Internacional
África puede convertirse en el granero del mundo
El empobrecido Continente debe aplicar escalas de producción acordes a su realidad, estiman la ONU y Banco Mundial
ÁFRICA.- Dos informes publicados a finales de junio sostienen que el Continente africano posee el potencial necesario para alimentar a la población del mundo. De acuerdo con el documento de la Organización de Alimento y Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización de las Naciones Unidas, actualmente no se usa ni siquiera la mitad de la tierra cultivable disponible.
“Alrededor de mil 600 millones de hectáreas pueden ser añadidas a las actuales mil 400 millones de hectáreas usadas para tierra de cultivo”, explica la FAO en su reporte, “y más de la mitad de la tierra adicional disponible está en África y en Latinoamérica”, agrega la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Pero el asunto no queda ahí.
El Banco Mundial (BM) ha compartido un reporte similar en el que precisa que 400 millones de hectáreas son utilizables en 25 naciones africanas.
Entre los escenarios mencionados, aparece Tailandia. La producción de alimentos en este país, había sufrido en el pasado de una irrigación deficiente y tierras infértiles. Ahora, se ha transformado diametralmente, y sus campesinos, incluso, comienzan a salir de la pobreza.
Tal es el modelo que proponen para otras tantas naciones africanas.
La referencia del arroz
Actualmente, Asia es el líder en la producción de arroz, pero África posee el potencial de arrebatarle el título, o al menos así lo piensan expertos como Nguu Nguyen, oficial agrónomo del Servicio de Cultivos y Pastos de la FAO.
“Actualmente se aprovecha apenas 3% de unos 130 millones de hectáreas (menos de cuatro millones) de tierras aptas para la producción de arroz”, precisa la agencia de alimentación de la ONU.
“Estas tierras se reparten entre los países tropicales de África subsahariana, comprendidos la República Democrática del Congo, Madagascar, Nigeria, Sierra Leona y la República Unida de Tanzania.”
La falta de financiamiento para infraestructura es el principal obstáculo para su aprovechamiento.
Un escenario similar lo representa la vasta sabana africana, que se extendida a lo largo de 25 países, referido en el documento de la FAO y el Banco Mundial, donde se recomienda incorporar a los pequeños campesinos al proceso de desarrollo.
“La agricultura comercial en África puede y debe involucrar a los pequeños campesinos para maximizar el crecimiento y extender sus beneficios", señala Michael Morris, economista agrario principal del Banco Mundial en Madagascar, en otro boletín de la FAO.
“La producción mecanizada a gran escala no ofrece ventaja evidente a nivel de costos, excepto en condiciones muy específicas, pero en cambio sí es mucho más probable que conduzca a conflictos sociales”.
La promesa de este capital agrario, sin embargo, compromete daños medioambientales, como explica Guy Evers, jefe del Servicio de África en el Centro de Inversiones de la FAO.
“La intensificación (de la agricultura) conlleva el riesgo de daño medioambiental por medio de la destrucción de ecosistemas vulnerables y un uso excesivo de fertilizantes y pesticidas.
A medida que se produce la intensificación de la agricultura, los gobiernos deben poner atención para controlar el impacto medioambiental e implementar medidas para reducir o evitar el daño. Por fortuna, se cuenta con una amplia experiencia en otros países de la que echar mano”.
Etiopía, en particular, casi cuadriplicaría este año su producción en comparación a lo que hacía en 1997, sin que con ello sea autosuficiente.
Crisis y oportunidades
La crisis alimentaria del año pasado, señalan ambos estos reportes, no se debe sino a mala administración de recursos a escala planetaria.
Queda mucho terreno disponible, aseguran. Más aún, los altos precios de los alimentos han llevado a naciones africanas a la producción de biocombustibles, cuando ni siquiera poseen la capacidad de alimentar a su población.
Augustine Mahiga, embajador de la ONU en Tanzania, observa para la revista “Scientific American” las enormes plantaciones de este tipo, algunas han alcanzado las 242 mil 800 hectáreas, para obtener biocombustibles del aceite de palma, la caña de azúcar, o la planta de jatrofa, una hierba originaria de México rica en proteínas y aminoácidos.
“Desviar la producción de comida a la producción de biocombustibles es particularmente peligroso para África en este momento”.
(Investigación documental: José Langarica)
El continente, hoy
África
POBLACIÓN: 911 millones, predominantemente de raza negra, cerca de 80% de los habitantes.
PAÍSES: 53 países, todos miembros de la Unión Africana, excepto Marruecos.
ÁREA: 30 millones 272 mil 922 kilómetros cuadrados, ocupa el tercer lugar en extensión territorial.
RELIGIÓN: Islam, cristianismo monofisita, catolicismo, protestantismo y religiones tradicionales.
GEOGRAFÍA: Sus principales ecosistemas son el Magreb, Desierto del Sáhara, Sahel, Sabana, Desierto de Namibia, Desierto del Kalahari, Delta del Okavango, Grandes Lagos, Highlands de Kenya, macizo Etíope y Rift Valley.
LENGUAS: Afloran los grupos lingüísticos más antiguos de la humanidad. Los idiomas más extendidos, con más de 120 millones de hablantes, son el árabe, el kiswahili (alternativamente swahili) y el haussa (fulbé o fulfuldé).
ECONOMÍA: Como cuna de otrora colonias europeas, la mayoría de su países africanos tienen relaciones económicas con el viejo continente. Más de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día.
“Alrededor de mil 600 millones de hectáreas pueden ser añadidas a las actuales mil 400 millones de hectáreas usadas para tierra de cultivo”, explica la FAO en su reporte, “y más de la mitad de la tierra adicional disponible está en África y en Latinoamérica”, agrega la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Pero el asunto no queda ahí.
El Banco Mundial (BM) ha compartido un reporte similar en el que precisa que 400 millones de hectáreas son utilizables en 25 naciones africanas.
Entre los escenarios mencionados, aparece Tailandia. La producción de alimentos en este país, había sufrido en el pasado de una irrigación deficiente y tierras infértiles. Ahora, se ha transformado diametralmente, y sus campesinos, incluso, comienzan a salir de la pobreza.
Tal es el modelo que proponen para otras tantas naciones africanas.
La referencia del arroz
Actualmente, Asia es el líder en la producción de arroz, pero África posee el potencial de arrebatarle el título, o al menos así lo piensan expertos como Nguu Nguyen, oficial agrónomo del Servicio de Cultivos y Pastos de la FAO.
“Actualmente se aprovecha apenas 3% de unos 130 millones de hectáreas (menos de cuatro millones) de tierras aptas para la producción de arroz”, precisa la agencia de alimentación de la ONU.
“Estas tierras se reparten entre los países tropicales de África subsahariana, comprendidos la República Democrática del Congo, Madagascar, Nigeria, Sierra Leona y la República Unida de Tanzania.”
La falta de financiamiento para infraestructura es el principal obstáculo para su aprovechamiento.
Un escenario similar lo representa la vasta sabana africana, que se extendida a lo largo de 25 países, referido en el documento de la FAO y el Banco Mundial, donde se recomienda incorporar a los pequeños campesinos al proceso de desarrollo.
“La agricultura comercial en África puede y debe involucrar a los pequeños campesinos para maximizar el crecimiento y extender sus beneficios", señala Michael Morris, economista agrario principal del Banco Mundial en Madagascar, en otro boletín de la FAO.
“La producción mecanizada a gran escala no ofrece ventaja evidente a nivel de costos, excepto en condiciones muy específicas, pero en cambio sí es mucho más probable que conduzca a conflictos sociales”.
La promesa de este capital agrario, sin embargo, compromete daños medioambientales, como explica Guy Evers, jefe del Servicio de África en el Centro de Inversiones de la FAO.
“La intensificación (de la agricultura) conlleva el riesgo de daño medioambiental por medio de la destrucción de ecosistemas vulnerables y un uso excesivo de fertilizantes y pesticidas.
A medida que se produce la intensificación de la agricultura, los gobiernos deben poner atención para controlar el impacto medioambiental e implementar medidas para reducir o evitar el daño. Por fortuna, se cuenta con una amplia experiencia en otros países de la que echar mano”.
Etiopía, en particular, casi cuadriplicaría este año su producción en comparación a lo que hacía en 1997, sin que con ello sea autosuficiente.
Crisis y oportunidades
La crisis alimentaria del año pasado, señalan ambos estos reportes, no se debe sino a mala administración de recursos a escala planetaria.
Queda mucho terreno disponible, aseguran. Más aún, los altos precios de los alimentos han llevado a naciones africanas a la producción de biocombustibles, cuando ni siquiera poseen la capacidad de alimentar a su población.
Augustine Mahiga, embajador de la ONU en Tanzania, observa para la revista “Scientific American” las enormes plantaciones de este tipo, algunas han alcanzado las 242 mil 800 hectáreas, para obtener biocombustibles del aceite de palma, la caña de azúcar, o la planta de jatrofa, una hierba originaria de México rica en proteínas y aminoácidos.
“Desviar la producción de comida a la producción de biocombustibles es particularmente peligroso para África en este momento”.
(Investigación documental: José Langarica)
El continente, hoy
África
POBLACIÓN: 911 millones, predominantemente de raza negra, cerca de 80% de los habitantes.
PAÍSES: 53 países, todos miembros de la Unión Africana, excepto Marruecos.
ÁREA: 30 millones 272 mil 922 kilómetros cuadrados, ocupa el tercer lugar en extensión territorial.
RELIGIÓN: Islam, cristianismo monofisita, catolicismo, protestantismo y religiones tradicionales.
GEOGRAFÍA: Sus principales ecosistemas son el Magreb, Desierto del Sáhara, Sahel, Sabana, Desierto de Namibia, Desierto del Kalahari, Delta del Okavango, Grandes Lagos, Highlands de Kenya, macizo Etíope y Rift Valley.
LENGUAS: Afloran los grupos lingüísticos más antiguos de la humanidad. Los idiomas más extendidos, con más de 120 millones de hablantes, son el árabe, el kiswahili (alternativamente swahili) y el haussa (fulbé o fulfuldé).
ECONOMÍA: Como cuna de otrora colonias europeas, la mayoría de su países africanos tienen relaciones económicas con el viejo continente. Más de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día.