Internacional

El ex rehén de las FARC apenas podía caminar

Un video que grabó el Ejército muestra detalles del encuentro de Óscar Lizcano y su captor con las fuerzas regulares

BOGOTÁ.- El ex congresista colombiano Óscar Lizcano tuvo que ser cargado por los militares que lo hallaron en la selva tras huir con uno de sus captores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) luego de ocho años de secuestro, según un video que  muestra los primeros instantes en libertad del rehén.

La grabación del Ejército, publicada por el canal RCN, presenta a un débil Lizcano, de 63 años, atravesando un río en una canoa conducida por un soldado momentos después de encontrarse con las tropas, el domingo por la mañana, en un paraje del municipio de San José del Palmar (departamento de  Chocó, Noroeste).

En otra embarcación similar arribó Wilson Bueno Largo, alias “Isaza”, el  rebelde de las FARC que escapó  con el dirigente, cuya voz no se alcanza a escuchar.
Tras llegar a la orilla donde era esperado por varios militares, el  político, con sus ropas raídas y enfangadas, tuvo dificultades para ponerse de pie, debiendo ser sacado de la embarcación por dos de ellos que lo alzaron y lo condujeron por un sector empinado.

Los soldados debieron deshacerse de parte de su equipamiento para poder  trasladar a Lizcano, flaco y con una larga barba gris, y uno de ellos terminó  por llevarlo en andas.

El ex parlamentario caminó, finalmente, apoyado en los hombros de los  uniformados.  
La secuencia de cuatro minutos muestra luego a Lizcano e “Isaza” sentados  en sillas de plástico al lado de una casa de madera, y a decenas de habitantes de  la aldea que curiosean a distancia y observan el sobrevuelo del helicóptero que evacuó al político y a su compañero de fuga hacia la ciudad de Cali (Sudoeste).
Durante tres días, Lizcano e “Isaza” evadieron en las selvas de Chocó a los  rebeldes que los seguían, alimentándose con frutos de palmera. El domingo llegaron hasta la orilla de un río y divisaron a una patrulla del Ejército. (EFE)

Lo primero que hizo Óscar Tulio Lizcano, de 62 años, fue beber agua cuando se encontró con los militares a la orilla de un río. Los uniformados lo debieron alzar para colocarlo en una canoa.

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