Internacional

Las FARC viven el peor momento de su vida en 42 años

Las FARC han perdido en los últimos meses más hombres, incluidos sus líderes, que en sus 42 años de vida

BOGOTÁ, COLOMBIA.- La otrora aparentemente inexpugnable guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha perdido en los últimos meses más hombres, incluidos sus líderes, que en sus 42 años de vida.

Las FARC, la agrupación guerrillera más poderosa del continente y una de las más numerosas y organizadas del mundo, llegaron a tener a comienzos de esta década unos 20 mil integrantes en sus filas, distribuidos en más de 60 frentes en todo el país.

Fue tal el poder acumulado por este grupo, nacido en 1966 como un proyecto revolucionario de origen agrario, que durante las fallidas negociaciones de paz con el gobierno de Andrés Pastrana (1999-2002) recibieron en la zona de negociación a delegados internacionales.

Muchos de ellos posaron para fotografías con el legendario fundador y jefe de las FARC, Pedro Antonio Marín, conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo, y su segundo al mando, Luis Edgar Devia o 'Raúl Reyes', ambos fallecidos en marzo pasado en distintas circunstancias.

Marín falleció el 26 de marzo producto de un ataque cardiaco, rodeado de sus más cercanos y leales colaboradores, mientras que Reyes murió el 1 de ese mismo mes en uno de sus campamentos tras una incursión militar colombiana a territorio ecuatoriano.

La llegada al poder del presidente Álvaro Uribe Vélez en agosto de 2002, y su posterior reelección en 2006, marcó un giro inesperado y dramático para las FARC, que por primera vez vio un gobierno dispuesto a enfrentarla, con la organización y recursos para hacerlo.

Los más duros reveses sufridos por la guerrilla en Colombia comenzaron con la captura y extradición a Estados Unidos de uno de los más capacitados y letrados miembros del grupo, Ricardo Palmera, alias 'Simón Trinidad'.

Palmera fue detenido en Ecuador en 2004 y luego extraditado a Estados Unidos, donde fue condenado a 60 años de prisión por su participación en el secuestro de tres asesores estadunidenses en Colombia.

Poco después, en 2005, fue capturada y también extraditada a Estados Unidos Anayibe Rojas, alias 'Sonia', considerada un importante jefe de finanzas de las FARC que finalmente fue condenada por narcotráfico.

A estas dos extradiciones al país del norte se sumaron las operaciones militares del Ejército colombiano, con el apoyo logístico y económico de Estados Unidos, que poco a poco comenzaron a causar bajas importantes en la estructura de las FARC.

En diversos enfrentamientos murieron los jefes guerrilleros 'El negro Acacio' (septiembre de 2007); Milton Sierra, alias 'J.J' (junio de 2007), y 'Martín Caballero' (octubre de 2007).

En 2008, en tanto, las circunstancias empeoraron para las FARC con la muerte de 'Raúl Reyes' en su campamento en Ecuador junto a 24 personas más, entre ellos cuatro mexicanos.

Ese ataque fue el primer gran aviso del gobierno Uribe Vélez respecto que la inexpugnabilidad de los máximos jefes de la guerrilla era un mito, aunque también significó la ruptura de relaciones con Quito, en un capítulo aún no se resuelve.

Dos días después se conoció la muerte de Manuel de Jesús Muñoz, alias 'Iván Ríos', miembro de la cúpula de la organización que fue asesinado por su colaborador conocido como 'Rojas', quien además le cortó una mano y la llevó como prueba al Ejército.

Este hecho llamó la atención no sólo por lo macabro, sino porque Rojas declaró que lo hizo para cobrar la recompensa de más de dos millones de dólares que ofrecían por su jefe, lo que dejó claro el resquebrajamiento interno que sufren las FARC.

Cuando el país aún procesaba esta información, Nelly Avila Moreno, alias 'Karina', jefe del frente 47 de las FARC y legendaria por su sangre fría y crueldad, se entregó al Ejército en mayo porque estaba aburrida de la pérdida de objetivos del grupo y del acoso militar.

A la deserción de Karina se sumaron las capturas de 'Martín Sombra' y 'Santiago', dos mandos medios de mucha tradición en la guerrilla.

Días después el gobierno lanzó la noticia de la muerte de Marulanda, el anciano mito de la guerrilla, información confirmada después por las propias FARC que atribuyeron el deceso a causas naturales y precisaron que ocurrió el 26 de marzo pasado.

Con Marulanda se acabó una época dentro de la organización y, aparentemente, comenzó una reestructuración con Guillermo Sáenz, alias 'Alfonso Cano', nuevo máximo dirigente de este grupo armado, considerado terrorista por varios gobiernos del mundo.

En medio del análisis de lo que podría significar para la guerra y la paz en Colombia la llegada de Sáenz a la máxima instancia de las FARC, el 2 de julio pasado un comando del Ejército infiltró y engañó a las FARC y logró la liberación de 15 secuestrados.

Entre los liberados estaba la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadunidenses y 11 militares y policías, un grupo que representaba la máxima carta de negociación para las FARC en su interés de intercambiar secuestrados por guerrilleros presos.

A estos golpes a la estructura de la organización ilegal se suman la escapatoria del ex ministro Fernando Araújo, quien estuvo varios años plagiado y que tras su liberación fue nombrado canciller por Uribe Vélez.

También se debe agregar la deserción de miles de guerrilleros en los últimos años, al punto que sólo este año han dejado las filas mil 450 rebeldes.

Las FARC tienen en la actualidad menos de nueve mil miembros, según estimaciones oficiales, con sus principales zonas de influencia en las regiones cocaleras del sur del país, aunque por la presión se han replegado a zonas montañosas altas y selvas muy tupidas.

Estas victorias del gobierno colombiano generaron que el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, dijera cuando se produjo el rescate de Betancourt que 'el fin de las FARC ha comenzado'.

El politólogo Diego Escobar, quien trabajó en el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) y que ahora se desempeña en la fundación suizo-francesa Charles Léopold Mayer, afirmó que, aunque las FARC no están derrotadas, si están muy diezmadas.

'No podemos decir que están derrotadas militarmente, pero si están diezmadas, desmoralizadas y con poca capacidad de maniobrar, por lo cual creo que tienen pocas opciones', dijo Escobar a Notimex.

Al parecer, el mito de la guerrilla se desmoronó y la historia colombiana está a punto de cambiar, a menos que la organización guerrillera tome un nuevo aire o decida que es el momento de aceptar que llegó la hora de hablar de paz.

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