Jalisco
En Tres Patadas
De puentes y héroes
El arranque del Bicentenario no podía ser más anodino. Hay para ello muchas razones y la de adeveras: este es el peor año fiscal en décadas, y el gobierno que pensaba tirar la casa por la ventana se quedó sin muebles para la fogata. Pero más allá de eso, lo cierto es que no hay ni ánimos de fiesta ni claridad de qué festejamos.
Decimos que la Guerra de Independencia comenzó en 1810, porque en ese año hubo un acto significativo, un levantamiento de una grupo pequeño pero aventado que decidió que era el momento de tomar las armas. Antes hubo pronunciamientos importantes y lo realmente trascendente, la Declaratoria de Independencia, vino hasta 11 años después. El festejo del Bicentenario es pues, el recordatorio de una convención. Finalmente teníamos que ponernos de acuerdo en la fecha del festejo y esa quedó clara desde el siglo XIX que sería el día del levantamiento de los aventados de Dolores y alrededores, el 16 de septiembre de 1810, y no consumación, porque la hizo un impresentable emperador.
Con la Revolución nos pasó lo mismo o peor. Los sandinistas celebran el día que cayó el régimen de Somoza; los cubanos la entrada triunfal a La Habana de los barbudos; los rusos festejaban la caída del zar; pero como la nuestra fue una revolución eterna, permanente e institucionalizada que no tuvo fin (algo así como los Arcos del Milenio), no nos quedó de otra que celebrar, igual que en la Independencia, el día que Madero puso como fecha el levantamiento, aunque ese día no se hayan levantado ni las gallinas.
Deberíamos, quizá, festejar el 25 de mayo de 1911, el día que finalmente renunció Porfirio Díaz, pero lo que comenzó el día de la salida de Díaz no fue un nuevo régimen sino un verdadero desgarriate, así que mejor celebrar el único día que no nos peleamos todos contra todos.
Lo cierto es que llegó el 2010 y, más allá de los letreros en las carreteras que ya llevan más de un año anunciando rutas que nadie tiene claras, el centenario-bicentenario llegó con una discreción y una pobreza franciscana. Todo lo que pase este año tendrá calificativo de Bicentenario, aunque nada tenga que ver con las gestas heroicas de los héroes que nos dieron puentes. Más allá de la reconstrucción del puente que no dio héroe, el de Calderón claro, 2010 será recordado como el año... del Mundial de Sudáfrica.
Por Diego Petersen Farah
Decimos que la Guerra de Independencia comenzó en 1810, porque en ese año hubo un acto significativo, un levantamiento de una grupo pequeño pero aventado que decidió que era el momento de tomar las armas. Antes hubo pronunciamientos importantes y lo realmente trascendente, la Declaratoria de Independencia, vino hasta 11 años después. El festejo del Bicentenario es pues, el recordatorio de una convención. Finalmente teníamos que ponernos de acuerdo en la fecha del festejo y esa quedó clara desde el siglo XIX que sería el día del levantamiento de los aventados de Dolores y alrededores, el 16 de septiembre de 1810, y no consumación, porque la hizo un impresentable emperador.
Con la Revolución nos pasó lo mismo o peor. Los sandinistas celebran el día que cayó el régimen de Somoza; los cubanos la entrada triunfal a La Habana de los barbudos; los rusos festejaban la caída del zar; pero como la nuestra fue una revolución eterna, permanente e institucionalizada que no tuvo fin (algo así como los Arcos del Milenio), no nos quedó de otra que celebrar, igual que en la Independencia, el día que Madero puso como fecha el levantamiento, aunque ese día no se hayan levantado ni las gallinas.
Deberíamos, quizá, festejar el 25 de mayo de 1911, el día que finalmente renunció Porfirio Díaz, pero lo que comenzó el día de la salida de Díaz no fue un nuevo régimen sino un verdadero desgarriate, así que mejor celebrar el único día que no nos peleamos todos contra todos.
Lo cierto es que llegó el 2010 y, más allá de los letreros en las carreteras que ya llevan más de un año anunciando rutas que nadie tiene claras, el centenario-bicentenario llegó con una discreción y una pobreza franciscana. Todo lo que pase este año tendrá calificativo de Bicentenario, aunque nada tenga que ver con las gestas heroicas de los héroes que nos dieron puentes. Más allá de la reconstrucción del puente que no dio héroe, el de Calderón claro, 2010 será recordado como el año... del Mundial de Sudáfrica.
Por Diego Petersen Farah