serie japonesa haciendo doblaje. “Si le pones empeño a lo que quieres hacer, siempre se puede”, afirma con una sonrisa,
Musen se despide. A pesar de su aspecto de “maid”, se pierde en un mar de gente con orejas de gato ficticias, antifaces, botas puntiagudas, capas y pelucas de colores. En Comictlán los extraños, los raros, son aquellos que llegan y no están disfrazados.
Navega: www.comictlanevento.com