Jalisco
El eterno retorno
En tres patadas por Diego Petersen Farah
Hay conflictos que nunca se acaban y uno de esos es el de la Universidad y el Gobierno del Estado. En los últimos 20 años ésta ha sido la tónica de la relación.
Con periodos de mayor y menor tensión, con todos los gobernadores la UdeG ha tenido fricciones por el tema presupuestal y a todos los ha enfrentado moviendo las aguas de la política. Podemos verlos de dos maneras: o se trata de un tema no resuelto después de 20 años, lo cual es gravísimo, o se trata de una tema irresoluble, es decir que haga lo que haga el Gobierno, la Universidad nunca estará satisfecha, lo cual es terrible. Los universitarios lo ven como no resuelto; el gobierno como irresoluble.
En estos 20 años el presupuesto universitario ha crecido de manera excepcional. Pasó de 151 millones en 1989 a 7 mil 484 millones aprobados para 2010. Para no hacernos trampa con los pesos hay que verlo en dólares. Pasamos de un presupuesto universitario de, pelos más o menos, 58 millones de dólares a uno de 555 millones de dólares. Salvo el tema de seguridad pública, difícilmente encontraremos otro presupuesto que haya crecido tanto. Tampoco encontraremos una institución que haya cambiado tanto: la universidad cerrada, violenta y anquilosada de 1989 nada tiene que ver con la universidad actual que, con todos su defectos y problemas políticos, hoy tiene investigación científica, posgrado y presencia en casi todo el Estado. Es también una universidad más obesa, con mucho mayor burocracia, con gasto suntuario (igual que el gobierno) y mucho mayor peso político.
¿Qué va a pasar con el conflicto entre la Universidad y el Gobierno? Nada que no hayamos visto antes. Presiones de los universitarios con posibles salidas a la calle de los chavos de prepa (a los de universidad ya nos los mueven con nada), presiones sobre los proyectos de gobierno y apretones desde el Congreso donde la mayoría PRI-PRD va a usar toda su fuerza para buscar mayores recursos para la universidad (la respuesta al tercer informe de Emilio por parte de un diputado perredista y miembro del Grupo Universidad augura una agudización del conflicto). El Gobierno panista, al igual que los sus antecesores va a querer usar el presupuesto para meter una pata en la vida universitaria. Todos los han intentado, ninguno lo ha logrado. Lo grave del asunto es que los contribuyentes y estudiantes (en teoría los dueños del balón), sólo somos espectadores del eterno retorno.
Con periodos de mayor y menor tensión, con todos los gobernadores la UdeG ha tenido fricciones por el tema presupuestal y a todos los ha enfrentado moviendo las aguas de la política. Podemos verlos de dos maneras: o se trata de un tema no resuelto después de 20 años, lo cual es gravísimo, o se trata de una tema irresoluble, es decir que haga lo que haga el Gobierno, la Universidad nunca estará satisfecha, lo cual es terrible. Los universitarios lo ven como no resuelto; el gobierno como irresoluble.
En estos 20 años el presupuesto universitario ha crecido de manera excepcional. Pasó de 151 millones en 1989 a 7 mil 484 millones aprobados para 2010. Para no hacernos trampa con los pesos hay que verlo en dólares. Pasamos de un presupuesto universitario de, pelos más o menos, 58 millones de dólares a uno de 555 millones de dólares. Salvo el tema de seguridad pública, difícilmente encontraremos otro presupuesto que haya crecido tanto. Tampoco encontraremos una institución que haya cambiado tanto: la universidad cerrada, violenta y anquilosada de 1989 nada tiene que ver con la universidad actual que, con todos su defectos y problemas políticos, hoy tiene investigación científica, posgrado y presencia en casi todo el Estado. Es también una universidad más obesa, con mucho mayor burocracia, con gasto suntuario (igual que el gobierno) y mucho mayor peso político.
¿Qué va a pasar con el conflicto entre la Universidad y el Gobierno? Nada que no hayamos visto antes. Presiones de los universitarios con posibles salidas a la calle de los chavos de prepa (a los de universidad ya nos los mueven con nada), presiones sobre los proyectos de gobierno y apretones desde el Congreso donde la mayoría PRI-PRD va a usar toda su fuerza para buscar mayores recursos para la universidad (la respuesta al tercer informe de Emilio por parte de un diputado perredista y miembro del Grupo Universidad augura una agudización del conflicto). El Gobierno panista, al igual que los sus antecesores va a querer usar el presupuesto para meter una pata en la vida universitaria. Todos los han intentado, ninguno lo ha logrado. Lo grave del asunto es que los contribuyentes y estudiantes (en teoría los dueños del balón), sólo somos espectadores del eterno retorno.