Internacional

Miden fuerzas gobierno colombiano y FARC por tema de rehenes

La muerte en cautiverio de cuatro uniformados, la semana pasada en el departamento de Caquetá, puso en primer orden el tema de los secuestrados

BOGOTÁ, COLOMBIA (03/DIC/2011).- Los soldados y policías colombianos en poder de las rebeldes FARC se convirtieron en el objetivo entre el gobierno y esa guerrilla para medir fuerzas y ganar protagonismo, afirmó hoy el politólogo Fernando Giraldo.  

En entrevista, el académico y consultor internacional consideró que la muerte en cautiverio de cuatro uniformados, la semana pasada en el departamento de Caquetá, puso en primer orden el tema de los secuestrados.  

"Sin duda avivó la discusión de si es conveniente un rescate militar como lo pretende el gobierno o un acuerdo humanitario" como lo piden las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sostuvo Giraldo.  

Para el analista colombiano, es claro que tanto ese grupo rebelde como el gobierno del presidente Juan Manuel Santos libran un "pulso" (unas 'vencidas'), en el cual cada uno busca imponer su estrategia y alcanzar protagonismo.  

Tras la ejecución en cautiverio del sargento Libio Martínez y de los policías Yesid Duarte, Elkin Hernández y Alvaro Moreno, Santos endureció su discurso ante las FARC y dio aire a la opción del rescate militar de los rehenes.  

Sin embargo, organizaciones sociales rechazaron el uso de la fuerza para liberar a 13 uniformados que siguen en poder de los rebeldes y defendieron el acuerdo humanitario como salida para traerlos a la libertad.  

Giraldo previó que 'en ese estira y afloje entre el gobierno y las FARC, para imponer cada uno sus posiciones, el conflicto verbal y político se va a intensificar" tras el desenlace trágico de los cuatro secuestrados.  

Las partes se han enfrascado en acusaciones mutuas sobre quién tuvo la responsabilidad de la muerte de los rehenes, los cuales según forenses, recibieron tiros de gracia por la espalda a muy corta distancia.  

Mientras las FARC culpan a Santos "por su afán de rescatarlos y evitar su liberación de manera unilateral", el gobierno acusa a esa guerrilla de ejecutarlos en lo que ha calificado como "crimen de guerra".  

Según Giraldo, la postura radical de las partes, alrededor del tema de los secuestrados y la salida militar o política al conflicto armado interno, sólo lleva a "congelar" por ahora la posibilidad de un proceso de paz.  

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