Entretenimiento
Vive Guadalajara noche de terror en el Cavaret
The Horrors complació al público jalisciense con la presentación de Primary Colors, su segunda producción discográfica
GUADALAJARA, JALISCO.- Una noche de terror fue la que se vivió en el Teatro Estudio Cavaret el domingo pasado, cuando The Horrors subió al escenario para hacer un breve repaso de sus dos producciones discográficas, ya que si algo caracteriza a este quinteto inglés además de su imagen y sonido fantasmagórico, son sus conciertos que el año pasado no duraban más de 30 minutos.
Sin embargo, en esta ocasión, su debut en Guadalajara, los británicos mantuvieron su sonido post punk-garage-shoe gaze por poco más de una hora, de la que bastaron 45 minutos para demostrar que se encuentran en el mejor momento de su carrera con canciones como “Mirror’s image”, “Three decades”, “Primary colors”, “Do you remember”, “I only think of you”, “New ice age”, “Can’t control myself” y “Who can say”, todas extraidas de su segunda producción discográfica “Primary colors”, que se ha colado en el gusto de la gente. Para la segunda parte, el encore, volvieron al escenario con miras a la vieja guardia del punk rescatando "Ghost rider", tema original de Suicide y "Sheena is a parasite", éxito que los catapultó a la fama internacional, mientras "Sea within a sea", también incluido en su último álbum cerró la noche.
Sin duda uno de los mejores momentos de la noche fue cuando el cantante Faris Rotter pidió al público le hicieran llegar una bandera mexicana en la que se podía leer “The Horrors” y que estuvo colgada de la base del micrófono, lo cual el respetable celebró con gritos y aplausos.
En escena, Faris Rotter, se colgaba del pedestal del micrófono o se postraba sobre uno de los monitores como cuervo o bien elevaba los brazos y abría las manos como si fuera a dejar caer un conjuro sobre las poco más del mil personas; Joshua Third, el esquizofrénico guitarrista que no dejaba de sacudirse entre el borde del escenario y su amplificador Fender; Tomethy Furse al bajo, quizás el menos alocado de los cinco, pero que con algunos pasos de baile simulaba a Ian Curtis, extinto cantante de Joy Division; Rhys “Spider” Webb atrincherado en un set compuesto de órganos y sintetizadores, de donde emanaban los sonidos más densos, oscuros y tenebrosos; y por último Coffin Joe, quien con su machacante batería de ultratumba hacía retumbar el escenario.
A pesar de la casi nula interacción de Rotter con el público, éste abandonó el recinto complacido y con los nervios de punta al protagonizar junto con los ingleses una escena musical “horripilante”.
EL INFORMADOR/ OMAR CASTAÑEDA
Sin embargo, en esta ocasión, su debut en Guadalajara, los británicos mantuvieron su sonido post punk-garage-shoe gaze por poco más de una hora, de la que bastaron 45 minutos para demostrar que se encuentran en el mejor momento de su carrera con canciones como “Mirror’s image”, “Three decades”, “Primary colors”, “Do you remember”, “I only think of you”, “New ice age”, “Can’t control myself” y “Who can say”, todas extraidas de su segunda producción discográfica “Primary colors”, que se ha colado en el gusto de la gente. Para la segunda parte, el encore, volvieron al escenario con miras a la vieja guardia del punk rescatando "Ghost rider", tema original de Suicide y "Sheena is a parasite", éxito que los catapultó a la fama internacional, mientras "Sea within a sea", también incluido en su último álbum cerró la noche.
Sin duda uno de los mejores momentos de la noche fue cuando el cantante Faris Rotter pidió al público le hicieran llegar una bandera mexicana en la que se podía leer “The Horrors” y que estuvo colgada de la base del micrófono, lo cual el respetable celebró con gritos y aplausos.
En escena, Faris Rotter, se colgaba del pedestal del micrófono o se postraba sobre uno de los monitores como cuervo o bien elevaba los brazos y abría las manos como si fuera a dejar caer un conjuro sobre las poco más del mil personas; Joshua Third, el esquizofrénico guitarrista que no dejaba de sacudirse entre el borde del escenario y su amplificador Fender; Tomethy Furse al bajo, quizás el menos alocado de los cinco, pero que con algunos pasos de baile simulaba a Ian Curtis, extinto cantante de Joy Division; Rhys “Spider” Webb atrincherado en un set compuesto de órganos y sintetizadores, de donde emanaban los sonidos más densos, oscuros y tenebrosos; y por último Coffin Joe, quien con su machacante batería de ultratumba hacía retumbar el escenario.
A pesar de la casi nula interacción de Rotter con el público, éste abandonó el recinto complacido y con los nervios de punta al protagonizar junto con los ingleses una escena musical “horripilante”.
EL INFORMADOR/ OMAR CASTAÑEDA