Jalisco

Bajan ventas del comercio en torno a celebraciones religiosas

Vendedores que se instalan por Semana Santa se quejan porque la crisis y las obras les afectan

GUADALAJARA, JALISCO.-  Los comerciantes que arribaron al Centro Histórico de Guadalajara desde el pasado lunes para ofrecer frituras y nieves raspadas, más los que desde la mañana de este miércoles bordean la Catedral tapatía ofreciendo empanadas como parte de las tradiciones en torno a las actividades religiosas de Semana Santa, hacen eco al reclamo que desde enero los locatarios del primer cuadro denuncian al Ayuntamiento por las obras de rehabilitación: las ventas se desplomaron en un 50%.

En Plaza de la Liberación, que en sus alrededores tiene a sus calles colindantes ya rehabilitadas tras las obras que iniciaron con el año, a un costado de la estatua de Hidalgo y Costilla se encuentra el triciclo de Vicky Aguilar Orozco, en el que vende desde el lunes 6 de abril “churros con chile, fruta picada ‘para el calor’, y nieve raspada para todos los gustos”.

Sin embargo, con respecto al año pasado las ventas disminuyeron considerablemente, lamenta la propietaria mientras observa la paloma postrada sobre el rostro del libertador que rompe las cadenas con gesto enfurecido.
A ciencia cierta, Vicky Aguilar y el resto de locatarios que utilizan la Plaza Liberación para realizar ventas por el periodo vacacional, así como los exponentes de “Jalisco es Artesanía”, desconocen si el fenómeno de la baja demanda de sus productos se debe a la crisis financiera o a las obras que el Ayuntamiento realiza en el Centro Histórico desde el mes de enero, pero la adjudican a éstas últimas: “Nadie quiere venir, alrededor está lleno de hoyos y nadie puede estacionarse”.

En calles rehabilitadas las ventas no han mejorado


Y no es un reclamo aislado. En calles que ya fueron abiertas a la circulación desde hace 22 días y gozan de otra imagen urbana, como Pino Suárez en su cruce con Juan Manuel, propietarios de distintos comercios aseguran que si bien durante los trabajos de intervención urbana sus ventas se desplomaron hasta en un 70%, con las arterias viales ya remozadas y abiertas a la circulación vehicular, su suerte no ha cambiado mucho.  
Ángeles Arredondo, propietaria de una cocina económica, cuestiona con desencanto en qué medida la beneficiaron “las mentadas obras, y además, nos las van a cargar en el predial”.

Javier Ávila Raza, quien administra una paletería “La Michoacana” en ese cruce ya rehabilitado, afirma que las ventas no han mejorado, y denuncia que el Ayuntamiento lo obligó a retirar los toldos que resguardaban el negocio del sol, a condición de no ser afectado con una multa, “por dañar la imagen urbana”. Coincide con los vendedores de juguetes de la calle Juan Manuel, seis de los cuales, acudiendo a la lógica de la disminución de ventas, cerraron sus negocios en estas fechas.

De acuerdo con los afectados, la crisis financiera “es el pretexto que utiliza el municipio para subestimar” las lesiones a sus ventas. Rocío Chávez Paz, propietaria de uno de los comercios de juguetes, asegura que varios de sus clientes mayoristas vienen de poblaciones alejadas de la Zona Metropolitana de Guadalajara, y la afectación de las obras los alertó de visitar el Centro de la ciudad, privilegiando la búsqueda de otros puntos, como la calle Álvaro Obregón, circundante al Mercado Libertad.

Lo que parece ser un hecho, es que en mayo las 140 manzanas intervenidas con una inversión de 200 millones de pesos serían abiertas en su totalidad a la circulación de peatones y vehículos. Por lo menos es la calendarización que el propio Ayuntamiento fijó desde enero, y de la que no ha claudicado, a pesar del retiro de contrato a cinco empresas que incumplieron los términos convenidos con el municipio en la licitación de obra.

Ante esto, los comerciantes entrevistados por EL INFORMADOR, y quienes por cierto niegan estar agremiados o por lo menos sentirse representados por alguna asociación de locatarios, aseguran que en los cuatro meses que van de obras en el Centro, no han tenido atención de ningún funcionario del municipio para ver el grado de afectación que han padecido, u ofrecerles apoyos económicos. “Lo único que espero es que en mayo, ya con todas las calles abiertas, la situación se regularice”, dice uno de ellos.

Vendedores de empanadas, a la expectativa


El señor Alfonso Quintero tiene 30 años vendiendo empanadas en los alrededores de la Catedral de Guadalajara durante las festividades religiosas de Semana Santa. Con setenta años en el semblante conoce bien su oficio, y revela que mientras en años anteriores, “aún habiendo crisis”, vendía alrededor de mil empanadas en el primer día; este año, en media jornada no llevaba más de cien.

Proveniente de una familia de reposteros, don Alfonso sabe que ni las crisis financieras, mitigan el gusto por las empanadas. “Se trata de una fiesta religiosa a la que debe venir mucha gente y mucha gente consume empanadas, es una tradición; además, están bien baratas”, presume.

No miente, sus empanadas oscilan entre los ocho y 15 pesos, y tiene rellenos dulces como el chocolate, o salados como el pollo. Sin embargo, el primer día de actividad no fue nada bueno para él y su familia que lo apoya en la elaboración y venta del producto. Como en los casos anteriores, los vendedores que bordean desde la mañana de este miércoles la Catedral de Guadalajara, guardan su reserva para encontrar algún culpable por la disminución de ventas; pero advierten que las obras de rehabilitación del Cetro Histórico “tienen mucho qué ver”.

Por lo pronto, el señor Quintero y su familia aguardan a que este jueves y viernes santos, con  la visita a los siete templos y la Marcha del Silencio, sus ventas mejoren.

Prevén visita masiva de fieles


Aunque el primer día de ventas para los comerciantes instalados en torno a la Catedral de Guadalajara no fue bueno, denunciando los vendedores la disminución en el arribo de fieles, el comandante de Protección Civil adscrito al DIF municipal, Marco Aurelio Nájar Hurtado, estima que durante los días de oficios religiosos, se espera una afluencia de hasta 800 mil personas.

La vigilancia correrá a cargo de 50 elementos de Bomberos que se acompañarán de paramédicos en motocicleta y pie a tierra; similar al del año pasado y en donde los elementos de seguridad resguardaron las calles Hidalgo, desde Zaragoza hasta Degollado, y Alcalde, desde Miguel Blanco hasta Juan Manuel. Mismas que fueron cerradas hasta las 12 de la noche por el arribo de cuatro mil personas que realizaron la peregrinación de los siete templos.

Por lo pronto, el encargado de espacios abiertos en el Ayuntamiento tapatío, Nicolás Lemus Rodríguez, señaló que a partir de este miércoles,  500 comerciantes ambulantes se suman a alrededor de cien, que desde el lunes obtuvieron un permiso especial para la venta de productos, hasta este domingo, por las festividades religiosas y el periodo vacacional.

Nicolás Lemus indicó que en total se prevé el arribó a las plazas y alrededores de los templos del primer cuadro de la ciudad, de entre 950 y mil, vendedores informales que permanecerán hasta el fin de semana.

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