Internacional
Alemania condena lanzamiento de cohete norcoreano
El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle asegurá que es una violación de las obligaciones internacionales y aumentará las tensiones en la península coreana
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS (12/ABR/2012).- El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, condenó este jueves el lanzamiento de un cohete norcoreano y pidió al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) una "fuerte" respuesta.
"Condeno el lanzamiento de un cohete de Corea del Norte. Es una violación de las obligaciones internacionales y aumentará las tensiones en la península coreana", declaró el ministro durante una visita a Nueva York.
"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe responder enérgicamente a esta violación de la ley internacional", agregó el canciller.
Westerwelle y el resto de ministros de Exteriores del G8 reunidos en Washington el jueves pidieron a Corea del Norte que desistiera de llevar a cabo el lanzamiento.
Pyongyang anunció su intención de lanzar el cohete Unha-3 entre el 12 y el 16 de abril, entre las 7:00 y las 12:00 horas locales (17:00 y 22:00 horas tiempo de México) para poner en órbita un satélite de observación terrestre, aunque Estados Unidos y sus aliados -entre ellos Corea del Sur y Japón- consideran que se trata de una prueba de un misil balístico.
"Condeno el lanzamiento de un cohete de Corea del Norte. Es una violación de las obligaciones internacionales y aumentará las tensiones en la península coreana", declaró el ministro durante una visita a Nueva York.
"El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe responder enérgicamente a esta violación de la ley internacional", agregó el canciller.
Westerwelle y el resto de ministros de Exteriores del G8 reunidos en Washington el jueves pidieron a Corea del Norte que desistiera de llevar a cabo el lanzamiento.
Pyongyang anunció su intención de lanzar el cohete Unha-3 entre el 12 y el 16 de abril, entre las 7:00 y las 12:00 horas locales (17:00 y 22:00 horas tiempo de México) para poner en órbita un satélite de observación terrestre, aunque Estados Unidos y sus aliados -entre ellos Corea del Sur y Japón- consideran que se trata de una prueba de un misil balístico.