Internacional
Una ley de 93 años para inculpar a Assange
El Congreso de Estados Unidos intenta aplicar una norma de 1917 contra el fundador de WikiLeaks
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (17/DIC/2010).- El Congreso de Estados Unidos debatió la revisión de la Ley de Espionaje de 1917 para aplicarla la filtración de documentos clasificados filtrados por WikiLeaks, pero algunos congresistas criticaron el “excesivo secretismo” del Gobierno.
El Comité Judicial de la Cámara de Representantes sometió a debate por primera vez el asunto ayer, justo cuando Julian Assange quedó en libertad condicional.
El congresista demócrata de Michigan y presidente del comité, John Conyers, dijo: “Hay que estudiar la Ley de Espionaje en el próximo Congreso”, pero aclaró que primero hay que averiguar “qué” y “cuánto” se puede cambiar de esa legislación.
Para el republicano por Texas, Louie Gohmert, dicha norma quedó desfasada por los cambios tecnológicos ocurridos desde entonces. “Los legisladores de la ley de 1917 no podrían haber previsto que, casi 100 años después, la información sensible del Gobierno pudiera ser transmitida a una audiencia global instantáneamente”.
Gohmert abogó por responder a WikiLeaks con leyes que puedan controlar el avance de las tecnologías capaces de diseminar información protegida.
A principios de diciembre, el senador independiente Joe Lieberman y los republicanos John Ensign y Scott Brown impulsaron un proyecto de ley llamado “Shield act” (Ley escudo) que sustituya a la de 1917 y prohíbe la publicación de nombres del Ejército e informantes de los servicios de Inteligencia.
Lieberman cree que la “Shield act” “ayudará a castigar a quienes pongan en peligro a las fuentes de información que son vitales para la protección de nuestros intereses de seguridad nacional”.
El profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, Geoffrey Stone, argumenta que la legislación sería “inconstitucional” si se aplicara a todo ciudadano y no sólo a funcionarios del Gobierno.
Otros congresistas cuestionaron el excesivo secretismo del Gobierno y aprobaron varias filtraciones a la prensa que, según Conyers, han beneficiado al público. Como ejemplo, citó las informaciones publicadas en 2004 sobre el programa secreto de asfixia simulada que aplicaban los servicios secretos estadounidenses.
El demócrata por Massachusetts, Bill Delahunt, consideró que “hay demasiado secretismo y clasificación en exceso dentro del Ejecutivo y creo que pone a la democracia estadounidense en riesgo”.
Teme extradición
Los abogados y partidarios del fundador de WikiLeaks denuncian que el supuesto juicio que enfrenta en Suecia por abusos sexuales en realidad son motivaciones políticas y temen que signifiquen una etapa para su posterior entrega a Estados Unidos.
“Hay mucha más preocupación de ser extraditado a Estados Unidos”, confirmó a periodistas el propio Julian Assange tras ser liberado ayer por la Alta Corte de Londres.
“Tenemos un rumor hoy de mi abogado norteamericano, que no está todavía confirmado, de que ha habido una acusación formal presentada contra mí en Estados Unidos”.
Estados Unidos está indignado con WikiLeaks por filtrar 250 mil cables secretos que los diplomáticos estadounidenses enviaban al Departamento de Estado.
Agencias
TELÓN DE FONDO
Mordaza en tiempos de guerra
La Ley de Espionaje, que criminaliza la divulgación de información oficial con fines de dañar la seguridad nacional de Estados Unidos, data del 15 de junio de 1917, es decir, durante la Primera Guerra Mundial.
La norma nació para acallar las críticas sobre el reclutamiento al que recurrió el Ejército estadounidense para reforzarse con más de cuatro millones de personas, lo que provocó que el gasto gubernamental se cuadruplicara entre 1917 y 1919 y por lo tanto aumentaran los impuestos y creciera la deuda nacional. Las penas para quienes se atrevieran a obstruir los servicios de alistamiento eran de hasta 20 años de prisión y multas de hasta 10 mil dólares.
Después de la Segunda Guerra Mundial numerosos periódicos dejaron de publicarse debido a los vetos de la norma. Incluso había una Oficina de Censura, que restringió el contenido de los informes de prensa y de las transmisiones de radio, además del correo personal que entraba y salía del país.
De acuerdo con el sitio del Instituto Independiente, la Oficina de la Información de Guerra determinaba lo que fuese digno de decirle al público, y las autoridades militares censuraban las noticias desde los campos de batalla.
“Es fantástico oler el aire fresco”
LONDRES.- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, salió en libertad bajo fianza, cinco horas después de que la Alta Cortelondinense confirmara su liberación condicional tras nueve días de encarcelamiento.
“Es fantástico oler el fresco aire de Londres otra vez”, dijo el australiano, de 39 años, en su primera declaración escasos minutos de salir. Tras breves agradecimientos, uno de ellos a “los periodistas que no están todos bajo influencia”, el creador del portal especializado en filtraciones de documentos secretos de Estados Unidos anunció su intención de volver a trabajar y limpiar su nombre de las acusaciones de presuntos delitos sexuales por las que Suecia pide su extradición.
“Espero continuar mi trabajo y seguir afirmando mi inocencia en este asunto”, agregó mientras una veintena de partidarios gritaban con entusiasmo “Julian libre, libre, libre”, algunos utilizando pañuelos con la bandera de Estados Unidos como mordaza.
Assange abandonó el tribunal y se dirigió a la casa de su amigo Vaughan Smith, quien lo alojará en su mansión ubicada a 200 kilómetros de Londres, mientras dure el proceso de extradición hacia Suecia. Julian deberá portar un brazalete electrónico y presentarse a diario en una comisaría cercana a su lugar de residencia, así como acatar restricciones de salidas.
Reuters
El Comité Judicial de la Cámara de Representantes sometió a debate por primera vez el asunto ayer, justo cuando Julian Assange quedó en libertad condicional.
El congresista demócrata de Michigan y presidente del comité, John Conyers, dijo: “Hay que estudiar la Ley de Espionaje en el próximo Congreso”, pero aclaró que primero hay que averiguar “qué” y “cuánto” se puede cambiar de esa legislación.
Para el republicano por Texas, Louie Gohmert, dicha norma quedó desfasada por los cambios tecnológicos ocurridos desde entonces. “Los legisladores de la ley de 1917 no podrían haber previsto que, casi 100 años después, la información sensible del Gobierno pudiera ser transmitida a una audiencia global instantáneamente”.
Gohmert abogó por responder a WikiLeaks con leyes que puedan controlar el avance de las tecnologías capaces de diseminar información protegida.
A principios de diciembre, el senador independiente Joe Lieberman y los republicanos John Ensign y Scott Brown impulsaron un proyecto de ley llamado “Shield act” (Ley escudo) que sustituya a la de 1917 y prohíbe la publicación de nombres del Ejército e informantes de los servicios de Inteligencia.
Lieberman cree que la “Shield act” “ayudará a castigar a quienes pongan en peligro a las fuentes de información que son vitales para la protección de nuestros intereses de seguridad nacional”.
El profesor de Derecho de la Universidad de Chicago, Geoffrey Stone, argumenta que la legislación sería “inconstitucional” si se aplicara a todo ciudadano y no sólo a funcionarios del Gobierno.
Otros congresistas cuestionaron el excesivo secretismo del Gobierno y aprobaron varias filtraciones a la prensa que, según Conyers, han beneficiado al público. Como ejemplo, citó las informaciones publicadas en 2004 sobre el programa secreto de asfixia simulada que aplicaban los servicios secretos estadounidenses.
El demócrata por Massachusetts, Bill Delahunt, consideró que “hay demasiado secretismo y clasificación en exceso dentro del Ejecutivo y creo que pone a la democracia estadounidense en riesgo”.
Teme extradición
Los abogados y partidarios del fundador de WikiLeaks denuncian que el supuesto juicio que enfrenta en Suecia por abusos sexuales en realidad son motivaciones políticas y temen que signifiquen una etapa para su posterior entrega a Estados Unidos.
“Hay mucha más preocupación de ser extraditado a Estados Unidos”, confirmó a periodistas el propio Julian Assange tras ser liberado ayer por la Alta Corte de Londres.
“Tenemos un rumor hoy de mi abogado norteamericano, que no está todavía confirmado, de que ha habido una acusación formal presentada contra mí en Estados Unidos”.
Estados Unidos está indignado con WikiLeaks por filtrar 250 mil cables secretos que los diplomáticos estadounidenses enviaban al Departamento de Estado.
Agencias
TELÓN DE FONDO
Mordaza en tiempos de guerra
La Ley de Espionaje, que criminaliza la divulgación de información oficial con fines de dañar la seguridad nacional de Estados Unidos, data del 15 de junio de 1917, es decir, durante la Primera Guerra Mundial.
La norma nació para acallar las críticas sobre el reclutamiento al que recurrió el Ejército estadounidense para reforzarse con más de cuatro millones de personas, lo que provocó que el gasto gubernamental se cuadruplicara entre 1917 y 1919 y por lo tanto aumentaran los impuestos y creciera la deuda nacional. Las penas para quienes se atrevieran a obstruir los servicios de alistamiento eran de hasta 20 años de prisión y multas de hasta 10 mil dólares.
Después de la Segunda Guerra Mundial numerosos periódicos dejaron de publicarse debido a los vetos de la norma. Incluso había una Oficina de Censura, que restringió el contenido de los informes de prensa y de las transmisiones de radio, además del correo personal que entraba y salía del país.
De acuerdo con el sitio del Instituto Independiente, la Oficina de la Información de Guerra determinaba lo que fuese digno de decirle al público, y las autoridades militares censuraban las noticias desde los campos de batalla.
“Es fantástico oler el aire fresco”
LONDRES.- El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, salió en libertad bajo fianza, cinco horas después de que la Alta Cortelondinense confirmara su liberación condicional tras nueve días de encarcelamiento.
“Es fantástico oler el fresco aire de Londres otra vez”, dijo el australiano, de 39 años, en su primera declaración escasos minutos de salir. Tras breves agradecimientos, uno de ellos a “los periodistas que no están todos bajo influencia”, el creador del portal especializado en filtraciones de documentos secretos de Estados Unidos anunció su intención de volver a trabajar y limpiar su nombre de las acusaciones de presuntos delitos sexuales por las que Suecia pide su extradición.
“Espero continuar mi trabajo y seguir afirmando mi inocencia en este asunto”, agregó mientras una veintena de partidarios gritaban con entusiasmo “Julian libre, libre, libre”, algunos utilizando pañuelos con la bandera de Estados Unidos como mordaza.
Assange abandonó el tribunal y se dirigió a la casa de su amigo Vaughan Smith, quien lo alojará en su mansión ubicada a 200 kilómetros de Londres, mientras dure el proceso de extradición hacia Suecia. Julian deberá portar un brazalete electrónico y presentarse a diario en una comisaría cercana a su lugar de residencia, así como acatar restricciones de salidas.
Reuters