Jalisco

Como nunca; como siempre

En tres patadas por Diego Petersen Farah

Comenta en: facebook.com/elinformador

20 mil baches en tres días; seis mil 600 diarios; 278 cada hora de lluvia. No fue una lluvia típica, pero tampoco es tan raro que en Guadalajara llueva durante tres días seguidos. Lo anormal, en todo caso, es que cada año pensemos que lo que pasa es inédito, un extraño fenómeno de amnesia colectiva que nos permite decir que cada temporada es la más caliente, la más fría, la más húmeda, y tener ratos de conversación llenos de “qué barbaridad”. Lo que sí es anormal, es que teniendo un clima como el nuestro no hayamos aprendido que las calles de concreto salen a la larga más baratas que las de asfalto y que sigamos pavimentando y “bacheando” con métodos sumamente rudimentarios.

¿Cuál es el origen del bache: el exceso de agua, el tránsito pesado o el sistema de pavimentación? Sin duda, el sistema. El peso de los camiones y la cantidad de agua que cae en Guadalajara son datos, puros y duros, y que ahí están, disponibles para el que quiera saberlos. El problema es que los pavimentos que usamos no son los adecuados ni para el uso ni para el clima, por lo que cada cuatro o cinco años pavimentamos de nuevo toda la ciudad y hay calles muy transitadas que deben intervenirse cada año.

Pero lo peor es el sistema de parches que están hechos para no durar. Los mismos baches que había al final de la temporada de lluvias del año pasado, reaparecieron con estas cabañuelas, con la misma lógica de los hongos: brotan en cuanto caen las primeras gotas. Ahora sí que al ver se ve. No se necesita ser ingeniero ni experto en caminos para saber que el método de bacheo es arcaico. He aquí la receta secreta: se barre, a conciencia, despacito, el bache con una escoba vieja. Se le hecha pavimento a paladas desde una carretilla a una temperatura promedio de, más o menos, lo que esté, porque se recoge caliente pero se va enfriando a lo largo de la jornada hasta convertirse en roca. Así, nunca es igual el pavimento de las 9:00 horas que el de las 13:00. Eso se deja a la surte. Se apisona con apisonador profesional de tres kilos de peso, a una sola mano y mucha, pero mucha, flojera: hay que levantar el apisonador entre 10 y 15 centímetros y dejarlo caer con indiferencia. Si hay rodillo, se le pasa; si no, pos no. Finalmente se remoja con una vara seca de sauce, preferentemente llorón, como si se le estuviera poniendo agua bendita.

¿Garantía? Por supuesto, este tipo de trabajo garantiza que el próximo año, que hará un calor como nunca y que lloverá como nunca, habrá baches como nunca. Ah, y chamba para el pavimentador, como siempre.

Temas

Sigue navegando