Internacional

Demandan a Carnival seis pasajeros del ''Costa Concordia''

Turistas alegan haber sufrido angustia intensa durante el accidente y acusan negligencia marítima en el desalojo de la embarcación

MIAMI, ESTADOS UNIDOS (28/ENE/2012).- Seis personas presentaron ayer una demanda en Estados Unidos contra la empresa Carnival Corporation y su filial Costa Cruise Lines por al menos 460 millones de dólares, con el argumento de que sufrieron angustia intensa cuando el barco “Costa Concordia” se hundió en Italia.

El abogado de los demandantes, Marc Bern, informó que la demanda fue interpuesta en un tribunal de Miami, ciudad donde Carnival, la mayor empresa de cruceros del mundo, tiene su sede.

La demanda fue presentada por los pasajeros Geoffry y Nancy Scimone, residentes de Florida; Mario y Nancy Lofaro, de Nueva York; y Ernesto Carusootti y Paola Falcovi, de Italia.

Los demandantes viajaban en el “Costa Concordia” que encalló frente a la Isla de Giglio el pasado 13 de enero, causó al menos 16 muertes y por el que aún permanecen 23 personas desaparecidas.

En la demanda se alega que Carnival Corporation y Costa Cruise Lines incurrieron en negligencia marítima y en retención negligente, entre otros argumentos, cuando el barco con unos cuatro mil 500 pasajeros colisionó contra unas rocas porque al parecer se había desviado de su curso y se acercó demasiado a la costa.

Aun cuando la investigación del accidente está en curso, la causa del “desastre al parecer” sucedió por esa colisión que ocasionó un gran hoyo en un lado del barco, que posteriormente se volcó y luego se hundió, según el texto de la demanda.

Tras el choque, supuestamente las alarmas no se activaron, no hubo comunicación con el capitán del barco ni la tripulación dio instrucciones a los pasajeros.

Muchos pasajeros corrieron a sus camarotes para buscar los chalecos salvavidas, pero se les dificultó porque estaba oscuro y los muebles les impedían moverse con facilidad.

El capitán admitió el daño que había sufrido el barco al ser preguntado por un oficial de los guardacostas, pero dijo que un remolcador era todo lo que se necesitaba.

Por su parte, el operador Costa Cruceros ofreció pagar 14 mil 500 dólares en compensación a cada uno de los tres mil pasajeros.

Por otra parte, el cura, Massimo Donghi, había comunicado a los fieles de su parroquia en Besana Brianza, en la región Lombardía, que iba a meditar unos días, cuando en realidad embarcó con su madre y su sobrina en el crucero, informa el Corriere della Sera.

Los feligreses de la parroquia se han quedado muy sorprendidos por la noticia y ahora piden explicaciones al sacerdote que les mintió.

FRASE

''
Si me devolvieran mi equipo además del dinero que ofrecen me sentiría mejor. No sé cuán atractivo será para algunas personas que perdieron anillos de 10 mil dólares ''

Keiko Guest,
fotógrafa de Atlanta que viajó en el “Costa Concordia”.

CRÓNICA
“Venenos” del crucero amenazan las costas


Mientras se trabaja para extraer las dos mil 300 toneladas de carburante de las bodegas del “Costa Concordia”, aún no se ha decidido qué hacer con los miles de litros de “venenos”, como detergentes o insecticidas, que también naufragaron con el crucero y que amenazan a una de las áreas marinas más importantes de Italia.

El responsable de la Protección Civil italiana, Franco Gabrielli, comunicó la larga lista de todo el material que albergaban los almacenes del buque y que Costa Cruceros, la naviera propietaria del barco, ha enviado.

Además de las toneladas de alimentos y bebidas que yacen en las bodegas de la embarcación, también se comunicó una escalofriante “lista negra” de productos potencialmente contaminantes de los que nadie aún se está ocupando.

Y es que el naufragio de un barco de estas dimensiones, con cuatro mil 300 personas a bordo, es como si el mar se hubiese tragado un pueblo entero o un enorme rascacielos.

El “Costa Concordia” esconde en su interior más de mil metros cúbicos de aguas residuales, 50 litros de insecticida, 41 metros cúbicos de aceites lubrificantes, 600 kilos de grasa para las máquinas, 354 kilos de esmaltes densos y 855 litros de esmaltes líquidos, 293 litros de pinturas y una tonelada de hipocloruro de sodio, es decir mil litros de lejía.

Pero además en sus bodegas se amontonan decenas de tanques con 400 litros de oxígeno, cinco mil 120 litros de nitrógeno y tres mil 20 litros de anhídrido carbónico, entre otros.

A esto hay que añadir miles de litros de detergentes, que Protección Civil comunicará en los próximos días cuando tenga la lista detallada de cada producto.

La publicación del listado, según Gabrielli, “confirma el compromiso de la compañía  con la tutela y salvaguardia del medioambiente”, pero ha generado temores sobre la posibilidad de que esos productos acaben en el mar y la incertidumbre de cómo saldrán de la nave.

Los ecologistas advierten que el peligro de contaminación no sólo puede llegar por el vertido de carburante, sino que también cabe la posibilidad de que resulten muy dañinas para el ecosistema las pérdidas de detergentes y otros solventes.

La Isla de Giglio forma parte del archipiélago Toscano, un área marítima protegida clave para el paso de cetáceos y con ricos fondos de coral.

Por ello, Gabrielli emplazó duramente hace unos días a “Costa Cruceros” a enviar lo antes posible el plan para comenzar la recogida de los residuos que, poco a poco, va expulsando la nave.

El portavoz de la asociación Legambiente, Angelo Gentili, denunció que se hayan concentrado todos los esfuerzos en la extracción del carburante y se hayan olvidado por completo las tareas para recuperar otras sustancias como aceites, detergentes, pinturas, lubrificantes y el resto de basura que escupe la nave poco a poco “y que están ya contaminando las aguas de Giglio”.

“Estos días los buzos (que se encargan de la búsqueda de los desaparecidos) aseguran que el casco emana un fuerte y desagradable olor”,  y que, cuando salen, tienen que someterse a duchas desinfectantes”, denuncia Legambiente.

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