Jalisco

Comerciantes de López Mateos resienten el cierre vehicular

De acuerdo con cifras de los locatarios, esta semana podrían sufrir perdidas por arriba del 70% en las ventas

GUADALAJARA, JALISCO (18/SEP/2012).- Los daños colaterales del colector averiado en López Mateos los resiente José Román, quien es el encargado de un autolavado en la esquina de Garibaldi y López Mateos. La semana pasada, con todo y lluvias, lavaban 100 carros diarios. Hoy son las 12 de la tarde y llevan ocho. Dos de sus empleados miran desde el otro lado del local, uno rascándose la cabeza y el otro barriendo el local.  Ayer, en las 12 horas de jornada laboral, se lavaron 30 automóviles  y les han dicho que “así va a estar toda la semana”. Román es uno de los comerciantes cuyos locales lucen desolados en la zona afectada por el mantenimiento al colector del túnel de López Mateos.

El sábado pasado, mientras la Plaza de Armas lucía llena de ciudadanos mojados dando el grito de independencia, en la ciudad se reportaba una de las lluvias más copiosas del temporal. Román cuenta que afuera de su local, es común que el agua inunde el túnel  “y se salga el agua”. Después quiere bromear porque no le queda de otra “en lugar de túnel parece fuente”. Mientras muestra como las bardas tienen la marca oscura, casi perfecta, del oleaje de temporal.

Desde ayer la avenida López Mateos luce amurallada por agentes de transito que no permiten que los vehículos se acerquen a la zona. Entre la avenida México y Manual Acuña hay por lo menos una decena de comercios de los cuales seis están cerrados. Uno es el autolavado, otro es una imprenta y otro más una paquetería. Hay tiendas, farmacias y además hay una funeraria que la tarde de este lunes tampoco tenía mucho movimiento.

De la imprenta, un hombre que ha pedido no dar su nombre afirma que “de por si es poco el trabajo, ahora con las calles cerradas va a estar más difícil que lleguen los clientes”.

Regresando con Román, el comerciante insiste en que es preferible aguantar “está bien, que ahorita arreglen antes de que pasen cosas peores”. Y de las pérdidas, concluye “ni modo. Vale más esperar ahorita, ya después Dios dirá”.

EL INFORMADOR / OMAR GARCÍA

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