Internacional

Las Coreas elevan la tensión en la Península

Estados Unidos anuncia su respaldo a Corea del Sur, que suspendió las actividades económicas con Norcorea

SEUL/BEIJING (25/MAY/2010).- Las dos Coreas aumentaron su retórica bélica, amenazando con un conflicto si la otra va demasiado lejos a la hora de aumentar la tensión, después de que Seúl acusara a Pyongyang de torpedear y hundir un buque de su Armada.

Estados Unidos, que tiene 28 mil soldados en el Sur, dio todo su apoyo a Seúl y dijo que está trabajando duro para evitar que la situación se descontrole.

Con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, en Beijing, Washington presionó al único aliado importante de Corea del Norte para que controle al Estado.

Las declaraciones cada vez más encendidas a lo largo de la fuertemente defendida frontera de la Guerra Fría están poniendo nerviosos a los inversores y afectando las relaciones económicas en una región económicamente poderosa.

Pocos analistas creen que alguna de las dos Coreas vaya a la guerra. El Ejército del Norte está muy lejos del nivel del surcoreano y del estadounidense, mucho más avanzados tecnológicamente. Para el Sur, el conflicto espantaría a los inversores.

La tensión sigue a las conclusiones de una comisión internacional que acusó a Corea del Norte de torpedear la corbeta Cheonan en marzo, dejando a 46 marineros muertos.

“Insto solemnemente a las autoridades de Corea del Norte (...) a disculparse inmediatamente ante la República de Corea (Corea del Sur) y la comunidad internacional”, dijo el presidente Lee Myung-bak en un discurso televisado a todo el país.

Además, su Gobierno suspendió todo el comercio, inversiones y visitas a Corea del Norte.

TELÓN DE FONDO

El comercio aprieta a Pyongyan


Corea del Norte se ha beneficiado del comercio con Corea del Sur, aunque no hasta un punto en el que su economía sea dependiente de su rival. El comercio de Pyongyang con su aliado cercano China, por ejemplo, es más grande.

La suspensión de las relaciones comerciales y de todo tráfico de mercancías y personas entre Seúl y Pyongyang supondrá, según calculan expertos surcoreanos, una pérdida de 200 millones de dólares para Corea del Norte. El país comunista ya atraviesa una grave crisis económica, agravada por las sanciones internacionales impuestas tras su segundo ensayo nuclear, hace un año.

Corea del Sur, no obstante, mantendrá un complejo industrial conjunto, el de Kaesong, en territorio norcoreano, donde un centenar de empresas surcoreanas utilizan mano de obra del país comunista, aunque bloqueará nuevas inversiones y reducirá el personal.

La respuesta surcoreana incluye también la prohibición de que los barcos norcoreanos naveguen por aguas surcoreanas, algo que hasta ahora se permitía en virtud del Acuerdo Intercoreano de Transporte Marítimo de 2005.

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