Jalisco
En corto
El discurso que pronunció ayer el gobernador, Emilio González, en la entrega de apoyos a 151 organismos de la “sociedad civil” anduvo entre los intentos de ironía...
EMILIO EL “CUENTACHISTES”
El discurso que pronunció ayer el gobernador, Emilio González, en la entrega de apoyos a 151 organismos de la “sociedad civil” anduvo entre los intentos de ironía, el humor involuntario y la deliberada intención de hacer chistes. Cuando le hablaba a su auditorio sobre la polémica en torno al dinero que se quieren agenciar los partidos políticos, gracias a la autorización de presupuesto que hicieron los diputados, el mandatario se soltó (textual): “¿Les puedo contar un chiste?. Voy a hacer variaciones ok, para no ofender susceptibilidades. Esta era una vez que iba un político por la calle y le llega un ladroncito con una navaja y le dice: ‘Arriba las manos, déme el dinero, déme la cartera’. ‘¿Pero qué no sabes tú que yo soy un político gobernante? Y dice: ‘Ah, perdón, entonces cambio, arriba las manos, regrésame mi lana’. ¡Sopas!
EN HONOR A “GRANCHI”
Pero Emilio andaba encarrerado y, aunque tuvo su momento solemne, cuando se refirió a las “bajas” que han sufrido las corporaciones policiacas a manos de bandas delictivas, luego se enfiló hacia terrenos de filosofía y sociología que ni sus estenógrafos entendieron bien. Se congratuló de que existan “organizaciones con inspiración altruista” y “organizaciones con motivación religiosa”, porque lo que le interesa a este gobierno “es estar con la gente que apoya al pueblo”. Luego vaticinó: “Ojalá algún día exista el asilo “Carlos Marx”; ojalá algún día exista el orfanato “Federico Engels”, y ojalá algún día exista el Instituto de Apoyos a los Indígenas “Antonio Granchi”. Los dos primeros personajes aludidos son suficientemente conocidos, no así el político y filósofo italiano Antonio Gramsci, cuyas teorías sobre la hegemonía fueron muy populares entre los universitarios setenteros y ochenteros, o sea, de la generación de Emilio. ¡Recontrasopas!
PRIMERO LA CURA, LUEGO…
Los 13 diputados del PRI recibieron la “instrucción” de sus altos líderes, de que por ningún motivo podían faltar a la sesión de ayer donde se pretendió inhabilitar al ex alcalde vallartense, Gustavo González Villaseñor, por lo que los citaron desde las ocho y media de la mañana a la oficina de la coordinación. Como algunos llegaron todavía con el festejo en la cara, les llevaron chilaquiles picosos y café bien cargado para desayunar. Y para que no hubiera especulaciones, el diputado Hugo Gaeta pidió encabezar la fila para entrar al recinto y que no pensaran que andaba negociando su voto.
EL PAPELÓN DE AGUSTÍN
Una tremenda rechifla se llevó el alcalde de Tonalá, Agustín Ordóñez, la noche del miércoles cuando acudió a la Arena VFG a un evento juvenil de una radiodifusora donde se presentaron grupos musicales. Resulta que los locutores lo invitaron a que subiera al escenario por ser un funcionario joven, recorrido que hizo por una larga pasarela donde saludó a los asistentes como si fuera una estrella de rock y se aventó un discurso sobre lo que se hace en su municipio a favor de los jóvenes. Lo malo fue que no se despegaba del micrófono y pasaban los minutos, hasta que los fans que esperaban la actuación de los artistas que faltaban de actuar, entre ellos Kalimba, se desesperaron y le empezaron a gritar, “¡Fuera, fuera…!”. Apenado, el jovenazo Ordóñez simplemente hizo mutis.
El discurso que pronunció ayer el gobernador, Emilio González, en la entrega de apoyos a 151 organismos de la “sociedad civil” anduvo entre los intentos de ironía, el humor involuntario y la deliberada intención de hacer chistes. Cuando le hablaba a su auditorio sobre la polémica en torno al dinero que se quieren agenciar los partidos políticos, gracias a la autorización de presupuesto que hicieron los diputados, el mandatario se soltó (textual): “¿Les puedo contar un chiste?. Voy a hacer variaciones ok, para no ofender susceptibilidades. Esta era una vez que iba un político por la calle y le llega un ladroncito con una navaja y le dice: ‘Arriba las manos, déme el dinero, déme la cartera’. ‘¿Pero qué no sabes tú que yo soy un político gobernante? Y dice: ‘Ah, perdón, entonces cambio, arriba las manos, regrésame mi lana’. ¡Sopas!
EN HONOR A “GRANCHI”
Pero Emilio andaba encarrerado y, aunque tuvo su momento solemne, cuando se refirió a las “bajas” que han sufrido las corporaciones policiacas a manos de bandas delictivas, luego se enfiló hacia terrenos de filosofía y sociología que ni sus estenógrafos entendieron bien. Se congratuló de que existan “organizaciones con inspiración altruista” y “organizaciones con motivación religiosa”, porque lo que le interesa a este gobierno “es estar con la gente que apoya al pueblo”. Luego vaticinó: “Ojalá algún día exista el asilo “Carlos Marx”; ojalá algún día exista el orfanato “Federico Engels”, y ojalá algún día exista el Instituto de Apoyos a los Indígenas “Antonio Granchi”. Los dos primeros personajes aludidos son suficientemente conocidos, no así el político y filósofo italiano Antonio Gramsci, cuyas teorías sobre la hegemonía fueron muy populares entre los universitarios setenteros y ochenteros, o sea, de la generación de Emilio. ¡Recontrasopas!
PRIMERO LA CURA, LUEGO…
Los 13 diputados del PRI recibieron la “instrucción” de sus altos líderes, de que por ningún motivo podían faltar a la sesión de ayer donde se pretendió inhabilitar al ex alcalde vallartense, Gustavo González Villaseñor, por lo que los citaron desde las ocho y media de la mañana a la oficina de la coordinación. Como algunos llegaron todavía con el festejo en la cara, les llevaron chilaquiles picosos y café bien cargado para desayunar. Y para que no hubiera especulaciones, el diputado Hugo Gaeta pidió encabezar la fila para entrar al recinto y que no pensaran que andaba negociando su voto.
EL PAPELÓN DE AGUSTÍN
Una tremenda rechifla se llevó el alcalde de Tonalá, Agustín Ordóñez, la noche del miércoles cuando acudió a la Arena VFG a un evento juvenil de una radiodifusora donde se presentaron grupos musicales. Resulta que los locutores lo invitaron a que subiera al escenario por ser un funcionario joven, recorrido que hizo por una larga pasarela donde saludó a los asistentes como si fuera una estrella de rock y se aventó un discurso sobre lo que se hace en su municipio a favor de los jóvenes. Lo malo fue que no se despegaba del micrófono y pasaban los minutos, hasta que los fans que esperaban la actuación de los artistas que faltaban de actuar, entre ellos Kalimba, se desesperaron y le empezaron a gritar, “¡Fuera, fuera…!”. Apenado, el jovenazo Ordóñez simplemente hizo mutis.