Jalisco
¿De quien es la educación?
En tres patadas por Diego Petersen Farah
Uno de los líderes del sindicato de maestros, Guadalupe Madera Godoy, propuso, muy en serio, modificar la ley para exigir que quien se haga cargo de la cartera de Educación en el Estado sea un maestro y con ello evitar que llegue al cargo de secretario alguna persona que no conozca el tema. Propone el líder de la sección 47 que así como el procurador debe ser abogado o el secretario de Salud médico, el de Educación sea un experto en la materia. El cuestionamiento es sin duda al perfil de Antonio Gloria, actual secretario, al que desde su llegada los maestros le hicieron el feo. Aquí hay dos preguntas: la primera es cuál es el perfil de un secretario de Educación y la segunda, por qué un maestro.
¿Qué perfil debe tener un secretario de Educación? Para responder eso hay que saber qué hace el secretario.
La tarea trascendente, por llamarle de alguna manera, es darle un proyecto educativo al Estado, pero esto es muy relativo, pues la educación aunque en términos administrativos está descentralizada, en términos de contenidos está centralizada. Lo que puede hacer un secretario estatal en términos del contenido de la educación es más bien poco, pero esto apuntaría a que el secretario debería tener un perfil de filósofo de la educación.
Su segunda tarea fundamental es asegurar el servicio educativo. Eso implica un perfil administrativo para operar a un grupo humano gigantesco y donde todos los procesos implican personas. En este sentido diríamos que el perfil ideal es una administrador con grandes dotes de gerente de recursos humanos. Pero si atendemos a lo que más tiempo y esfuerzo le consume a un secretario, que es la relación con los sindicatos y la representación, entonces concluiríamos que lo que se requiere es un político, de preferencia con hígado de ganso.
En cualquier caso, es un error pensar que un maestro o sólo un maestro puede entender el proceso educativo. Al profesor Madera sólo le faltó decir que el perfil debería de ser maestro, sindicalizado y amigo de Elba Esther.
La gran virtud y al mismo tiempo la gran tragedia del proceso educativo en México son sus maestros. Son su mayor activo, pues ellos mantienen la operación y la solvencia del proceso de enseñanza. Pero son el mayor pasivo porque tienen secuestrada, a través de un sindicato excluyente, a la educación porque creen que la educación es de ellos (y de hecho lo es) cuando debería de ser un activo de la sociedad.
¿Qué perfil debe tener un secretario de Educación? Para responder eso hay que saber qué hace el secretario.
La tarea trascendente, por llamarle de alguna manera, es darle un proyecto educativo al Estado, pero esto es muy relativo, pues la educación aunque en términos administrativos está descentralizada, en términos de contenidos está centralizada. Lo que puede hacer un secretario estatal en términos del contenido de la educación es más bien poco, pero esto apuntaría a que el secretario debería tener un perfil de filósofo de la educación.
Su segunda tarea fundamental es asegurar el servicio educativo. Eso implica un perfil administrativo para operar a un grupo humano gigantesco y donde todos los procesos implican personas. En este sentido diríamos que el perfil ideal es una administrador con grandes dotes de gerente de recursos humanos. Pero si atendemos a lo que más tiempo y esfuerzo le consume a un secretario, que es la relación con los sindicatos y la representación, entonces concluiríamos que lo que se requiere es un político, de preferencia con hígado de ganso.
En cualquier caso, es un error pensar que un maestro o sólo un maestro puede entender el proceso educativo. Al profesor Madera sólo le faltó decir que el perfil debería de ser maestro, sindicalizado y amigo de Elba Esther.
La gran virtud y al mismo tiempo la gran tragedia del proceso educativo en México son sus maestros. Son su mayor activo, pues ellos mantienen la operación y la solvencia del proceso de enseñanza. Pero son el mayor pasivo porque tienen secuestrada, a través de un sindicato excluyente, a la educación porque creen que la educación es de ellos (y de hecho lo es) cuando debería de ser un activo de la sociedad.