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Insuficiente, liberación de rehenes de las FARC: Santos

El Gobierno señala que no se sabe si son los últimos rehenes de la guerrilla

Insuficiente, liberación de rehenes de las FARC: Santos
BOGOTÁ, COLOMBIA (02/ABR/2012).- Las FARC liberaron este lunes a los que, según afirma, son los diez últimos uniformados que estaban en su poder, algunos desde hace 14 años, una entrega que el Presidente Juan Manuel Santos calificó de un paso en la dirección correcta, pero insuficiente.

La entrega de los seis policías y cuatro militares despertó esperanzas entre activistas como la ex senadora Piedad Córdoba -a quien fueron entregados el grupo de retenidos-, de que prospere un diálogo de paz con las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y poner fin a casi 50 años de conflicto interno armado.

Pero poco después de producirse la entrega de los policías y militares, Santos dijo en una declaración desde la casa de gobierno que sólo "en el momento en que el gobierno considere que existen las suficientes condiciones y garantías para que se inicie un proceso que lleve a la terminación del conflicto, el país lo sabrá".

Mientras tanto, "todo lo que se ha dicho en esta materia (de paz) no es más que pura especulación", agregó el presidente, diciendo que era el único que manejaba ese tema.

Tras ser recogidos en un punto de la selva colombiana en un helicóptero militar de Brasil, los diez uniformados y Córdoba llegaron primero al aeropuerto de la ciudad de Villavicencio, en el departamento de Meta y a unos 75 kilómetros de Bogotá.

Más tarde, los liberados -algunos de los cuales descendieron de la nave brasileña vistiendo uniformes policiales verde olivo o camuflados del Ejército- fueron trasladados en un avión de la fuerza pública a Bogotá.

Venían afeitados, de pelo corto y saludando con los brazos en alto y fueron acompañados por enfermeros mientras caminaban por la pista hasta la terminal de Villavicencio.

Algunos llevaban la bandera de Colombia sobre sus hombros y daban saltos de alegría sobre la pista.

Poco después y en medio de una nube de reporteros, Córdoba dijo que durante el vuelo de regreso desde la selva, los liberados cantaban una canción "Mi pueblo Natal" del grupo colombiano Niche. Agregó que uno de ellos trajo de la selva un mico del que ella no sabía exactamente la raza y otro un marrano salvaje también selvático, así como dos pequeños pajaritos que llevaba uno de los liberados en el hombro.

Para los diez hombres uniformados la llegada puso fin a más de diez, 12 y 14 años de cautiverio en la selva y tras caer en poder de los insurgentes en distintos ataques de las FARC a puestos de la Policía y el Ejército a fines de la década de 1990.


Los liberados, felices

A su llegada a Bogotá, el grupo fue dividido y llevado en autobuses hasta el hospital del Ejército y el de la Policía, sin que hicieran declaraciones a la prensa, para ser sometidos a pruebas médicas.

En una breve entrevista con la radioemisora La FM, el sargento del Ejército Robinson Salcedo dijo que no le salían las palabras debido a la felicidad por su liberación.

"La noticia la recibimos (...) el 26 de febrero, la recibimos por una cadena española (de radio). Estaban transmitiendo el partido del Barcelona (...) y el Atlético de Madrid (...) ahí fue donde recibimos la noticia" de que los iban a liberar en algún momento, dijo Salcedo, retenido por las FARC en agosto de 1998.

Dijo que ni siquiera imaginaban que quedarían hoy mismo en libertad, sino que incluso esperaban que fuera en junio o el año próximo o "esperar lo que la vida nos diera".

Algunos parientes expresaron su alegría, tan pronto conocieron la noticia de que a Villavicencio llegarían los diez uniformados, por intermedio del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

"Grité, salté" al conocer la noticia, dijo desde el aeropuerto de Villavicencio Oliva Solarte, madre del intendente de la policía Jorge Trujillo Solarte, de 41 años, quien estuvo cautivo desde julio de 1999.


No basta con dejar de secuestrar

A los diez liberados "les extiendo un saludo de libertad. Bienvenidos a la libertad soldados y policías de Colombia. La libertad ha tardado mucho, pero ahora es suya", indicó Santos en su declaración.

Esta liberación "y sobre todo el compromiso por parte de las FARC (anunciado en febrero) de no volver a secuestrar es un gesto que valoramos y lo valoramos en toda su dimensión. Sin duda, es un paso en la dirección correcta y un paso muy importante", añadió el mandatario.

"Pero como lo dijimos cuando se hizo el anuncio inicial, que espero además que cumplan, que cumplan con ese compromiso no es suficiente", advirtió.

"No basta con dejar de secuestrar: hay que liberar los secuestrados civiles que siguen en su poder, y hay que dar cuenta a las familias de todos y cada uno de ellos. El país y el mundo en general reclaman la libertad de todos los secuestrados", aseguró el Presidente sin dar una cifra de cuántos civiles podrían estar en manos de los rebeldes.

Las autoridades mantienen que las FARC deben dar cuenta de al menos otros dos uniformados, un militar y un policía, mientras la cifra de cuántos civiles estuvieron y están aún en su poder varían entre los organismos de seguridad y grupos no gubernamentales.

Santos dijo además que la fuerza pública mantendrá la presión sobre los ilegales.

"Que nadie se equivoque, el gobierno tiene una política que es la de enfrentar a todos los violentos con toda la firmeza (...) y en esa política vamos a seguir", indicó el Mandatario.

La entrega se produjo cuando rebeldes y la fuerza pública han mantenido tanto en Meta como en Arauca, en la frontera con Venezuela, acciones que han dejado al menos once militares muertos en un ataque guerrillero a mediados de marzo en Arauca; y más de 60 insurgentes fallecidos en sendos bombardeos a fines del mes pasado, uno en Arauca y otro en una localidad de Meta.

Temprano, la ex senadora Córdoba dijo a los reporteros en Villavicencio que una vez concluida la entrega y liberación de los diez uniformados culminará su labor, porque para los secuestros extorsivos, como hay dinero de por medio, no quiere como activista involucrarse.

Sólo dijo que a nombre del grupo de activistas que encabeza -llamado Colombianas y Colombianos por la Paz- enviaría cartas públicas a las FARC para que ese grupo diga exactamente cuántos civiles y quiénes siguen en poder.

Pero lo que "sí queremos es ayudar a que realmente se sepa cómo y de qué manera esta derogatoria (de no secuestrar)... se pone en funcionamiento", dijo la ex congresista.

Agregó que "la declaración de las FARC de la dejación de la retención o del secuestro de personas con fines extorsivos, es un tema que interesa muchísimo al país, nosotros vamos a trabajar para... (saber) cuántas personas están en poder de las FARC", dijo Córdoba.

La ex senadora reiteró la complejidad del tema del secuestro y las cifras sobre personas víctimas de ese delito porque algunos casos no son secuestros, sino retenciones de pocos días y otros son obra de otros grupos ilegales.

Las FARC anunciaron en diciembre y en febrero que liberarían a esos policías y militares como un gesto de reconocimiento al trabajo de Córdoba y otras mujeres activistas en favor de la paz.

Entre esas mujeres está la guatemalteca ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1992, Rigoberta Menchú, quien llegó el domingo a Villavicencio.

"Entiendo que esta liberación se da en una medida unilateral de las FARC", dijo Menchú a los periodistas en Villavicencio. Ahora "le toca al gobierno la otra parte (...) queremos ver esa voluntad política" por parte de las autoridades, agregó.

Santos reiteró en su mensaje, sin mencionar a ninguna de las activistas, que agradecía "las ofertas de buena voluntad de muchísima gente".

"Pero la paz es un asunto de Colombia que resolveremos nosotros, los colombianos, y cuyo manejo corresponde al Presidente", resaltó.

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