Internacional
Occidente prepara castigo contra Rusia
Barack Obama habla con Vladimir Putin para decirle que no reconocerán el plebiscito
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (17/MAR/2014).- El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo a su homólogo de Rusia, Vladímir Putin, que su país y sus socios europeos están “preparados” para sancionar a Moscú tras el referendo en Crimea, y alertó de que los ejercicios militares rusos en las fronteras de Ucrania “sólo exacerban la tensión”.
Pero vino la respuesta desde Moscú. Putin le dijo a Obama que el referendo de Crimea respeta totalmente el derecho internacional. Ambos mandatarios acordaron vía telefónica “buscar juntos medios para estabilizar la situación en Ucrania”, a pesar de la diferencias de apreciación, precisó el Kremlin.
Obama subrayó a Putin en una llamada telefónica que el referendo en Crimea “viola la Constitución de Ucrania” y que se realizó bajo ‘la coerción’ de la intervención militar” rusa en esa península, por lo que “no será reconocido por Estados Unidos ni por la comunidad internacional”, según un comunicado de la Casa Blanca.
En los primeros resultados oficiales, los habitantes de la república autónoma ucraniana de Crimea dieron un sí rotundo en el referendo a la reunificación con Rusia.
Tanto Estados Unidos como sus aliados en la Unión Europea (UE) están listos para anunciar sanciones contra Moscú este día, cuando el Parlamento de Crimea prevé pedir a Putin la incorporación de esa república a la Federación Rusa, según adelantó el primer ministro crimeo, Serguei Axionov.
La semana pasada Obama ya aprobó, mediante una orden ejecutiva, sanciones contra funcionarios e individuos, algunos de ellos rusos, “responsables o cómplices en la amenaza a la soberanía y la integridad territorial” ucranianas.
Crimea fue históricamente parte de Rusia hasta que la Unión Soviética la cedió a Ucrania en 1954, por decisión de Nikita Krushchev. Sin embargo, Moscú mantuvo en el puerto crimeo de Sebastopol la base de su flota en el Mar Negro.
LO QUE SIGUE
La fusión crimeo-rusa
Las formalidades para completar el proceso de anexión deberían incluir el reconocimiento de la independencia de Crimea por parte de Rusia.
Seguiría la preparación y firma de un tratado bilateral.
Después, habría que someter ese tratado al Tribunal Constitucional para ver si el documento está en consonancia con la Ley Fundamental de la Federación Rusa.
En caso positivo, el tratado ruso-crimeo se sometería a la votación de las dos Cámaras del Parlamento y a la firma del presidente Vladimir Putin.
Si todos estos requisitos se llevaran a cabo con la máxima celeridad, el proceso llevaría algunos días.
CRÓNICA
Tártaros, en shock
Invasiones y represiones zaristas, hambruna y deportaciones soviéticas, ese es el recuerdo de Rusia que tienen los tártaros de Crimea, que decidieron dar la espalda al referéndum separatista.
“Los tártaros estamos en estado de shock. No podemos creer que hoy nos acostemos en Ucrania y el lunes nos levantemos en Rusia”, aseguró Jamzin Umarovich, jefe de Relaciones Exteriores del Medzhlis (Asamblea Popular de los tártaros de Crimea).
Los principales pobladores de la península durante siglos, ésta minoría musulmana que ahora representa sólo un 12% de los habitantes de Crimea no quiere ni oír hablar de un posible retorno a Rusia.
“Hay miedo al ingreso en la Federación Rusa. Toda nuestra historia con los rusos sólo nos ha traído tragedias. Éramos más de dos millones cuando el imperio ruso puso sus botas en la península hace tres siglos y ahora somos una minoría”, señala.
Primero fue la expulsión y el éxodo a Turquía, después la hambruna ocasionada por la colectivización forzosa de la tierra y más tarde la deportación estalinista a Asia Central, debido a la presunta colaboración con la Alemania nazi.
“No tenemos un solo recuerdo positivo de Rusia. Y ahora en los mítines en Sebastopol escuchamos llamamientos a deportar de nuevo a los tártaros”, denunció.
“Es una payasada. (El primer ministro crimeo, Serguei) Axionov dibujará los resultados a su antojo. Todo se decide en los pasillos del Kremlin. Moscú es la que le dicta a Crimea por donde tirar, ahora a la izquierda, ahora a la derecha”.
En Bajchisarái, ciudad situada en el corazón de la península donde abundan las mezquitas y los tártaros representan una cuarta parte de la población, el ánimo de esta minoría es de indignación con el presidente ruso, Vladimir Putin, y decepción con Occidente.
“¿Es usted de la televisión alemana? Dígale a (la canciller alemana, Angela) Merkel que sabemos muy bien por qué no quiere presionar a Putin. Alemania no puede vivir sin el gas ruso. ¡Es una vergüenza!”, asegura Azalia, vendedora en el mercado de abastos local.
Pero vino la respuesta desde Moscú. Putin le dijo a Obama que el referendo de Crimea respeta totalmente el derecho internacional. Ambos mandatarios acordaron vía telefónica “buscar juntos medios para estabilizar la situación en Ucrania”, a pesar de la diferencias de apreciación, precisó el Kremlin.
Obama subrayó a Putin en una llamada telefónica que el referendo en Crimea “viola la Constitución de Ucrania” y que se realizó bajo ‘la coerción’ de la intervención militar” rusa en esa península, por lo que “no será reconocido por Estados Unidos ni por la comunidad internacional”, según un comunicado de la Casa Blanca.
En los primeros resultados oficiales, los habitantes de la república autónoma ucraniana de Crimea dieron un sí rotundo en el referendo a la reunificación con Rusia.
Tanto Estados Unidos como sus aliados en la Unión Europea (UE) están listos para anunciar sanciones contra Moscú este día, cuando el Parlamento de Crimea prevé pedir a Putin la incorporación de esa república a la Federación Rusa, según adelantó el primer ministro crimeo, Serguei Axionov.
La semana pasada Obama ya aprobó, mediante una orden ejecutiva, sanciones contra funcionarios e individuos, algunos de ellos rusos, “responsables o cómplices en la amenaza a la soberanía y la integridad territorial” ucranianas.
Crimea fue históricamente parte de Rusia hasta que la Unión Soviética la cedió a Ucrania en 1954, por decisión de Nikita Krushchev. Sin embargo, Moscú mantuvo en el puerto crimeo de Sebastopol la base de su flota en el Mar Negro.
LO QUE SIGUE
La fusión crimeo-rusa
Las formalidades para completar el proceso de anexión deberían incluir el reconocimiento de la independencia de Crimea por parte de Rusia.
Seguiría la preparación y firma de un tratado bilateral.
Después, habría que someter ese tratado al Tribunal Constitucional para ver si el documento está en consonancia con la Ley Fundamental de la Federación Rusa.
En caso positivo, el tratado ruso-crimeo se sometería a la votación de las dos Cámaras del Parlamento y a la firma del presidente Vladimir Putin.
Si todos estos requisitos se llevaran a cabo con la máxima celeridad, el proceso llevaría algunos días.
CRÓNICA
Tártaros, en shock
Invasiones y represiones zaristas, hambruna y deportaciones soviéticas, ese es el recuerdo de Rusia que tienen los tártaros de Crimea, que decidieron dar la espalda al referéndum separatista.
“Los tártaros estamos en estado de shock. No podemos creer que hoy nos acostemos en Ucrania y el lunes nos levantemos en Rusia”, aseguró Jamzin Umarovich, jefe de Relaciones Exteriores del Medzhlis (Asamblea Popular de los tártaros de Crimea).
Los principales pobladores de la península durante siglos, ésta minoría musulmana que ahora representa sólo un 12% de los habitantes de Crimea no quiere ni oír hablar de un posible retorno a Rusia.
“Hay miedo al ingreso en la Federación Rusa. Toda nuestra historia con los rusos sólo nos ha traído tragedias. Éramos más de dos millones cuando el imperio ruso puso sus botas en la península hace tres siglos y ahora somos una minoría”, señala.
Primero fue la expulsión y el éxodo a Turquía, después la hambruna ocasionada por la colectivización forzosa de la tierra y más tarde la deportación estalinista a Asia Central, debido a la presunta colaboración con la Alemania nazi.
“No tenemos un solo recuerdo positivo de Rusia. Y ahora en los mítines en Sebastopol escuchamos llamamientos a deportar de nuevo a los tártaros”, denunció.
“Es una payasada. (El primer ministro crimeo, Serguei) Axionov dibujará los resultados a su antojo. Todo se decide en los pasillos del Kremlin. Moscú es la que le dicta a Crimea por donde tirar, ahora a la izquierda, ahora a la derecha”.
En Bajchisarái, ciudad situada en el corazón de la península donde abundan las mezquitas y los tártaros representan una cuarta parte de la población, el ánimo de esta minoría es de indignación con el presidente ruso, Vladimir Putin, y decepción con Occidente.
“¿Es usted de la televisión alemana? Dígale a (la canciller alemana, Angela) Merkel que sabemos muy bien por qué no quiere presionar a Putin. Alemania no puede vivir sin el gas ruso. ¡Es una vergüenza!”, asegura Azalia, vendedora en el mercado de abastos local.