Jalisco

En Tres Patadas

Educación y el Titanic

Decía un ex secretario de Educación que liderar esa secretaría era como comandar una manada de elefantes: si te paras te atropellan y si das la vuelta no te siguen, así que lo único que hay que hacer es ponerse al frente para que los observadores crean que efectivamente tu diriges. La actitud puede parecer cínica, pero más de un secretario ha seguido al pie de la letra este consejo, y la educación en el Estado así lo refleja. El gran déficit de Jalisco es su calidad educativa.

Hacer cambios en educación es realmente difícil. Es la secretaría más grande del Estado, la burocracia más pesada, los sindicatos más grandes. Atender todos los días a tres millones de estudiantes no es enchílame otra y, por lo mismo, no es una secretaría donde se pueda experimentar o pensar que se puede llegar a cambiar todo en un día.
Cuando años después del trágico hundimiento del Titanic, un grupo de investigadores se avocó a determinar las causas. Concluyó que el Titanic tuvo un error de diseño: la paleta del timón no era proporcional a la masa y la velocidad de aquella mole. Cuando vieron el iceberg giraron el timón pero el barco no respondió. Algo similar sucede con las organizaciones. Para mover una estructura del tamaño de la Secretaría de Educación se requiere una paleta muy grande en el timón, y en las organizaciones el timón es la suma de la capacidad de mando, la legitimidad, la fuerza política y los recursos.

La educación en el Estado va a mejorar cuando exista un proyecto de largo plazo, literalmente transexenal, que permita acumular el suficiente timón para hacerla girar. Es muy poco lo que puede hacer un secretario en tres años para mejorar la educación, pero es mucho lo que puede hacer para empeorarla. Hay un grupo dentro del PAN que pugna por romper con el laicismo de la educación. Ese sería el peor error, no solo por el valor que representa tener una educación laica (que seguramente para muchos no lo es) sino por los conflictos que desataría. Antonio Gloria ha sido en sus cargos un hombre prudente. Ojalá no lleve la consigna de querer mover el Titanic con un dedo, porque chocamos.


diego.petersen@informador.com

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