Internacional

En Alemania hay tensión por creciente radicalismo de derecha

Movimientos radicales de derecha demandan el cierre de fronteras para poner fin a la política de asilo

BERLÍN, ALEMANIA (20/OCT/2015).- La tensión en Alemania aumentó tras la manifestación del movimiento radical de derecha Pegida que demandó el cierre de fronteras para poner fin a la política de asilo para refugiados, lo que fue calificado por la oposición como una acción contraria a la democracia.
 
Miembros del gobierno alemán y de la oposición han calificado a los representantes de Pegida de ser abiertamente extremistas de derecha y contrarios a la democracia.
 
Las reacciones tuvieron lugar luego de que se manifestaron en Dresden entre 15 mil y 20 mil miembros de Pegida para demandar el cierre de las fronteras y poner fin a la política de asilo.
 
Al mismo tiempo, en Dresden se manifestó una muchedumbre de igual número que defendió el derecho de asilo y la cultura de bienvenida a los refugiados en Alemania.
 
Hasta hace unos meses, políticos alemanes estimaban que el movimiento ciudadano Pegida estaba conformado por "ciudadanos alemanes preocupados", pero ahora tanto el vicecanciller federal y presidente del Partido Socialdemócrata, Sigmar Gabriel, y el ministro de Justicia, Heiko Maas, reajustaron su opinión.
 
El vicecanciller calificó este martes a sectores de ese movimiento de ser "abiertamente de derecha radical" y de que "los protagonistas cuestionan los fundamentos de la democracia, con lemas y llamados de batalla del partido de Adolfo Hitler.
 
El Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores Alemanes llegó al poder en 1933 y surgió de las ruinas del primer período democrático en la vida política de Alemania, la República de Weimar.
 
Los lemas de combate de los nazis a los que se refirió el líder socialdemócrata, que están siendo usados actualmente por Pegida, son "democracia de viejos partidos", con el fin de desacreditar el actual sistema de partidos.
 
Además de denominar al gobierno de "tenducho de charlatanes traidores a la patria", entre otros.
 
La prensa es calificada, como en ese tiempo, de ser "prensa mentirosa" con el fin de desacreditar toda cobertura informativa de los medios de comunicación.
 
Gabriel recordó que a principios de este año incluso visitó reuniones de miembros de Pegida y dijo que en ese tiempo le parecieron un receptáculo sin estructura que reunía a ciudadanos frustrados. Ahora, declaró, Pegida se ha convertido en una reserva de "xenofobia racista".
 
Otro prominente político alemán que también endureció su visión de Pegida es el ministro del Interior, Thomas de Maiziere, de la Unión Demócrata Cristiana, el partido de la canciller federal Ángela Merkel.
 
Se refirió a las lesiones de gravedad con arma blanca que sufrió hace tres días la candidata socialdemócrata para la alcaldía de Colonia, Henriette Reker, durante un evento de campaña.
 
El autor del ataque es miembro de Pegida, y su acción fue celebrada por sus compañeros.
 
Heinriette Reker, quien ya salió del coma inducido para su tratamiento, ganó el pasado domingo las elecciones en Colonia.
 
El ministro del Interior dijo al diario Bild que el odio en contra de los que piensan de otra manera va en aumento entre los directivos de Pegida y éste ha alcanzado una medida intolerable.
 
Henriette Reker fue víctima del atentado porque trabajaba en favor de los refugiados que están llegando a Colonia.
 
De Maiziere los calificó de ser "duros extremistas de derecha" y "cazarratas".
 
Por su parte, la ministra del Interior, Ursula von der Leyen, declaró que los extremistas de derecha en Pegida tratan de aprovechar los miedos de la población para sus "lamentables objetivos".
 
Entre los discursos de miembros de Pegida pronunciados ayer incluso se lamentó que ya no existieran los campos de concentración, para meter en ellos a refugiados, políticos y prensa.
 
El historiador alemán Norbert Frei, de la Universidad de Jena, confirmó las declaraciones del ministro del Interior en el sentido de que que se trata de duros extremistas de derecha.
 
Señaló que desde el principio utilizaban lemas y formulaciones propias de la República de Weimar.
 
Dijo textualmente que es preocupante que esos conceptos estén de nuevo en boga, y sean difundidos tal cual por los medios de masas.
 
El historiador apuntó que los seguidores de Pegida no pueden aducir más que la dimensión profunda de esas formulaciones y lemas.
 
Afirmó que cada participante en las manifestaciones de Pegida sabe muy bien lo que hace y debe ser llamado a dar cuentas cuando hay disturbios o cuando se usen símbolos demagógicos.
 
Norbert Frei advirtió que no se deben de permitir las expresiones racistas y hostiles contra otros seres humanos.
 
Consideró que el sector político de Alemania reaccionó hasta ahora en forma temerosa porque estimó que entre esos ciudadanos se encontraban electores suyos.
 
"Pero ahora es completamente claro, esos no son ciudadanos preocupados. Son ciudadanos que nos deben preocupar. Son ciudadanos problemáticos", dijo.
 
Subrayó que también debe de reaccionar la Oficina Federal de Protección a la Constitución, a la que calificó de tener una larga historia de "ineficacia".
 
Debe actuarse con dureza cuando las declaraciones tienen que ver con instigación al odio en la sociedad.
 
Agregó que en vista del uso de esos ciudadanos de esas formulaciones en internet, las autoridades de protección a la constitución no se deben limitar a abordar a quienes las usan en Facebook o en YouTube.

Dijo que tampoco se debe les negar la oferta de diálogo.
 
Añadió que, al contrario de los años de la República de Weimar, actualmente hay un gran número de alemanes que está en contra de esa mentalidad xenófoba y racista.
 
La República de Weimar existió en Alemania de 1918 a 1933. Fue la primera democracia parlamentaria alemana fracasó, pero como era una democracia sin demócratas. Su fracaso posibilitó la llegada de Hitler al poder.

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