Jalisco

Celebran la Semana Santa en balnearios de la metrópoli

Chapala y el Río Caliente también fueron opción

 
GUADALAJARA, JALISCO.-  Mientras miles de tapatíos recordaron este viernes “la muerte de Cristo” en viacrucis celebrados en distintos puntos de la Zona Metropolitana de Guadalajara ( ZMG), y las calles del primer cuadro de la ciudad lucían vacías, los balnearios fueron colmados por los vacacionistas que aprovecharon el día de asueto para esparcirse con la familia, o amigos.

“Pues somos creyentes y vinimos a divertirnos un rato, hay que aprovechar las vacaciones ¿no?”, señalaba Guadalupe Arroyo mientras cargaba una cerveza “bien helada”, acompañado de su familia en uno de los balnearios localizados al interior de la ciudad, en la calle Río La Barca 1614, entre R. Michel y González Gallo. En ese punto, mientras las calles del primer cuadro de la ciudad lucían relajadas de flujo vehicular, más de mil bañistas, -de acuerdo con la administración- abarrotaban el estacionamiento, asaban carne, hacían micheladas, escuchaban música norteña, se aventaban por los toboganes,  y llenaban las albercas.

“Es la playa de los pobres”, exclamaba sonriendo, María Chávez Santana, quien resguardaba sus ojos del abrazador sol del medio día con unas gafas obscuras, y su rostro con una gorra que anunciaba la publicidad de una marca de aceite para carro.

Meditando si arrojarse a la alberca, mientras veía a su novia “Karina” jugando con sus amigos en el agua –“nunca la había visto en traje de baño”- Juan Manuel Gámez,  reconocía que lo deseable en estas vacaciones habría sido “ir a la playa, pero el dinero no alcanzó”.

Sin embargo, al igual que ellos, miles de vacacionistas arribaron a los balnearios que bordean y están al interior de la zona conurbada, y cuyos costos de ingreso oscilaron entre los 60 – en el caso del centro de esparcimiento localizado en R. Michel- y 120 pesos, como en el caso de los que se localizan en Villa Corona, por la carretera a Barra de Navidad.

A casi tres horas de la costa sur de Jalisco, los vacacionistas, la mayoría católicos,  que disfrutaron del Jueves Santo, alejados de las festividades religiosas celebradas en varias iglesias de la Entidad, recordaron la crucifixión al “ritmo del sinaloense”. Un caso, el de Camila Espinosa, estudiante de la preparatoria número seis,   quien acompañada de sus compañeros “del Comité de Alumnos”, festejaban el calor del verano mitigándolo con el frío de las cervezas resguardadas del sol, en una hielera.

En la ciudad hubo quien guardó sus reservas de acudir a un balneario, para buscar el fin de semana otra alternativa, como Berenice Lamas Becerra, y su novio Joaquín Barranco. “Pues no hay dinero para ir a la playa, pero tenemos una membrecía de un club; nos cuesta sesenta pesos”.

Por lo regular, una familia promedio, de las que EL INFORMADOR entrevistó en el balneario localizado al interior de la ciudad, gastó durante el jueves, alrededor de 700 pesos. “Pues date una idea, las entrada de los niños, que ya no están tan niños y pagan completo, la comida, unos  trajes de baño, y las cervezas; hay que gastar, si no, no está uno a gusto". Aunque hubo quien gastó menos, llevando atunes y comida enlatada, como Camila Espinosa y sus amigos, quienes sólo gastaron en las entradas y las bebidas al interior del balneario.

De acuerdo con los administradores de algunos balnearios concurridos por los vacacionistas tapatíos, este viernes, es tradicionalmente el día de mayor demanda, esperando que sábado y domingo, disminuya el flujo de bañistas.

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