Internacional

Restaura Ejército libanés la calma en Trípoli

La entrada de fuerzas militares se produjo después de una hora de intensos choques armados

JERUSALÉN, ISRAEL.-El Ejército libanés restauró la calma en la ciudad de Trípoli, en el norte del país, tras 48 horas de violentos enfrentamientos en los que murieron ocho personas y resultaron heridas medio centenar.

Fuerzas del Ejército regular se posicionaron anoche en la ciudad norteña dentro de los barrios Tabbaneh, de alta concentración de población pro-gubernamental, y de Jabal Mohsin, de las fuerzas de oposición, informaron fuentes locales.

La entrada de fuerzas militares se produjo después de una hora de intensos choques armados con ametralladoras, granadas y cohetes antitanque, aunque no causaron víctimas en el contingente de interposición que iba en carros blindados.

Además, los soldados sólo entraron en la zona de conflicto después de coordinar y obtener la aprobación de los líderes locales de las facciones armadas, entre ellos el gran mufti del norte de Líbano, el jeque Malek A-Shaar.

Saad Hariri, líder de las fuerzas progresistas en Líbano e hijo del asesinado ex primer ministro Rafik Hariri, pidió a la población de Tabbaneh que colabore con las fuerzas del orden, y que no salgan armados a las calles para evitar un mayor derramamiento de sangre que viene marcado por los intereses de "potencias extranjeras".

Hariri se abstuvo de mencionar explícitamente a Siria, pero su alusión a "potencias extranjeras" dejó claro a todos a qué país aludía.

Trípoli está a unos 50 kilómetros de Beirut, y es de mayoría suní con algunos focos de población alawi.

En el barrio de Tabbaneh viven predominantemente suníes, en tanto que en el de Jabel Mohsin son alawis pro-sirios que apoyan al movimiento Hezbolah.

Los alawis son una corriente dentro del Islam separada del shiismo, de ahí la alianza entre ambos en Líbano. El presidente de Siria, Bashar Assad, pertenece a esta corriente.

Los dos barrios fueron escenario, el domingo y lunes, de intensos choques armados, que hacían temer un regreso a la situación anterior al Acuerdo de Doha de finales de mayo.

Aunque desde la firma del acuerdo se consiguió designar a un presidente para el Líbano, tras largos meses sin poder hacerlo, los enfrentamientos armados han sido esporádicos en distintos lugares, si bien no con la intensidad que se desarrollaron en Trípoli.

Testigos presenciales contaron que la población de Tabbaneh salió por primera vez a la calle anoche, a un sendero de destrucción que demuestra la ferocidad de los combates que allí se desarrollaron.

Líderes de ese barrio se quejaron en declaraciones a un periódico local que sus rivales de Jabal Mohsen tienen grandes cantidades de armas, y que sólo mediante su desarme se podrá garantizar que en el futuro no se produzcan hechos como los del domingo y el lunes.

La violencia coincide con los esfuerzos del primer ministro Fuad Siniorah, aliado de Hariri, para formar gobierno, que lo deberán constituir 30 ministros de todas las facciones, según el acuerdo de Doha, fruto de los esfuerzos árabes para poner fin a una crísis institucional de más de un año.

Siguió también el acuerdo a la toma de las calles de Beirut por la guerrilla de Hezbolah, movimiento que se reserva el derecho a veto en el ejecutivo nacional de Siniorah.

Siniorah condenó la víspera desde Viena, donde se hallaba en una conferencia internacional de ayuda al Líbano, los hechos en Trípoli, y aseguró que se hacen todos los esfuerzos para poner fin a la violencia facciosa.

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