Internacional

Reconocen legado del rey Juan Carlos

El Presidente Enrique Peña Nieto lo califica como figura clave en las relaciones bilaterales

CIUDAD DE MÉXICO (03/JUN/2014).- Los presidentes de los países de América Latina y Europa y el rey de Marruecos homenajearon al rey Juan Carlos I, que ayer anunció su abdicación al trono de España.

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, saludó la “invaluable labor” para impulsar la democracia del monarca ibérico, a quien tiene previsto visitar la próxima semana en Madrid.

“El rey Juan Carlos ha sido actor clave en la democracia de España y en el fortalecimiento de sus relaciones con México e Iberoamérica”, reconoció Peña Nieto a través de su cuenta Twitter.

Juan Carlos fue calificado como “un gran defensor de la democracia” también por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. “Afecto y gratitud al Rey de España, gran defensor de la democracia y de la paz. Saludamos al príncipe Felipe gran amigo de Colombia”, escribió el  mandatario en su cuenta de Twitter dirigiéndose también al sucesor designado del monarca.

“En España abdica el Rey, en América latina se aleja un amigo”, escribió la mandataria argentina Cristina Fernández, quien aseguró que la decisión del monarca “viene a cerrar una relación excepcional, de un momento histórico único entre España y Argentina”.

“El Rey Juan Carlos ha abdicado. El Príncipe Felipe asume trono de España. Ambos muy queridos amigos. Mucha suerte y todo nuestro cariño”, manifestó en un mensaje desde su cuenta de Twitter el jefe de Estado de Ecuador, Rafael Correa.

“Panamá siempre guardará especial gratitud al Rey Don Juan Carlos I por su  contribución al fomento y desarrollo de las relaciones con Iberoamérica”,  aseguró por su lado la cancillería de Panamá en un comunicado.

En Europa, el presidente socialista francés François Hollande subrayó el papel de Juan Carlos de Borbón como “artífice de la transición tras la dictadura franquista” y símbolo de la “España democrática”, según un comunicado de la presidencia.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, recibió “con emoción” la noticia de la abdicación del soberano, al que calificó de “valedor fundamental del europeísmo y de la modernidad de España” durante sus casi 39 años de reinado.

En África, Mohamed VI, rey de Marruecos, rindió a su vez un “vibrante homenaje” al rey y destacó su “papel fundamental en la transición democrática” en España, en una entrevista telefónica.

El monarca marroquí, que se encuentra actualmente en Túnez, habló también con el futuro rey Felipe VI, para trasmitirle sus “felicitaciones y sus deseos  de éxito”.

Las relaciones entre los dos reinos vecinos son muy estrechas, y pese a disputas persistentes —sobre la suerte de los enclaves españoles de Ceuta y Melilla por ejemplo— habían incluso mejorado recientemente.

EN GUADALAJARA
Cumbre Iberoamericana


Los días 18 y 19 de julio de 1991 Guadalajara fue la sede de la I Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de los 21 países miembros de habla española y portuguesa, cita que fue encabezada por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien en la imagen platica con el rey Juan Carlos.

EL ANÁLISIS
Los desafíos de Felipe

Enrique Toussaint
(periodista)

La Monarquía española necesita modernizarse. A diferencia de otras coronas, como la británica, la belga o la holandesa, la Casa de los Borbón ha emprendido un reformismo muy tímido. Así, tras la abdicación del rey Juan Carlos de Borbón, quien jugó un papel fundamental en la era posfranquista, pero que hoy se ve rebasado por su impopularidad y falta de credibilidad, existen tres desafíos que caen sobre su heredero, el Príncipe de Asturias, si quiere revalorizar la Corona.

En primer lugar, la Corona debe dejar atrás la discrecionalidad y abrazar la transparencia como proyecto de renovación. La Zarzuela es uno de los espacios con menos apertura, tanto financiera como política. Basta con darle un vistazo a las cuentas de la Corona española. Mientras la Zarzuela transparenta apenas una cuartilla, la Corona británica desagrega sus gastos en 120 páginas. En un país con una tasa de desempleo que ronda 25% y un desgaste palpable de la clase política, la Monarquía debe entender que la transparencia y la austeridad son su oxígeno para no alimentar esa percepción de que la Familia Real vive opulentamente en un entorno de crisis económica.

En segundo lugar, Cataluña debe ser uno de los retos ineludibles. No sólo por los resultados de las elecciones europeas (donde 61% de los votos fueron a partidos a favor de la consulta independentista), sino por todas las encuestas publicadas, está claro que se ha formado una mayoría que no se siente cómoda en el arreglo territorial actual de España. El modelo autonómico, tal como está al día de hoy, se agotó.

Felipe debe abanderar una nueva estrategia de “seducción a los catalanes”, que vaya más allá de la actual táctica de miedo y “no negociación” de Mariano Rajoy. España tiene todos los elementos para transitar a un modelo plurinacional federalizado, respetuoso de las diferencias culturales y financieramente justo. Si su padre tuvo en la democracia su gran reto; ahora Felipe puede tomar este tema que tanto divide, como su desafío de reinado.

Y en tercer lugar, Felipe debe alejarse de los escándalos. Ya sea los asuntos del “corazón”, su caza en África, el “por qué no te callas” o su relación con dictadores, los escándalos del Rey Juan Carlos le han restado credibilidad.

En España el respaldo a la Monarquía perdió ocho puntos entre 2013 y 2014.

Izquierda Unida, Podemos y Equo ya pidieron un referéndum para determinar si la Monarquía sigue contando con el respaldo de los españoles, como sucedió con la Constitución de 1978.

Felipe puede ser “aire fresco” en un contexto de poca credibilidad en la Corona. Las encuestas así lo señalan: 56% de los españoles cree que Felipe puede “recuperar el prestigio de la Corona” (contra 22% que creía que lo podía hacer Juan Carlos). Transparencia (finanzas), reforma (en el caso catalán) y sobriedad (no escándalos), los conceptos clave pata que Felipe devuelva la credibilidad perdida por la Corona.

SEMBLANZA
La democracia, su legado


El rey Juan Carlos de Borbón encarna una paradoja: el sucesor que eligió Francisco Franco, tras su longeva dictadura, y al mismo tiempo ese personaje que renunció a los poderes absolutos heredados por “El Generalísimo” y cedió paso a la democracia española. Ya sea por ver en la Monarquía Constitucional el sistema político ideal para la supervivencia de la Corona o por una verdadera convicción democrática, pero Juan Carlos será recordado como el monarca que dio paso a la democracia tras casi cuatro décadas de dictadura franquista.

Juan Carlos de Borbón vivió tres etapas políticas. Su ascenso al trono en 1975 (tras la muerte de Francisco Franco), su participación decisiva en el fracaso al golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y su relación con los cuatro presidentes del Gobierno posteriores al periodo de transición de Adolfo Suárez. Siempre fue definido, por aquellos que convivieron intensamente con él, como un hombre con profunda “inteligencia práctica”, poco apego a la intelectualidad clásica y con un olfato político destacado. Más reflexivo que reactivo y un conservador declarado.

La primera gran decisión del rey Juan Carlos fue confinar al monarca a la labor de Jefe de Estado, clave en política exterior, pero con menos poder de aquel que le había heredado Francisco Franco. No era una función simplemente testimonial, pero sí un papel más simbólico de “unidad nacional” y “políticas de Estado”, secundario en el debate político cotidiano. Ciertos temas cayeron en su órbita (relaciones con Hispanoamérica, la unidad de España, etc…). Pero Juan Carlos aceptó jugar un papel menos relevante en los acontecimientos diarios de Gobierno, equiparando a España con otras monarquías constitucionales de Europa.

En el mismo sentido, Juan Carlos fue un comprometido con la transición democrática. En gran parte, esa transición pactada a la española, donde no hubo derramamiento de sangre, sino una reforma institucional y una nueva constitución pluralista e incluyente, tuvo en el rey a uno de sus principales impulsores. La Corona cedió mucho de su poder y eso calmó los ímpetus republicanos que veían en Juan Carlos a la continuidad del franquismo. Asimismo, aceptó los límites democráticos, aunque manteniendo la llamada “cláusula de inviolabilidad”, que sigue viva hasta el día de hoy. Nombró a Adolfo Suárez como el primer presidente del Gobierno de la democracia e impulsó la Constitución de 1978 como el marco normativo que significa la culminación de la dictadura franquista y el inicio de la democracia. Respaldó a Adolfo Suárez durante los dos procesos electorales a los que se enfrentó el candidato de la UCD y no cedió ante algunas tentaciones políticas en el camino.

También, el rey jugó un papel clave para detener a los militares que se levantaron en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Según la mayoría de las crónicas de ese día, tras la toma del Congreso de los diputados por parte de los generales rebeldes, el rey decidió no respaldar el golpe y condenó enérgicamente vía la televisión a los promotores del levantamiento militar. Llamó a volver a la normalidad democrática y negó cualquier posible implicación en el golpe. Juan Carlos se puso del lado de la democracia en uno de los momentos más delicados para su supervivencia.

De ahí en adelante, el rey gobernó con buenas relaciones con los cuatro presidentes del Gobierno que siguieron: Felipe González (1982-1996), José María Aznar (1996-2004), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) y Mario Rajoy (2011- ¿?).

Todos los mandatarios españoles de la democracia se han manifestado a favor de mantener la figura y nunca han cuestionado su legitimidad histórica. En el Partido Popular (PP) eso es relativamente normal, ya que es un partido donde 77% de los militantes se definen como monárquicos o “juancarlistas”. En el caso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la división es más pronunciada. Según la última encuesta publicada en enero de 2014 por el diario El Mundo, 45.2% de los militantes socialistas respaldan a la Corona como la forma de Gobierno más adecuada para España. Sin embargo, 47.9% señalaron que no están a favor de la Monarquía como forma de Gobierno para España. Así, el rey abdica habiendo conseguido el consenso a su favor de los dos partidos políticos más importantes de España.

Miles piden el fin de la Monarquía

“España, mañana, será republicana”, gritaban millares de manifestantes en la Puerta del Sol de Madrid, reclamando el fin de la monarquía española después de la abdicación del rey Juan Carlos, tras 39 años en el trono. “No más reyes, referéndum”, “los Borbones a las elecciones”, o “transición  real... sin rey”, se leía en las pancartas agitadas por los manifestantes en esa céntrica plaza madrileña, donde ondeaban las banderas roja, oro y violeta de la segunda república española, proclamada en 1931. En unas 40 ciudades más hubo marchas con cientos de manifestantes en favor del referéndum tras el anuncio de la abdicación del rey.

LETIZIA ORTIZ
De periodista a reina de España


Casada desde hace una década con el heredero de  la Corona de España, Felipe de Borbón, la ex periodista Letizia Ortiz Rocasolano será la primera reina de origen plebeyo en la monarquía española.

Guapa, inteligente, meticulosa, concienzuda y creativa. Así describen sus conocidos a esta mujer, nacida el 15 de septiembre de 1972 en Oviedo, Asturias, quien en su momento declaró que “nació para ser reportera”.

Letizia emprendió una carrera profesional en televisión, que la llevó a varios canales privados, entre ellos Bloomberg y CNN+, hasta que en 2000 entró en TVE, para la cual cubrió acontecimientos como los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York; así como la llegada de buques-hospital españoles al sureste de Iraq después de la guerra.

Justo cuando su carrera iba en ascenso, en el 2004, su vida dio un giro de 180 grados: la periodista anunció su compromiso con el futuro rey de España. Como resultado de su enlace y porque el protocolo real así lo exige, Letizia dejó de trabajar en medios de comunicación.

Con el anuncio de la boda real, comenzó el destape de una serie de anécdotas sobre la futura reina que, incluso, llegaron a incomodar a la Corona. Una de las personas que aprovechó la coyuntura del momento fue el periodista Isidre Cunill, quien no tardó en publicar el libro “Una republicana en la corte de Juan Carlos I”, de la editorial Chronica, en el cual abordó el pasado de Ortiz, señaló La Gaceta de España.

En el texto, Isidre Cunill describe un supuesto informe del Centro Nacional de Información (CNI) sobre la falta de “feeling entre el rey Juan Carlos con Letizia Ortiz”, sobre la molestia que le causa a Juan Carlos el hecho de que su nuera opine sobre temas políticos y sociales; así como su estadía en México, la cual incluye haber posado desnuda para un pintor cubano.

Ocho años atrás, en Guadalajara

En 1996 Letizia Ortiz, de 24 años, llegó a Guadalajara para continuar sus estudios de periodismo y trabajar en un medio impreso de la ciudad.

Fue la musa del pintor cubano Waldo Saavedra, quien la plasmó en un mural que durante años decoró un restaurante, pintura que tiempo después sirvió como imagen promocional de uno de los discos del grupo tapatío Maná.

Según el pintor conoció a Ortiz en su etapa de postgrado en Guadalajara, por aquella época el artista había comenzado una faceta a la que llamó “homenajes del corazón”, dedicada a los genios de la pintura, informó El Mundo.

Y fue precisamente durante esa época que invitó a la oriunda de Oviedo a participar en la portada de “Sueños líquidos”, de la agrupación tapatía.

Sin embargo, el artista cubano optó por recurrir a otra modelo para la tapa de dicho disco, mientras que la imagen de Letizia sólo fue impresa en el póster que se encontraba en el interior de la producción.

En dicho material se puede ver a la futura reina de España desnuda debajo del agua y sosteniendo un avión de papel.

LA VOZ DEL EXPERTO
El príncipe de Asturias es un hombre preparado

Guillermo velasco Barrera
(especialista en Comunicación Política)

Guillermo Velasco Barrera, doctor por la Universidad de Navarra académico de la Universidad Panamericana, especialista en Comunicación Política, consideró que la abdicación del rey Juan Carlos “es saludable para la democracia española y para la estabilidad de aquel país”.

 Refirió que la salud del monarca estaba claramente deteriorada. “No puedo hablar de desprestigio de la Corona, pero sí había perdido popularidad en España. Algunos episodios lesionaron la imagen del rey, si bien no todos abdican a la Corona, su mensaje de dejar a otras generaciones para que tomen las riendas de la monarquía es saludable y es positivo, aunque para algunos es sorpresivo”.

El académico consideró que el príncipe de Asturias que será designado rey “es un hombre preparado que conoce la relación de España, no habrá sobresalto en su relación con otros países. Hay que decir el rey Juan Carlos se convirtió en un factor de estabilidad para España y fue el principal promotor de España en el mundo”.

Velasco Barrera consideró que en cuanto a la relación institucional entre ambos países “no habrá ninguna variable, si acaso mayor dinamismo, pero claramente el nuevo rey conoce este esquema de relaciones; tiene un gran cariño con México y en general con los pueblos de Hispanoamérica, como lo tuvo su padre, veremos acrecentada y vigorizada su relación entre países, aunque hay que decirlo que ahora es espectacular”.

En torno a la relación que México y España tendrán ante el lazo que existe con quien será nombrada reina, la actual princesa Letizia, el doctor recordó que el príncipe de Asturias rompió paradigmas al casarse con una mujer que no pertenece a la realeza, “eso ya fue noticia, ahora llegará a la corona de España una mujer que no es de la realeza y eso convirtió al príncipe Felipe como una persona de carne y hueso”.

“Hay en su corazón (de la princesa Letizia) afectos que no podrá negar de su pasado. En cuanto a la cercanía que tiene con México, pudiera tener un componente adicional a la buena relación, pero sin salirse de los cauces institucionales que en España son protocolarios. Eso pesa en la trayectoria de las personas. No me extrañaría que en el futuro, respetando los cauces institucionales, haya gestos puntuales con este país y con esta tierra en particular”, expuso el académico.

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