Internacional
Republicanos logran parte del sueño por el poder de Estados Unidos
Los conservadores se hacen de la Cámara Baja mientras que el Partido Demócrata se queda con la mayoría del Senado
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (03/NOV/2010).- En las elecciones legislativas el Partido Republicano alcanzó ya, según las proyecciones de las cadenas de televisión y hasta el cierre de esta edición, los escaños suficientes para garantizar su mayoría en la Cámara de Representantes, hasta ahora en manos del Partido Demócrata.
La oposición republicana parece, sin embargo, lejos de poder alcanzar el control del Senado, en donde los demócratas tienen asegurados —o estaban cerca de asegurarse— los puestos necesarios para conservar su mayoría.
Los cálculos elaborados, de acuerdo a los resultados facilitados hasta ahora, permiten anticipar que los republicanos obtendrán en torno a los 50 escaños de ventaja, más de los que requerían para el control de la Cámara. Los republicanos vencieron en algunos distritos que se fueron a los demócratas en 2008 y retuvieron casi la totalidad de los que ya tenían en su poder.
En el Senado, en cambio, las victorias de los demócratas en Virginia Occidental, Delaware y Connecticut, unidas a las ventajas que mantienen en Pennsylvania e Illinois, hacen prácticamente imposible, a espera de conocerse los resultados en la Costa Oeste, que los republicanos consigan la mayoría, lo que permite al partido del Gobierno evitar en cierta medida el vendaval conservador que se temía.
El Partido del Té se garantiza una voz en el Senado con la elección de dos candidatos respaldados por ese movimiento: Marco Rubio en Florida y Rand Paul en Kentucky.
Rumbo político
Aunque los demócratas parecen haber evitado el desastre electoral que se temían, una gran movilización conservadora y la descomposición de la alianza que llevó a Barack Obama en 2008 al poder se juntaron en las urnas para castigar al Gobierno y darle a la oposición republicana un poder decisorio en el Congreso.
Los estadounidenses votaron en unas elecciones que obligarán a una considerable rectificación del rumbo político y que abren una gran incertidumbre sobre la gobernabilidad de la primera potencia mundial durante los dos próximos años.
Estas elecciones, marcadas por la crisis económica, dejaron en evidencia la volatilidad de la situación política en Estados Unidos, que pasó de George W. Bush a Barack Obama para devolver dos años después parte del poder al partido del anterior presidente, así como la complejidad del panorama que se abre a partir de ahora, en el que uno de los presidentes más progresistas se verá obligado a negociar su proyecto con el Congreso más conservador de la historia del país.
Obama fijará prioridades
Obama prevé una rueda de prensa hoy, para lo que analistas esperan sea una descripción de las prioridades de su agenda política y legislativa para la segunda mitad de su mandato, que inicia en enero junto con la nueva legislatura.
La ofensiva presidencial proselitista lanzada en los días previos a las elecciones fracasó en su propósito de impedir el avance conservador, a pesar de que sólo 24% de los votantes atribuyó al presidente el origen de los problemas económicos del país.
En sus primeros dos años, Obama se ha apoyado fuertemente en la amplia mayoría demócrata, tanto en el Senado como en la Cámara de Representates, para sacar adelante medidas que contaban con la férrea oposición republicana y eran impopulares entre los votantes, como la reforma del sistema sanitario.
En estas elecciones estaban en juego también 37 gobernadores. En este apartado, los republicanos registran también avances y arrebatan a los demócratas Michigan, Nuevo México —donde mandará la republicana Susana Martínez, la primera gobernadora hispana de la Unión Americana—, Oklahoma, Kansas y Pensilvania.
El País/Agencias
El Partido del Té tendrá dos senadores
El ultraconservador Partido del Té (Tea Party, en inglés) logró abrirse paso en el Congreso de Estados Unidos con la elección de sus candidatos estrella.
“Tengo un mensaje: vamos a devolver el Gobierno al pueblo”, dijo pletórico Rand Paul, el candidato a senador por Kentucky que abrazó el movimiento ultraconservador desde sus orígenes y que logró ganar el acceso a la Cámara alta.
Paul y el flamante senador por Florida, el cubanoamericano Marco Rubio, son las dos grandes estrellas del Partido del Té que lograron convertirse en representantes del pueblo en la Cámara alta estadounidense.
Estas dos victorias en el Senado parecen ser un anticipo de lo que puede ocurrir en la Cámara de Representantes, a partir de ahora controlada por los republicanos y donde el Partido del Té respaldaba a 129 candidatos.
Rand Paul, un cirujano ocular de 47 años que protagonizó una campaña con declaraciones polémicas y que llegó a acusar al presidente Barack Obama de ser “antiamericano” por culpar a la petrolera British Petroleum (BP) del vertido en el Golfo de México, prometió en su discurso llevar a Washington la austeridad fiscal que siempre ha defendido.
Fuera del Senado se quedó la pintoresca Christine O'Donnell, que logró ganar las primarias republicanas por Delaware y que, tras una campaña marcada por su confesión de coqueteo con la brujería, no logró llegar al Senado.
ANÁLISIS
Bush influye en el voto
Susana Chacón
El debate en la sociedad estadounidense sobre los resultados de las elecciones ha sido abierto y constante. Como toda elección de medio término, busca evaluar los alcances de las políticas del presidente, en este caso, Barack Obama. Se trata de dibujar y definir los años que restan de su administración, a partir de mañana.
El sistema político estadounidense es claro en cuanto a sus normas y procesos; al juego entre los miembros de los partidos demócrata y republicano se han sumado nuevos actores y acontecimientos que, necesariamente, influyeron en los resultados.
Más que compartir las tendencias electorales, en este artículo planteo cuatro escenarios que limitan o favorecen la victoria del presidente Obama.
El primero, es la herencia de George W. Bush. Pareciera que el ex presidente sigue presente. Heredó a Obama un país en crisis en su economía y su política exterior.
Ambas siguen sin solución. Las dos representan un peso para Obama quien tiene que responder en ambiente poco favorable. El año 2008 dejó ver que las decisiones de Bush habían llevado a Estados Unidos a un punto de difícil retorno. No sólo estaba inmerso en una crisis económica estructural. Las consecuencias afectaban al sistema internacional en su totalidad.
En cuanto a su política exterior, Iraq no estaba resuelto y se vislumbraba, desde el principio de la nueva administración, un conflicto con Afganistán y con Irán. Como hemos visto en últimas semanas, la imagen de los estadounidenses en el mundo se sigue nublando con las atrocidades y violaciones a los derechos humanos de la administración Bush, que nos han presentado y sustentado con documentos oficiales, tanto el Gobierno como los medios de comunicación. Esto puede favorecer al proyecto de Obama.
Un segundo elemento es el voto democrático que obtuvo en 2008. Se le conoció como el presidente del cambio. Ofrecía giro de 180 grados a las políticas republicanas. No obstante, esta victoria se obtuvo gracias a múltiples promesas de difícil solución. Se crearon expectativas muy grandes e inalcanzables. La sociedad aseguraba que daría respuesta a todos sus problemas una vez que ganara las elecciones. El primero consciente de la dificultad era el mismo Obama. La sociedad no alcanzó a percibir esto. Hoy, no sólo le exigen, sino le recriminan su incapacidad y limitaciones para solucionar los problemas.
Un tercer elemento es la composición del Congreso. El presidente no contó con la mayoría para favorecer sus iniciativas ni sus propuestas. Todo lo contrario. Las reformas necesarias vivieron siempre un freno en su concreción. Con gran dificultad logró pasar una reforma de salud. Este proceso le consumió, además de enorme tiempo, parte importante de su capital político. Obama se vio en la necesidad de retrasar todas las otras reformas, como migración o energía. Una vez más, esto se le revierte. Muchos son los inconformes, uno esencial es la comunidad hispana. Obama ganó las elecciones con el apoyo del voto latino a cambio de una reforma migratoria en un plazo relativamente corto.
Como cuarto punto, se vive la incapacidad de generar un nuevo proyecto de desarrollo económico. Se mantienen grandes niveles de desempleo, disminución de capacidad de consumo y de la comodidad del tradicional american way of life. No se ha instrumentado un cambio cultural que permita a Estados Unidos acercarse a lo cotidiano con valores distintos y que respondan a su nueva realidad. Quisieran mantener lo que siempre han tenido, por lo que se respiran enormes niveles de frustración que conlleva otro tipo de problemas sociales, como el incremento en los consumos de drogas y las inseguridades en su comportamiento individual. Al proceso electoral se han sumado nuevos actores como los conservadores del Partido del Té, que en lugar de dar propuestas concretas suman reclamaciones radicales que limitan la capacidad de acción del presidente.
Así, el escenario es de gran complejidad. Ojalá el resultado de las elecciones resolvieran todos los problemas. Lo que más requiere la Unión Americana es una propuesta nacional que corrija la herencia de Bush y desarrolle un modelo alternativo.
Susana Chacón,
investigadora del Instituto Tecnológico de Monterrey y secretaria general del Club de Roma, sección México.
Gubernaturas
37 estados votaron para cambiar gobernador ayer.
14 entidades habían asegurado el Partido Republicano hasta el cierre de la edición, en nueve más era favorito.
6 estados serán gobernados por demócratas, en cuatro más encabezaban las preferencias.
2 estados (Maine y Rhode Island) eran encabezados en las preferencias por candidatos independientes: Eliot Cutler y Linconln Chafee, respectivamente.
2 los estados en los que no había tendencias: Alaska, Hawaii y
FUENTE: The Washington Post.
EFE
La oposición republicana parece, sin embargo, lejos de poder alcanzar el control del Senado, en donde los demócratas tienen asegurados —o estaban cerca de asegurarse— los puestos necesarios para conservar su mayoría.
Los cálculos elaborados, de acuerdo a los resultados facilitados hasta ahora, permiten anticipar que los republicanos obtendrán en torno a los 50 escaños de ventaja, más de los que requerían para el control de la Cámara. Los republicanos vencieron en algunos distritos que se fueron a los demócratas en 2008 y retuvieron casi la totalidad de los que ya tenían en su poder.
En el Senado, en cambio, las victorias de los demócratas en Virginia Occidental, Delaware y Connecticut, unidas a las ventajas que mantienen en Pennsylvania e Illinois, hacen prácticamente imposible, a espera de conocerse los resultados en la Costa Oeste, que los republicanos consigan la mayoría, lo que permite al partido del Gobierno evitar en cierta medida el vendaval conservador que se temía.
El Partido del Té se garantiza una voz en el Senado con la elección de dos candidatos respaldados por ese movimiento: Marco Rubio en Florida y Rand Paul en Kentucky.
Rumbo político
Aunque los demócratas parecen haber evitado el desastre electoral que se temían, una gran movilización conservadora y la descomposición de la alianza que llevó a Barack Obama en 2008 al poder se juntaron en las urnas para castigar al Gobierno y darle a la oposición republicana un poder decisorio en el Congreso.
Los estadounidenses votaron en unas elecciones que obligarán a una considerable rectificación del rumbo político y que abren una gran incertidumbre sobre la gobernabilidad de la primera potencia mundial durante los dos próximos años.
Estas elecciones, marcadas por la crisis económica, dejaron en evidencia la volatilidad de la situación política en Estados Unidos, que pasó de George W. Bush a Barack Obama para devolver dos años después parte del poder al partido del anterior presidente, así como la complejidad del panorama que se abre a partir de ahora, en el que uno de los presidentes más progresistas se verá obligado a negociar su proyecto con el Congreso más conservador de la historia del país.
Obama fijará prioridades
Obama prevé una rueda de prensa hoy, para lo que analistas esperan sea una descripción de las prioridades de su agenda política y legislativa para la segunda mitad de su mandato, que inicia en enero junto con la nueva legislatura.
La ofensiva presidencial proselitista lanzada en los días previos a las elecciones fracasó en su propósito de impedir el avance conservador, a pesar de que sólo 24% de los votantes atribuyó al presidente el origen de los problemas económicos del país.
En sus primeros dos años, Obama se ha apoyado fuertemente en la amplia mayoría demócrata, tanto en el Senado como en la Cámara de Representates, para sacar adelante medidas que contaban con la férrea oposición republicana y eran impopulares entre los votantes, como la reforma del sistema sanitario.
En estas elecciones estaban en juego también 37 gobernadores. En este apartado, los republicanos registran también avances y arrebatan a los demócratas Michigan, Nuevo México —donde mandará la republicana Susana Martínez, la primera gobernadora hispana de la Unión Americana—, Oklahoma, Kansas y Pensilvania.
El País/Agencias
El Partido del Té tendrá dos senadores
El ultraconservador Partido del Té (Tea Party, en inglés) logró abrirse paso en el Congreso de Estados Unidos con la elección de sus candidatos estrella.
“Tengo un mensaje: vamos a devolver el Gobierno al pueblo”, dijo pletórico Rand Paul, el candidato a senador por Kentucky que abrazó el movimiento ultraconservador desde sus orígenes y que logró ganar el acceso a la Cámara alta.
Paul y el flamante senador por Florida, el cubanoamericano Marco Rubio, son las dos grandes estrellas del Partido del Té que lograron convertirse en representantes del pueblo en la Cámara alta estadounidense.
Estas dos victorias en el Senado parecen ser un anticipo de lo que puede ocurrir en la Cámara de Representantes, a partir de ahora controlada por los republicanos y donde el Partido del Té respaldaba a 129 candidatos.
Rand Paul, un cirujano ocular de 47 años que protagonizó una campaña con declaraciones polémicas y que llegó a acusar al presidente Barack Obama de ser “antiamericano” por culpar a la petrolera British Petroleum (BP) del vertido en el Golfo de México, prometió en su discurso llevar a Washington la austeridad fiscal que siempre ha defendido.
Fuera del Senado se quedó la pintoresca Christine O'Donnell, que logró ganar las primarias republicanas por Delaware y que, tras una campaña marcada por su confesión de coqueteo con la brujería, no logró llegar al Senado.
ANÁLISIS
Bush influye en el voto
Susana Chacón
El debate en la sociedad estadounidense sobre los resultados de las elecciones ha sido abierto y constante. Como toda elección de medio término, busca evaluar los alcances de las políticas del presidente, en este caso, Barack Obama. Se trata de dibujar y definir los años que restan de su administración, a partir de mañana.
El sistema político estadounidense es claro en cuanto a sus normas y procesos; al juego entre los miembros de los partidos demócrata y republicano se han sumado nuevos actores y acontecimientos que, necesariamente, influyeron en los resultados.
Más que compartir las tendencias electorales, en este artículo planteo cuatro escenarios que limitan o favorecen la victoria del presidente Obama.
El primero, es la herencia de George W. Bush. Pareciera que el ex presidente sigue presente. Heredó a Obama un país en crisis en su economía y su política exterior.
Ambas siguen sin solución. Las dos representan un peso para Obama quien tiene que responder en ambiente poco favorable. El año 2008 dejó ver que las decisiones de Bush habían llevado a Estados Unidos a un punto de difícil retorno. No sólo estaba inmerso en una crisis económica estructural. Las consecuencias afectaban al sistema internacional en su totalidad.
En cuanto a su política exterior, Iraq no estaba resuelto y se vislumbraba, desde el principio de la nueva administración, un conflicto con Afganistán y con Irán. Como hemos visto en últimas semanas, la imagen de los estadounidenses en el mundo se sigue nublando con las atrocidades y violaciones a los derechos humanos de la administración Bush, que nos han presentado y sustentado con documentos oficiales, tanto el Gobierno como los medios de comunicación. Esto puede favorecer al proyecto de Obama.
Un segundo elemento es el voto democrático que obtuvo en 2008. Se le conoció como el presidente del cambio. Ofrecía giro de 180 grados a las políticas republicanas. No obstante, esta victoria se obtuvo gracias a múltiples promesas de difícil solución. Se crearon expectativas muy grandes e inalcanzables. La sociedad aseguraba que daría respuesta a todos sus problemas una vez que ganara las elecciones. El primero consciente de la dificultad era el mismo Obama. La sociedad no alcanzó a percibir esto. Hoy, no sólo le exigen, sino le recriminan su incapacidad y limitaciones para solucionar los problemas.
Un tercer elemento es la composición del Congreso. El presidente no contó con la mayoría para favorecer sus iniciativas ni sus propuestas. Todo lo contrario. Las reformas necesarias vivieron siempre un freno en su concreción. Con gran dificultad logró pasar una reforma de salud. Este proceso le consumió, además de enorme tiempo, parte importante de su capital político. Obama se vio en la necesidad de retrasar todas las otras reformas, como migración o energía. Una vez más, esto se le revierte. Muchos son los inconformes, uno esencial es la comunidad hispana. Obama ganó las elecciones con el apoyo del voto latino a cambio de una reforma migratoria en un plazo relativamente corto.
Como cuarto punto, se vive la incapacidad de generar un nuevo proyecto de desarrollo económico. Se mantienen grandes niveles de desempleo, disminución de capacidad de consumo y de la comodidad del tradicional american way of life. No se ha instrumentado un cambio cultural que permita a Estados Unidos acercarse a lo cotidiano con valores distintos y que respondan a su nueva realidad. Quisieran mantener lo que siempre han tenido, por lo que se respiran enormes niveles de frustración que conlleva otro tipo de problemas sociales, como el incremento en los consumos de drogas y las inseguridades en su comportamiento individual. Al proceso electoral se han sumado nuevos actores como los conservadores del Partido del Té, que en lugar de dar propuestas concretas suman reclamaciones radicales que limitan la capacidad de acción del presidente.
Así, el escenario es de gran complejidad. Ojalá el resultado de las elecciones resolvieran todos los problemas. Lo que más requiere la Unión Americana es una propuesta nacional que corrija la herencia de Bush y desarrolle un modelo alternativo.
Susana Chacón,
investigadora del Instituto Tecnológico de Monterrey y secretaria general del Club de Roma, sección México.
Gubernaturas
37 estados votaron para cambiar gobernador ayer.
14 entidades habían asegurado el Partido Republicano hasta el cierre de la edición, en nueve más era favorito.
6 estados serán gobernados por demócratas, en cuatro más encabezaban las preferencias.
2 estados (Maine y Rhode Island) eran encabezados en las preferencias por candidatos independientes: Eliot Cutler y Linconln Chafee, respectivamente.
2 los estados en los que no había tendencias: Alaska, Hawaii y
FUENTE: The Washington Post.
EFE