Internacional

Colombia y Venezuela cumplen un mes de crisis fronteriza, sin visos de arreglo

El cierre de los pasos limítrofes deja una profunda crisis social y económica en la región

BOGOTÁ, COLOMBIA (20/SEP/2015).- La crisis fronteriza entre Colombia y Venezuela cumplió ayer un mes con los pasos limítrofes cerrados y la perspectiva de que el encuentro de los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, mañana en Quito, resuelva la situación.

Además de la tensa situación política, el cierre de los pasos limítrofes deja una profunda crisis social en la que se ven inmersas más de 20 mil personas que han regresado a Colombia, bien porque fueron expulsadas o porque abandonaron el país caribeño por temor a los operativos de las autoridades venezolanas.

A eso se suman las millonarias pérdidas entre los comerciantes que, a ambos lados de la frontera, ya no tienen el mismo número de clientes que demanden sus productos.

Pero tal vez el peor de los dramas humanitarios son los de las familias que han tenido que separarse por la expulsión de algún familiar o porque se han visto obligadas a regresar a Colombia por el miedo de correr con la misma suerte de otros de sus compatriotas.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha ido cerrando paulatinamente los pasos fronterizos con Colombia, amparado en que con esas maniobras combate el contrabando y a supuestos paramilitares colombianos.

Los dos gobiernos coinciden en que en algunas zonas de la frontera esos males existen, pero las fórmulas para combatirlos difieren radicalmente.   

AFP

Oportunidad para desligarse

La crisis fronteriza ha sido planteada en Colombia como una oportunidad para que la economía nacional deje de estar atada a las relaciones comerciales con el vecino país, con el que hasta antes de 2010 se alcanzaba un intercambio comercial de ocho mil millones de dólares que luego se redujo hasta los tres mil millones.

Pese al oscuro panorama, las fuerzas vivas del país coinciden en que la reunión de mañana en Quito entre los presidentes Santos y Maduro y sus respectivas cancilleres es una ventana que se abre para comenzar a solucionar la crisis. Santos insistió en que el encuentro no sea “sólo para hacernos una foto y todo siga igual”.

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