Jalisco

Empresas de temporal

En tres patadas por Diego Petersen Farah

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En 1985, Patricia Arias, antropóloga chilena radicada en Guadalajara, publicó una obra que muy pronto se convirtió en referente: Guadalajara, la gran ciudad de la pequeña industria. Lo que hizo Patricia fue poner en la mesa un extraordinario trabajo antropológico de un fenómeno del que se hablaba mucho y se sabía poco: la economía de Guadalajara se basa en decenas de miles de pequeñas empresas familiares que agregan valor. 25 años después, la economía de Jalisco sigue siendo fundamentalmente la misma, un cúmulo de pequeñas empresas que mantienen una amplia base de empleo y que aparecen y desaparecen con una velocidad impresionante. Ahora sí que haciendo un parangón con los orígenes campesinos de nuestra economía, son empresas de temporal.

En estos 25 años la economía jalisciense se ha transformado en sus contenidos, pero no en su estructura. Entre las pocas grandes empresas de los ochenta, la mayoría cambiaron de manos. Las grandes empresas y los grandes empleadores hoy son otros; los nichos en los que competimos hoy con gran fuerza, hace 25 años apenas existían: servicios hospitalarios, industria electrónica, turismo de negocios, entre otros. Muy pocas de las pequeñas empresas sobrevivieron y apenas unas cuantas crecieron para convertirse en medianas o grandes. Atraer grandes inversiones es y tendrá que seguir siendo, el gran tema de la promoción económica del Estado, pero ahí es más importante lo que se haga en términos de universidades y de ciudad, que de la promoción misma.

Cuando celebrábamos con cohetones y mariachi que Guadalajara aparecía en el segundo lugar del ranking de una publicación de Financial Times como la segunda mejor ciudad para hacer negocios en América del Norte, lo que nos daba puntos era la gran cantidad de mano de obra barata y calificada que había en la ciudad. No era exactamente a lo que el secretario de Promoción Económica había dedicado su tiempo y no lo que el Gobierno había promovido, ni lo que quería presumir.

La otra tarea es hacer crecer a las pequeñas empresas. No tengo elementos para decir si lo que se ha hecho fue correcto o no; lo que es cierto es que los gobiernos se han planteado políticas de fomento a las micro y pequeñas empresas y los resultados no se han dado. El día que Guadalajara logre dar pie con bola y consigamos que las pequeñas empresas dejen de ser de temporal, aumenten su longevidad y su número de empleados, nuestra economía será otra: de riego y no de temporal.

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