Internacional

Persiste la tregua entre Israel y Palestina en su primera jornada

Las milicias palestinas e Israel se han comprometido a dejar de atacarse mutuamente, permitiendo a la población del enemigo salir a las calles y aprovisionarse de alimentos con libertad

JERUSALÉN, ISRAEL (22/AGO/2011) .- Con una jornada en la que la atención internacional se ha desviado de Oriente Medio al norte de África, por Libia, la tregua gestada entre Israel y las milicias palestinas parece superar su primer día de prueba lejos de los ojos de la prensa.  

Han sido 15 primeras horas de calma, en las que las poblaciones de Gaza y el sur de Israel, casi tres millones de personas, han podido abandonar su estado de emergencia y los refugios, para, por primera vez en cinco días, volver a la rutina.  

Eso sí, "con un ojo en el cielo por lo que pueda llegar a caer aún", como bien dice Salha, de la localidad palestina de Bet Lahiye, en el norte de Gaza.  

El Ejército israelí ya había informado a los municipios de que podían reducir el estado de alerta y volver a la normalidad cuando desde el norte de la franja de Gaza dos cohetes recorrían el trayecto tan habitual de los últimos días.  

Esta vez cayeron a una distancia no muy lejana de la ciudad de Asheklon, en un descampado donde provocaron un incendio de proporciones considerables que después de tres horas los bomberos siguen tratando de apagar.  

Ha sido el único incidente armado en las primeras 15 horas de tregua, en las que las milicias e Israel se han comprometido a dejar de atacarse mutuamente, permitiendo a la población del enemigo salir a las calles y aprovisionarse de alimentos con libertad.  

"Finalmente tenemos calma y podemos salir de casa. Sabemos que pronto otra vez tendremos que volver a los refugios y que oiremos de nuevo las sirenas", decía Roni, de la ciudad de Beer Sheva, al diario Haaretz.  

En Ashkelon, a donde se dirigían los dos cohetes de esta noche, el municipio ha decidido no cancelar un festival famoso de música mediterránea que tiene que comenzar mañana, y que estaba ya a punto de perderse la edición de este año.  

Galit, de la ciudad de Ashdod, a 35 kilómetros de Gaza, tampoco se engaña, sabe que el actual ciclo de violencia volverá a repetirse, pero se niega a desaprovechar la oportunidad que la tregua de este lunes les ha dado.  

"Incluso si es temporal consigue despertar a toda la ciudad", indicó.  

El tan ansiado acuerdo llegó formalmente hacia el mediodía con un anuncio dramático por parte de los Comités de Resistencia Popular, que la víspera se negaron a sumarse a la calma porque aún tenía ganas de revancha por la muerte de sus dirigentes el jueves.  

"Pararemos provisionalmente el lanzamiento de proyectiles por el bien del pueblo palestino", afirmaron los CRP en un comunicado en el que advirtieron, sin embargo, "seguir la lucha".  

"Tenemos una cuenta pendiente con el enemigo (israelí) hasta que abandone el suelo palestino", señaló el grupo radical.  

Los Comités de Resistencia Popular, un grupo radical palestino basado en Gaza, han sido el principal blanco de los ataques israelíes tras los atentados del jueves pasado cerca de la ciudad de Eilat, en la frontera con Egipto y en los que murieron ocho israelíes.  

Ha sido el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), que controla Gaza desde 2007, el encargado de convencer a este grupo con la ayuda de mediadores del país vecino, Egipto, y de Naciones Unidas, que llevaban trabajando en el acuerdo desde el viernes.  

Como todo en esta convulsa región, los tejes y manejes, y las fórmulas creativas de la diplomacia regional, han engendrado un acuerdo a varias bandas en la que ninguna parte se compromete a nada oficialmente.  

Ni Israel habla con Hamás, ni Hamás con Israel, ni las milicias, ni los dirigentes, repartidos por toda la región se ven siquiera las caras.  

Ha bastado el teléfono para conectar a una docena de milicias e ir tejiendo el entramado, con El Cairo como centro de operaciones y principal mediador.  

Dialogante con los dos lados, el gobierno egipcio obtuvo las garantías de Israel de que cesaba sus ataques por unas horas para engrasar los mecanismos diplomáticos, hasta poco a poco alcanzar el acuerdo.  

Los primeros frutos se vieron el sábado, y durante la madrugada del domingo las milicias se sacaban la espina con el lanzamiento de unos 16 cohetes, preludio de que todo estaba por acabar.  

Otro indicio era la reunión de emergencia que en la madrugada celebró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con los principales ministros y altos mandos de fuerza de seguridad para analizar distintas opciones.  

El diario The Jerusalem Post reportó que Israel rechazó lanzar una gran operación con invasión terrestre y bombardeos masivos como fue el caso de la "Operación Plomo Fundido", hace dos años y medio, cuando Israel mató a unos mil 400 palestinos, en su mayoría civiles.  

El temor en las dos partes a una guerra como aquella pareció más fuerte que la voluntad de revancha y el alto al fuego entró en vigor de inmediato y, como siempre, demasiado tarde para las víctimas que ha dejado.  

Unos 15 palestinos y nueve israelíes han sido el precio de la última vuelta de tuerca en el conflicto de Medio Oriente.  

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