Internacional

Deja 20 muertos y 100 heridos atentado contra una mezquita en Irán

Los atentados se produjeron cerca de la mezquita de Jamia, en la ciudad de Zahedan

TEHERÁN, IRÁN (15/JUL/2010).- Más de 20 personas murieron y 100 resultaron  heridas el jueves por la noche en dos atentados suicidas contra una mezquita  chiita en la provincia de Sistán-Baluchistán (sureste de Irán), teatro de una  sangrienta rebelión de un grupo extremista sunita.

"Dos explosiones frente a la mezquita de Jamia en Zahedan dejaron más de 20  mártires (muertos) y más de 100 heridos", afirmó Fariborz Rashedi, responsable  de los servicios de emergencia de la provincia de Sistán-Baluchistán, citado  por la agencia estatal IRNA.

Los atentados se produjeron cerca de la mezquita de Jamia, en la ciudad de  Zahedan, en momentos en que numerosos fieles se reunieron para celebrar al imán  Hussein, nieto de Mahoma y figura emblemática del chiismo, así como para rendir  un homenaje a los Guardianes de la Revolución, ejército ideológico del régimen.

Según Hossein Ali Shahriari, diputado de Zahedan, hubo dos atentados  suicida consecutivos, y el primero de ellos fue cometido por un hombre cargado  de explosivos y disfrazado de mujer.

"El asaltante, disfrazado de mujer, intentaba entrar en la mezquita, pero  se le impidió hacerlo" cuando se produjo la primera explosión, dijo Shahriari,  citado por la agencia FARS.

"Cuando la gente acudió a ayudar a los heridos, otro hombre se hizo  explotar", añadió.

El viceministro del interior, Ali Abdolahi, confirmó que el primer ataque  fue obra de un kamikaze que se hizo estallar cerca de la entrada de la mezquita  en donde numerosos fieles esperaban para ingresar al templo, según la agencia  FARS.

El ministro aseguró que entre las víctimas figuran miembros de los  Guardianes de la Revolución.

Indicó además que el segundo atentado causó más víctimas ya que numerosas  personas acudieron al lugar de la primera explosión.

El responsable de la oficina política de los Guardianes de la Revolución,  Yadolá Javani, dio cuenta de la posible implicación de potencias occidentales  en los ataques, entre ellas Estados Unidos, según declaró a FARS.

La provincia de Sistán-Baluchistán, fronteriza con Pakistán y Afganistán,  alberga una importante población sunita, en un país de mayoría chiita. Es  escenario desde hace 10 años de una sangrienta rebelión del grupo sunita  extremista Yundalá (soldados de Dios).

El atentado más reciente reivindicado por este grupo, en octubre de 2009,  causó la muerte de 42 personas, entre ellos varios oficiales de los Guardianes  de la Revolución (Pasdarán, fuerzas de élite iraníes) en Pishin, localidad  cercana a la frontera paquistaní.

Este atentado suicida se produjo contra una reunión entre comandantes de  los Pasdarán y jefes de tribus con el objetivo de "reforzar la unidad entre  chiitas y sunitas".

El jefe del grupo Yundalá, Abdolmalek Rghi, fue ahorcado el 20 de junio.  Había sido capturado en febrero en una espectacular operación en la que se  desvió hacia un aeropuerto iraní el vuelo internacional en el que viajaba en  dirección de Emiratos Arabes Unidos para luego dirigirse a Kirguistán.

El grupo prometió vengar su muerte.

Los rebeldes del Yundalá son sunitas que pertenecen a la etnia baluchi,  como una parte importante de la población de la provincia de Sistán-Baluchistán.

Teherán siempre acusó al Yundalá de estar entrenado y armado por los  servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Israel y de Gran Bretaña,  aunque también por los paquistaníes con el objetivo de desestabilizar al poder  central iraní.

Esta provincia es una de las menos seguras del país, debido a las acciones  de los rebeldes, pero también a causa del tráfico de droga procedente de  Afganistán, y de numerosas actividades de contrabando.

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