Internacional
Reafirma EU apoyo a Surcorea ante actitud belicista del Norte
Las amenazas del régimen de Kim Jong-un evocan el acuerdo de cooperación, en materia de asistencia militar, por invasión
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (28/MAR/2013).- El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, reafirmó ayer “el compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la defensa de Corea del Sur” frente a las amenazas norcoreanas, en una entrevista telefónica con su homólogo surcoreano, anunció el Pentágono.
Durante su conversación con Pon Kim Kwan-jin, Hagel se refirió “al compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la alianza con la República de Corea, particularmente en este periodo de vivas tensiones en la Península coreana”, afirmó el portavoz del Pentágono, George Little.
Ambos ministros evocaron la firma la semana pasada de un nuevo pacto militar entre los dos países. Ese acuerdo prevé una respuesta conjunta en caso de provocación, incluso menor, por parte de Corea del Norte, como por ejemplo una incursión “limitada” de tropas del Norte en el Sur.
Cerca de 28 mil 500 militares estadounidenses se encuentran en Corea del Sur para enfrentar eventualmente a Corea del Norte, que estos últimos días ha multiplicado las amenazas de acción militar contra el Sur.
Ayer, Corea del Norte anunció el corte del “teléfono rojo” de contactos militares de emergencia con Corea del Sur, último medio de comunicación directa entre los dos países.
Estados Unidos reaccionó después del anuncio diciendo que el corte es una “decisión provocativa”.
“Esta es otra medida provocativa y no constructiva que ha tomado el régimen norcoreano”, había dicho más temprano Little.
Poco antes, Corea del Norte anunció que celebrará una reunión plenaria con los más altos dirigentes del país antes de finales de marzo para decidir asuntos “importantes”, y prometió “un giro crucial”.
“A partir de ahora todas las comunicaciones militares Norte-Sur están suspendidas”, dijo un militar de alto rango citado por la agencia Korean Central News Agency.
La decisión de cortar el último contacto directo con el Sur coincide con un anuncio de que los principales líderes del Norte se reunirán en los próximos días para discutir un “importante tema” y realizarán “un drástico viraje”.
El pasado 23 de enero, el Consejo General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó por unanimidad ampliar las sanciones contra Corea del Norte por el controvertido lanzamiento de un cohete de largo alcance el mes pasado.
La Agencia Espacial de Corea del Norte, un banco, cuatro sociedades mercantiles y cuatro individuos fueron agregados al compendio de sanciones para la congelación de activos y la prohibición de viajar.
La resolución, propuesta por Estados Unidos, condenó enérgicamente a Corea del Norte por lo que se calificó de prueba de “tecnología de misiles balísticos”.
Además, “expresa su determinación de adoptar medidas significativas en el caso de un nuevo lanzamiento o prueba nuclear norcoreana”.
El Consejo de Seguridad, de 15 miembros, exigió al país asiático suspender “todas las actividades relacionadas con su programa de misiles balísticos” y reanudar una moratoria sobre lanzamientos de cohetes.
Con información de EFE y AFP
PARA SABER
Cruzan trabajadores
Un grupo de 197 surcoreanos cruzó la frontera con el Norte para trabajar en el complejo industrial conjunto de Kaesong, pese a que Pyongyang anunció ayer el corte de la línea de comunicación militar que Seúl usa para notificar los accesos al país vecino.
> ANÁLISIS
La tensión como estrategia
Atahualpa Amerise
La insistente campaña de amenazas de Corea del Norte, que ayer se prolongó con el anuncio de cortar la única línea de comunicación con el Sur, responde, según expertos, a la doble estrategia del líder norcoreano, Kim Jong-un, de reafirmar el control interno y elevar su poder de negociación en el exterior.
El anuncio de ayer se suma a una prolongada serie de amenazas casi diarias que han disparado la tensión en la península coreana desde que la ONU anunciara este mes nuevas sanciones económicas y comerciales al país comunista por su último ensayo nuclear.
A diferencia de otras ocasiones, esta vez el régimen de Kim Jong-un ha mantenido hasta tres semanas su elevada retórica belicista, un hecho que, según expertos, no implica necesariamente una mayor posibilidad de que cumpla su amenaza, sino que responde, más bien, a una elaborada estrategia política de doble vía.
“El principal objetivo de las amenazas norcoreanas es interno y consiste en fortalecer el control de la población y del Ejército”, explica el investigador Chang Yong-seok, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la prestigiosa Universidad Nacional de Seúl.
Chang cree que, al elevar la tensión mediante continuas advertencias de guerra inminente, el régimen es capaz de generar unidad interna contra Corea del Sur y Estados Unidos, países a los que estos días acusa de plantear una grave “amenaza” a su seguridad.
Por su parte, el veterano analista político Shim Jae-hoon recuerda que “la economía norcoreana ha empeorado” por el deterioro de sus lazos comerciales con el exterior, lo que ha llevado a Kim Jong-un a adoptar la “posición defensiva” de arengar a su pueblo para cubrir su incapacidad de alimentarlo.
En segundo lugar, Corea del Norte utiliza el poder y la repercusión de sus amenazas para “presionar a Estados Unidos y Corea del Sur con el objetivo de que se sienten a negociar”.
En ocasiones anteriores, recuerda el especialista, se han alternado episodios de enfrentamiento y distensión, y el régimen ha logrado importantes concesiones de sus supuestos “enemigos” en forma de ayuda humanitaria y otros tipos de asistencia, como materiales de construcción o energía.
Paradójicamente, el Gobierno de Corea del Sur anunció su intención de prestar ayuda humanitaria al Norte independientemente de las hostilidades del régimen con el objetivo de construir un “proceso de confianza” y reconducir las relaciones en el futuro.
Seúl también aseguró que propondrá este año a Pyongyang una nueva reunión de familias separadas por la Guerra de Corea (1950-53), evento organizado por la Cruz Roja para que parientes al Norte y Sur de la frontera puedan tomar contacto por breves días tras décadas de división.
Mientras, el Ejército surcoreano “vigila de cerca” a las tropas del Norte y se mantiene en alerta, indicó uno de sus portavoces, que a pesar de las amenazas aseguró no haber detectado signos de un posible ataque de las fuerzas del país vecino.
Durante su conversación con Pon Kim Kwan-jin, Hagel se refirió “al compromiso inquebrantable de Estados Unidos con la alianza con la República de Corea, particularmente en este periodo de vivas tensiones en la Península coreana”, afirmó el portavoz del Pentágono, George Little.
Ambos ministros evocaron la firma la semana pasada de un nuevo pacto militar entre los dos países. Ese acuerdo prevé una respuesta conjunta en caso de provocación, incluso menor, por parte de Corea del Norte, como por ejemplo una incursión “limitada” de tropas del Norte en el Sur.
Cerca de 28 mil 500 militares estadounidenses se encuentran en Corea del Sur para enfrentar eventualmente a Corea del Norte, que estos últimos días ha multiplicado las amenazas de acción militar contra el Sur.
Ayer, Corea del Norte anunció el corte del “teléfono rojo” de contactos militares de emergencia con Corea del Sur, último medio de comunicación directa entre los dos países.
Estados Unidos reaccionó después del anuncio diciendo que el corte es una “decisión provocativa”.
“Esta es otra medida provocativa y no constructiva que ha tomado el régimen norcoreano”, había dicho más temprano Little.
Poco antes, Corea del Norte anunció que celebrará una reunión plenaria con los más altos dirigentes del país antes de finales de marzo para decidir asuntos “importantes”, y prometió “un giro crucial”.
“A partir de ahora todas las comunicaciones militares Norte-Sur están suspendidas”, dijo un militar de alto rango citado por la agencia Korean Central News Agency.
La decisión de cortar el último contacto directo con el Sur coincide con un anuncio de que los principales líderes del Norte se reunirán en los próximos días para discutir un “importante tema” y realizarán “un drástico viraje”.
El pasado 23 de enero, el Consejo General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó por unanimidad ampliar las sanciones contra Corea del Norte por el controvertido lanzamiento de un cohete de largo alcance el mes pasado.
La Agencia Espacial de Corea del Norte, un banco, cuatro sociedades mercantiles y cuatro individuos fueron agregados al compendio de sanciones para la congelación de activos y la prohibición de viajar.
La resolución, propuesta por Estados Unidos, condenó enérgicamente a Corea del Norte por lo que se calificó de prueba de “tecnología de misiles balísticos”.
Además, “expresa su determinación de adoptar medidas significativas en el caso de un nuevo lanzamiento o prueba nuclear norcoreana”.
El Consejo de Seguridad, de 15 miembros, exigió al país asiático suspender “todas las actividades relacionadas con su programa de misiles balísticos” y reanudar una moratoria sobre lanzamientos de cohetes.
Con información de EFE y AFP
PARA SABER
Cruzan trabajadores
Un grupo de 197 surcoreanos cruzó la frontera con el Norte para trabajar en el complejo industrial conjunto de Kaesong, pese a que Pyongyang anunció ayer el corte de la línea de comunicación militar que Seúl usa para notificar los accesos al país vecino.
> ANÁLISIS
La tensión como estrategia
Atahualpa Amerise
La insistente campaña de amenazas de Corea del Norte, que ayer se prolongó con el anuncio de cortar la única línea de comunicación con el Sur, responde, según expertos, a la doble estrategia del líder norcoreano, Kim Jong-un, de reafirmar el control interno y elevar su poder de negociación en el exterior.
El anuncio de ayer se suma a una prolongada serie de amenazas casi diarias que han disparado la tensión en la península coreana desde que la ONU anunciara este mes nuevas sanciones económicas y comerciales al país comunista por su último ensayo nuclear.
A diferencia de otras ocasiones, esta vez el régimen de Kim Jong-un ha mantenido hasta tres semanas su elevada retórica belicista, un hecho que, según expertos, no implica necesariamente una mayor posibilidad de que cumpla su amenaza, sino que responde, más bien, a una elaborada estrategia política de doble vía.
“El principal objetivo de las amenazas norcoreanas es interno y consiste en fortalecer el control de la población y del Ejército”, explica el investigador Chang Yong-seok, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la prestigiosa Universidad Nacional de Seúl.
Chang cree que, al elevar la tensión mediante continuas advertencias de guerra inminente, el régimen es capaz de generar unidad interna contra Corea del Sur y Estados Unidos, países a los que estos días acusa de plantear una grave “amenaza” a su seguridad.
Por su parte, el veterano analista político Shim Jae-hoon recuerda que “la economía norcoreana ha empeorado” por el deterioro de sus lazos comerciales con el exterior, lo que ha llevado a Kim Jong-un a adoptar la “posición defensiva” de arengar a su pueblo para cubrir su incapacidad de alimentarlo.
En segundo lugar, Corea del Norte utiliza el poder y la repercusión de sus amenazas para “presionar a Estados Unidos y Corea del Sur con el objetivo de que se sienten a negociar”.
En ocasiones anteriores, recuerda el especialista, se han alternado episodios de enfrentamiento y distensión, y el régimen ha logrado importantes concesiones de sus supuestos “enemigos” en forma de ayuda humanitaria y otros tipos de asistencia, como materiales de construcción o energía.
Paradójicamente, el Gobierno de Corea del Sur anunció su intención de prestar ayuda humanitaria al Norte independientemente de las hostilidades del régimen con el objetivo de construir un “proceso de confianza” y reconducir las relaciones en el futuro.
Seúl también aseguró que propondrá este año a Pyongyang una nueva reunión de familias separadas por la Guerra de Corea (1950-53), evento organizado por la Cruz Roja para que parientes al Norte y Sur de la frontera puedan tomar contacto por breves días tras décadas de división.
Mientras, el Ejército surcoreano “vigila de cerca” a las tropas del Norte y se mantiene en alerta, indicó uno de sus portavoces, que a pesar de las amenazas aseguró no haber detectado signos de un posible ataque de las fuerzas del país vecino.