Jalisco
Cae uno de los presuntos homicidas de los canadienses
El sospechoso declaró que gastó en ropa y droga su parte del botín robado donde vivía la pareja
GUADALAJARA, JALISCO (14/FEB/2014).- Julio César Castillo Casillas, de 31 años, quien desempeñaba el oficio de albañil, pero que al parecer cuenta con antecedentes penales por robo y allanamiento de morada, fue presentado como uno de los presuntos autores materiales del homicidio de una pareja de canadienses y robo en la finca donde vivían las víctimas, en Ajijic.
Castillo Casillas fue aprehendido en un cerro cercano al lugar del crimen.
Según las indagatorias, el señalado trabajaba en una obra en una finca aledaña a donde rentaban, desde hace seis meses, la escritora Linda Marian Discombe y su marido Edward J. Kular.
Y fue la noche del sábado pasado cuando el ahora detenido y su hermano tomaban bebidas alcohólicas y el primero decidió allanar la casa de la pareja, pues pensó que la mujer vivía sola. Sin embargo, al ingresar por la madrugada del domingo pasado fueron sorprendidos por Edward; entonces decidieron asesinar a la pareja, de acuerdo con el fiscal general del Estado, Luis Carlos Nájera.
Gastó su parte en droga
Tras el homicidio, los hermanos cargaron una camioneta Caravan de las víctimas con artículos que sustrajeron, entre los que había una pantalla plana, tarjetas bancarias, una cámara fotográfica digital, ropa, una máquina de coser, una grabadora, una aspiradora, ropa y siete mil 600 pesos, que los atracadores repartieron en partes iguales.
El fiscal comentó que Julio César había declarado que con su parte compró droga y ropa.
Catearán la casa del detenido
Luego de la detención de Castillo Casillas, las autoridades solicitaron una orden de cateo para revisar la casa donde el detenido señaló que ocultó los bienes robados, mismos que servirán de evidencia en su contra.
Según datos de la Fiscalía General del Estado, policías del municipio de Poncitlán localizaron la camioneta robada la mañana del martes en un poblado llamado Tlachichilco.
EXTRAOFICIAL
El hermano estaba en Colima
De acuerdo con información extraoficial, el hermano de Julio César (cuyo nombre no proporcionó la Fiscalía) huyó a Colima, por lo que el Gobierno de Jalisco solicitó la colaboración de la Procuraduría de Justicia de dicho Estado. Autoridades de esa Entidad confirmaron la solicitud y el prófugo, al parecer, fue capturado la mañana de ayer.
FORENSE
Nadie reclama los cuerpos
El titular de la Fiscalía General del Estado, Luis Carlos Nájera, indicó que los cuerpos de Linda Marian Discombe y su marido Edward J. Kular aún permanecen en Guadalajara, a la espera de ser reclamados por sus familiares. A los finados les sobrevive un hijo, Steve Kular, quien reside en Canadá.
CRONOLOGÍA
Extranjeros e inseguridad en Chapala
29 de noviembre de 2011. Stephen Christopher Kahr fue asesinado cuando arribó a su domicilio. Un sujeto que lo esperaba lo asaltó con un AK-47 y al forcejear con el estadounidense éste recibió un disparo en el pecho.
20 de julio de 2012. Una pareja fue encontrada sin vida en su domicilio en Hacienda Chapala donde el hombre, Alfred, era extranjero. Se presume que el móvil fue un robo.
13 de mayo de 2012. Ciudadanos estadounidenses realizaron una protesta en Chapala para demandar seguridad a las autoridades del municipio.
16 de mayo de 2012. Habitantes de Chapala (entre extranjeros y mexicanos) entregaron teléfonos celulares a las autoridades de ese municipio para estar en contacto directo con la Policía.
CRÓNICA
Brisas en la muerte de extranjeros
La mañana de un domingo pasado, las brisas del Lago de Chapala que “acarician” las calles de la Colonia La Floresta, en Ajijic, se vieron interrumpidas por agentes policíacos debido a la muerte de una escritora canadiense y su esposo.
El reloj marcaba alrededor de las 11:00 horas del 9 de febrero de 2014, cuando patrullas de la Dirección de Seguridad Pública de Chapala acudían al poblado de Ajijic debido a que un jardinero había reportado la muerte de Linda Marian (Nina) Discombe y su marido Edward J. Kular.
El comandante Ramón del Arco Haro, encargado del despacho de Seguridad Pública, caminaba por la banqueta de la calle Camino Real y Paseos de la Pesca, desesperado por el doble homicidio de los extranjeros. Se llevaba las manos a la cabeza, a las bolsas y daba órdenes su tropa.
Frente a la vivienda se juntaron más de 20 estadounidenses y canadienses, quienes platicaban del hecho en un idioma diferente al de los policías. Sin embargo, un elemento municipal de los más 40 agentes presentes hablaba la lengua foráneo, era el interlocutor entre la comunidad más grande de extranjeros en México y autoridades locales y estatales.
Al paso de los minutos llegaban más y más guardianes del orden de diferentes corporaciones, hasta policías investigadores de la Fiscalía Central de Jalisco, pero la atención por algunos minutos fue robada por la belleza de una joven funcionaria del Instituto Nacional de Migración.
El reloj marcaba las 14:30 horas y los peritos forenses irrumpían con “sirenas” la tranquilidad de las calles y canto de los pájaros en la calle Camino Real. Bajaron de las unidades y se internaron en la finca que rentaban la escritora y su esposo, a unos 180 metros de la orilla del Lago de Chapala en La Floresta, una colonia arbolada, donde se puede pasear a caballo.
Las miradas de los elementos del grupo de seguridad privada eran aterradoras entre ellos; no sabían qué hacer o a dónde ir. Se mantenían a metros esperando sólo órdenes mientras algunos “gringos” y canadienses seguían murmurando a los que llamaban “murder”.
Miradas y comentarios se referían a la “ola de robos” con la esperanza de que no volvieran a ocurrir en la “aldea” de Nina y su esposo, quienes escogieron ese lugar para vivir su jubilación durante la estación invernal.
Castillo Casillas fue aprehendido en un cerro cercano al lugar del crimen.
Según las indagatorias, el señalado trabajaba en una obra en una finca aledaña a donde rentaban, desde hace seis meses, la escritora Linda Marian Discombe y su marido Edward J. Kular.
Y fue la noche del sábado pasado cuando el ahora detenido y su hermano tomaban bebidas alcohólicas y el primero decidió allanar la casa de la pareja, pues pensó que la mujer vivía sola. Sin embargo, al ingresar por la madrugada del domingo pasado fueron sorprendidos por Edward; entonces decidieron asesinar a la pareja, de acuerdo con el fiscal general del Estado, Luis Carlos Nájera.
Gastó su parte en droga
Tras el homicidio, los hermanos cargaron una camioneta Caravan de las víctimas con artículos que sustrajeron, entre los que había una pantalla plana, tarjetas bancarias, una cámara fotográfica digital, ropa, una máquina de coser, una grabadora, una aspiradora, ropa y siete mil 600 pesos, que los atracadores repartieron en partes iguales.
El fiscal comentó que Julio César había declarado que con su parte compró droga y ropa.
Catearán la casa del detenido
Luego de la detención de Castillo Casillas, las autoridades solicitaron una orden de cateo para revisar la casa donde el detenido señaló que ocultó los bienes robados, mismos que servirán de evidencia en su contra.
Según datos de la Fiscalía General del Estado, policías del municipio de Poncitlán localizaron la camioneta robada la mañana del martes en un poblado llamado Tlachichilco.
EXTRAOFICIAL
El hermano estaba en Colima
De acuerdo con información extraoficial, el hermano de Julio César (cuyo nombre no proporcionó la Fiscalía) huyó a Colima, por lo que el Gobierno de Jalisco solicitó la colaboración de la Procuraduría de Justicia de dicho Estado. Autoridades de esa Entidad confirmaron la solicitud y el prófugo, al parecer, fue capturado la mañana de ayer.
FORENSE
Nadie reclama los cuerpos
El titular de la Fiscalía General del Estado, Luis Carlos Nájera, indicó que los cuerpos de Linda Marian Discombe y su marido Edward J. Kular aún permanecen en Guadalajara, a la espera de ser reclamados por sus familiares. A los finados les sobrevive un hijo, Steve Kular, quien reside en Canadá.
CRONOLOGÍA
Extranjeros e inseguridad en Chapala
29 de noviembre de 2011. Stephen Christopher Kahr fue asesinado cuando arribó a su domicilio. Un sujeto que lo esperaba lo asaltó con un AK-47 y al forcejear con el estadounidense éste recibió un disparo en el pecho.
20 de julio de 2012. Una pareja fue encontrada sin vida en su domicilio en Hacienda Chapala donde el hombre, Alfred, era extranjero. Se presume que el móvil fue un robo.
13 de mayo de 2012. Ciudadanos estadounidenses realizaron una protesta en Chapala para demandar seguridad a las autoridades del municipio.
16 de mayo de 2012. Habitantes de Chapala (entre extranjeros y mexicanos) entregaron teléfonos celulares a las autoridades de ese municipio para estar en contacto directo con la Policía.
CRÓNICA
Brisas en la muerte de extranjeros
La mañana de un domingo pasado, las brisas del Lago de Chapala que “acarician” las calles de la Colonia La Floresta, en Ajijic, se vieron interrumpidas por agentes policíacos debido a la muerte de una escritora canadiense y su esposo.
El reloj marcaba alrededor de las 11:00 horas del 9 de febrero de 2014, cuando patrullas de la Dirección de Seguridad Pública de Chapala acudían al poblado de Ajijic debido a que un jardinero había reportado la muerte de Linda Marian (Nina) Discombe y su marido Edward J. Kular.
El comandante Ramón del Arco Haro, encargado del despacho de Seguridad Pública, caminaba por la banqueta de la calle Camino Real y Paseos de la Pesca, desesperado por el doble homicidio de los extranjeros. Se llevaba las manos a la cabeza, a las bolsas y daba órdenes su tropa.
Frente a la vivienda se juntaron más de 20 estadounidenses y canadienses, quienes platicaban del hecho en un idioma diferente al de los policías. Sin embargo, un elemento municipal de los más 40 agentes presentes hablaba la lengua foráneo, era el interlocutor entre la comunidad más grande de extranjeros en México y autoridades locales y estatales.
Al paso de los minutos llegaban más y más guardianes del orden de diferentes corporaciones, hasta policías investigadores de la Fiscalía Central de Jalisco, pero la atención por algunos minutos fue robada por la belleza de una joven funcionaria del Instituto Nacional de Migración.
El reloj marcaba las 14:30 horas y los peritos forenses irrumpían con “sirenas” la tranquilidad de las calles y canto de los pájaros en la calle Camino Real. Bajaron de las unidades y se internaron en la finca que rentaban la escritora y su esposo, a unos 180 metros de la orilla del Lago de Chapala en La Floresta, una colonia arbolada, donde se puede pasear a caballo.
Las miradas de los elementos del grupo de seguridad privada eran aterradoras entre ellos; no sabían qué hacer o a dónde ir. Se mantenían a metros esperando sólo órdenes mientras algunos “gringos” y canadienses seguían murmurando a los que llamaban “murder”.
Miradas y comentarios se referían a la “ola de robos” con la esperanza de que no volvieran a ocurrir en la “aldea” de Nina y su esposo, quienes escogieron ese lugar para vivir su jubilación durante la estación invernal.